La mirada ferroviaria de René Magritte

René Magritte. WikiArt.org

“Mi pintura son imágenes visibles que no ocultan nada; evocan misterio y, de hecho, cuando una persona ve uno de mis cuadros se pregunta ¿qué significa esto? No significa nada, porque el misterio no significa nada, es indescifrable”. Así se refería a su obra en cierta ocasión René Magritte (Bélgica, 1898 – 1967), uno de los más grandes e influyentes pintores surrealistas del siglo XX, dotado de un estilo inconfundible por el uso de escenas similares y motivos recurrentes, en un sinfín de variaciones.   

En sus inicios, se decantó por el impresionismo, pero en 1919 se sintió atraído por el cubismo y el futurismo, los cuales tendrían un claro reflejo en sus obras de los años siguientes. En ellas renuncia a la perspectiva y al realismo. Todo se vuelve bidimensional y, por tanto, carente de profundidad.

Composition with Railway Signals, 1923. Artnet.com

Son cuadros en los que suprime la mayoría de los detalles de los objetos representados, por lo que éstos hay que intuirlos por algún rasgo. Un ejemplo, es la locomotora de Composition au train, reconocible por su silueta, en un conjunto en el que predominan los colores apagados: azul, verde, gris, negro, marrón…

Composition au train, 1922. Artnet.com

El color gana vivacidad en Locomotive, ejemplo de futurismo. Este lienzo elogia los avances tecnológicos y el progreso, pero resulta una pintura deshumanizaba, a la que se le puede aplicar lo que decía el crítico Thrall Soby de su obra: «todo parece apropiado, hasta que nos damos cuenta que está violando el sentido común a plena luz del día» .

Locomotive, 1922. Artnet.com

Gracias al cuadro La canción de amor, de Giorgio de Chirico, hacia 1922 descubre la pintura metafísica, lo que le llevará a decantarse por el surrealismo, estilo que liderará en Bélgica junto con Paul Delvaux. A diferencia de otros artistas, su surrealismo no tiene una base onírica. Influenciado por Sigmund Freud y tratando de superar las limitaciones de la razón, pinta con gran fidelidad asociaciones insólitas de objetos e imágenes cotidianas en contextos sorprendentes, con los que evoca el misterio y desafía la percepción.

La influencia de Giorgio de Chirico es especialmente notable en La Duree poignardee. Un cuadro en el que una locomotora de vapor que, como si de una daga se tratara, atraviesa una chimenea, sobre la cual hay un reloj y dos candelabros, uno de los cuales no se refleja en el espejo que está detrás. Todo indica que la habitación está vacía, porque no se intuyen ni personas ni muebles.

La Duree poignardee, 1938. WikiArt.org

La decisión de permanecer en Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial, con el país ocupado por los alemanes, fue para Magritte un hecho traumático, porque provocó la ruptura con André Breton, fundador del surrealismo, y el abandono temporal de dicho movimiento artístico. Sin embargo, finalizada la contienda, regresó a él, para rara vez apartarse. Tal vez Le Rossignol pueda ser considerado una excepción. A través de un arco vemos a Dios sobre las nubes y en tierra un largo tren de vapor que cruza en diagonal, con lo que parece sugerir que fe y ciencia pueden convivir en armonía.

Le Rossignol, 1962. WikiArt.org

Aunque su vida estuvo muy marcada por el suicidio de su madre, la Segunda Guerra Mundial y la ruptura con los surrealistas franceses, desde 1950 René Magritte conoció el éxito. Considerado un precursor de la cultura pop¹, su influencia es fácilmente apreciable en la obra de grandes artistas del siglo XX debido a sus imágenes icónicas, resultado de aplicar la creatividad a algo tan ordinario como una manzana verde, una pipa, su propia figura o un tren y componer algo totalmente novedoso que cuestiona la realidad.

(1) Sus obras aparecen en las carátulas de los discos de los más variados artistas. Así, por ejemlo, encontramos “La Duree Poignarde” en la portada del disco Track One, del grupo belga Dream Express; La Chambre D’Ecoute en Beck-Ola, de Jeff Beck Group; Golconda en el primer disco de Dreams; Le Beau Monde en Finnegans Wake, de Tangerine Dream; Le Blanc-Seing en The Grand Illusion, de Styx;  Les Mémoires d’un saint en Visions, de Gladys Night & The Pips; L’empire des lumières en Late for Sky, de Jackson Browne.

También es homenajeado en la representación del hombre del traje negro con bombín en Wish You Were Here, de Pink Floyd, y en Hemispheres, de Rush, así como en la famosa manzana verde del logo de Apple Records, el sello discográfico de los Beatles.

The Train (El tren)

The Train. IMDb.com

El expolio de obras de arte durante las guerras es un hecho recurrente a lo largo de la historia. Los nazis, por ejemplo, planificaron una sustracción sistemática de colecciones públicas y privadas en Europa, que comenzó por las personas judías alemanas. Cuando ocuparon Francia en 1940, las obras saqueadas las depositaron en el Museo Jeu de Paume, en el centro de París, con la idea de trasladarlas al Museo del Führer, que Hitler pretendía crear en la ciudad austríaca de Linz. En el museo parisino trabajó durante toda la ocupación Rose Valland, ayudante de conservación y colaboradora de la Resistencia francesa de la que los nazis nunca sospecharon. Valland llevó un registro secreto de todas las entradas y salidas de obras de arte y en 1961 publicó Le front de l’art (El frente del arte). Dicho libro es la base del film The Train (El tren), dirigida por el estadounidense John Frankenheimer y estrenada en 1964, actualmente considerado uno de los grandes títulos del cine bélico.

La película nos traslada a agosto de 1944, dos meses después del desembarco de los aliados en las playas de Normandía. Los alemanes pretenden sacar de París el último tren cargado con cuadros de pintores «degenerados», tales como Braque, Cézanne, Degas, Gauguin, Lautrec, Matisse, Picasso, Renoir…, obras que, en palabras de la álter ego de Rose Valland (Suzzane Flon), son la gloria de Francia, dan sentido a la vida y pertenecen a la humanidad.

Comienza entonces una carrera frenética y sin cuartel entre Labiche (Burt Lancaster), responsable de circulación de la SNCF (la empresa estatal francesa encargada de la explotación de los ferrocarriles), y miembro de la Resistencia francesa, y el coronel alemán Van Waldheim (Paul Scofield). El primero para evitar que el tren salga de Francia, el segundo para lograr que llegue a Berlín. Todo ello soportado por un brillante guion que fue candidato al Oscar, en el que destaca la profundidad psicológica de los personajes y el debate de si las obras de arte son más importantes que las vidas de las personas.

Y como el hecho de que un film sea riguroso no está reñido con el sentido del espectáculo, asistimos a uno en blanco y negro, lo cual acentúa su fuerte carga dramática, en el que vemos todos los sabotajes imaginables en forma de descarrilamientos, choques de trenes, explosiones, bombardeos… filmados con gran verismo, algo que Frankenheimer consigue gracias a especialistas, porque en la medida de lo posible siempre huye de los efectos especiales.

En 2014, George Clooney presentó en la Berlinale The Monuments Men, película en la que aborda el mismo hecho casi en clave de comedia y desde un punto de vista diferente. Aunque conserva el personaje de Rose Valland, interpretada por Cate Blanchett, el protagonismo recae en un grupo de soldados norteamericanos del Programa de Monumentos, Arte y Archivos (Monuments, Fine Arts and Archives Program), que el ejército aliado implantó en 1943 para proteger del saqueo nazi las obras de arte en Europa.

Se suele afirmar que desde El maquinista de La General, de Buster Keaton, no se había visto en la pantalla grande una película tan ferroviaria como El tren. Para ello fue fundamental el apoyo de la SNCF, que brindó todo tipo de instalaciones, material motor y material rodante para este homenaje a los ferroviarios y la Resistencia francesa, que lucharon por conservar para el mundo uno de los mayores legados artísticos jamás expoliado. No obstante, tanto esfuerzo no logró evitar que de Francia salieran 29 convoyes cargados con unos 100.000 cuadros, dibujos y esculturas, muchos de los cuales terminaron almacenados en una mina de sal de Altaussee, en los Alpes Austriacos.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: The Train (El tren)
  • Director: John Frankenheimer
  • Guión: Franklin Coen, Frank Davis
  • Música: Maurice Jarre
  • Fotografía: Jean Tournier, Walter Wottitz
  • Reparto: Burt Lancaster, Paul Scofield, Jeanne Moreau, Michel Simon, Howard Vernon, Suzzane Flon, Charles Millot, Wolfrang Preiss, Albert Rémy
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1964
  • Duración: 135 minutos  
  • Género: drama bélico  

Trainspotting

Trainspotting. pinterest.com

Las concepciones idílicas e ingenuas de la sociedad británica sufrieron un fuerte aldabonazo en 1996 con la película Trainspotting, adaptación de la novela de homónimo y ferroviario título que Irvine Welsh había publicado tres años antes, la cual con el tiempo se ha convertido en una de las más celebradas de la cinematografía de dicho país. Dirigida por Danny Boyle, narra la historia de cinco jóvenes descarriados, abocados a la heroína, al trapicheo y a un destino poco halagüeño en las zonas periféricas y deprimidas del Edimburgo de finales de la década de 1980.

Su título sorprendió a muchas personas, entre otras razones porque, al tratarse de una afición típicamente británica, la palabra era desconocida en otras latitudes o porque, conociendo su significado, no lograban establecer relación con la película. Trainspotting es un pasatiempo basado en la observación de trenes y la consiguiente recopilación de datos. Como el ámbito ferroviario es muy amplio, un observador de trenes, un “train-spotter”, acostumbra a centrar su interés en la recogida de información sobre un aspecto concreto: número de locomotoras, tipo de trenes, horarios, objetos ferroviarios… Una vez recopilada dicha información, lo habitual es compartirla con otros aficionados. Una actividad que requiere paciencia y suele ser vista como aburrida e inútil por los no aficionados. 

Curiosamente, en la película no hay referencias a dicha actividad. De hecho, fue necesario esperar a su secuela, T2: Trainspotting, para encontrar una mención, cuando Mark Renton (Ewan McGregor) y Francis Begbie (Robert Carlyle), que están utilizando la estación abandonada de Leith como aseo, se encuentran con un anciano borracho que les pregunta si están practicando dicho hobby.

Tal como ha explicado el propio Irvine Welsh en alguna ocasión, de la misma forma que el trainspotting no tiene sentido para las personas que no lo practican, el consumo de heroína tampoco lo tiene para las personas que no son adictas.

El paralelismo entre la observación de los trenes y la búsqueda de una vena para inyectarse heroína dio como resultado una nada complaciente película sobre un segmento de la población frustrado, marginal y de futuro incierto en las postrimerías de los gobiernos de Margaret Thatcher. Esto se refleja claramente en las últimas líneas del famoso monólogo inicial de Mark Renton al ritmo de Lust for Life, de Iggy Pop, cantante que como Lou Reed -también presente en la banda sonora con Perfect Day-, representa lo que es caminar por el lado salvaje de la vida:

«Elige tu futuro.

Elige la vida.

¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?

Yo elegí no vivir la vida.

Yo elegí otra cosa.

¿Y las razones?

No hay razones.

¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?«

Además, Danny Boyle filma sin concesiones, porque vemos los gozos de los chutes de heroína (los colocones), las sombras (los monos, los efectos de las sobredosis y los delitos para financiar la adición), y las consecuencias (el sida y la muerte), de un segmento de la Generación X, las personas nacidas entre 1965 y 1980.   

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Trainspotting
  • Director: Danny Boyle 
  • Guión: John Hodge
  • Música: Damon Albarn
  • Fotografía: Brian Tufano
  • Reparto: Ewan McGregor, Robert Carlyle, Peter Mullan, Ewen Bremmer, Jonny Lee Miller, Kevin McKidd, Kelly Macdonald, James Cosmo
  • País: Reino Unido   
  • Año: 1996
  • Duración: 93 minutos  
  • Género: comedia dramática

Rock alternativo ferroviario: heterogeneidad estilística

Imagen: YouTube.com

Hablar de rock alternativo es hablar de cualquier estilo de rock que se aleje de la música más comercial y que no necesariamente aspire a alcanzar al gran público, por preferir la libertad creativa a plegarse a las exigencias mercantilistas. Su origen se remonta a mediados de los años 80 del siglo pasado, cuando numerosos artistas fichaban por sellos independientes o incluso, tras el triunfo de Nirvana, por grandes sellos, pero sin perder su personalidad, y que han dado forma a un estilo netamente anglosajón que destaca por su heterogeneidad. Música en la que elementos del ferrocarril son el eje sobre el que gravitan diversas composiciones emblemáticas y de gran repercusión social en algunos casos.

Paradigma de la transcendencia social es Runaway Train (Tren fuera de control), una bella balada acústica sobre la depresión incluida en el disco “Grave Dancers Union”, con el que la banda norteamericana Soul Asylum logró un gran éxito comercial y artístico en 1992. A su repercusión contribuyó un videoclip en el que se veían imágenes de niños desaparecidos de cuya gestión se estaba encargando el National Center for Missing and Exploited Children, porque fue todo un aldabonazo para muchas conciencias. Gracias al videoclip, 21 niños volvieron a casa, hecho que ayudó a que experiencias similares se llevaran a cabo en otros países.

Compatriota de Soul Asylum es R.E.M., que gozó del favor del público y la crítica desde el primer disco, además de ser la primera banda de rock alternativo en alcanzar el éxito comercial. En 1984 editaba “Reckoning”, su segundo álbum que incluye Driver 8, una canción que transmite la sensación de un tren en marcha. Versa sobre un maquinista que trabaja demasiado y debe tomarse un descanso, porque lleva muchas horas de turno y el destino está todavía demasiado lejos, lo cual puede ser entendido como una invitación a vivir con más sosiego.

La sensación de un tren en marcha es también apreciable en Zoo Station, composición de otra banda que siendo alternativa ha acabado llenando grandes aforos, como es el caso de la irlandesa U2, que en 1991 publicaba su disco más alternativo, industrial y bailable, “Atchung Baby”. Dicha canción toma su nombre de la Bahnhof Berlin Zoologischer Garten (Estación del Jardín Zoológico de Berlín), en la que, entre otras, opera la línea U2. En ella nos habla de los cambios, por lo que no parece casual que la estación elegida sea de una de las ciudades que más intensamente los ha vivido durante el siglo XX.

Abandonamos Dublín para acercarnos a Manchester, porque de ahí procede The Smiths, otra banda señera del rock alternativo. Liderada por su carismático cantante Morrisey, un defensor a ultranza de los animales hasta el extremo de que el segundo álbum de la banda respondía al título de “Meat Is Murder” (La carne es muerte). En 1988 lanzaba al mercado el disco en directo “Rank”, en el que destaca el instrumental Draize Train, título que evoca al test de productos destinados al consumo humano que son probados en los ojos o piel de los conejos.  

Más hedonista es la propuesta de la banda escocesa Primal Scream, que en 1997 vivía un momento dulce. Su fusión de techno, música de baile y rock gozaba de gran aceptación, hasta el extremo de ser la autora del tema central de la banda sonora de la película Trainspotting, título de claras reminiscencias ferroviarias. Las mismas que se aprecian en Last Train, un dub instrumental perfecto para ambientar cócteles.

Gracias a su calidad, creatividad y sobre todo al éxito del disco de Nirvana “Nevermind”, el rock alternativo se ha ido haciendo un hueco en el mercado, hecho que alcanza a nuestros días. Un estilo muy heterogéneo, con numerosos ejemplos de composiciones de inspiración ferroviaria, en el que muchos artistas han encontrado su sitio para que sin claudicar a las exigencias del mercado poder ser fieles a sus principios musicales.  

Before Sunrise (Antes del amanecer)

Before Sunrise, 1995. screentology.com

Si examinamos la historia del cine, será difícil encontrar una trilogía tan original, romántica e inteligente como la que forman Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer. Una trilogía que el director Richard Linklater y sus dos actores principales, Ethan Hawke (Jesse) y Julie Delpy (Céline), escribieron y rodaron cada 9 años, por lo que reparto y audiencia envejecimos al unísono, a la vez que descubríamos en qué punto se encontraban sus vidas y relación. Y como en otras muchas historias románticas, el tren fue la “celestina” que unió a la pareja protagonista, tal vez porque durante los viajes existe cierta propensión a abrirse a personas desconocidas y la libido puede alborotarse.

En 1995 se estrenó Antes del amanecer (Before Sunrise). Jesse es un norteamericano que viaja a Madrid para ver a su novia, pero en la capital de España descubre que la relación ha llegado a su fin. En dicha tesitura, decide regresar a Estados Unidos vía Viena, razón por la que compra un Eurail Pass (pase ferroviario que permite viajar por redes europeas a no residentes), de manera que pueda explorar parte de Europa antes de cruzar el Atlántico. Y es precisamente en un viaje entre Budapest y Viena donde coincide con Céline, una universitaria que regresa a París tras visitar a su abuela en la capital húngara. Tras una animada charla, Jesse propone a Céline bajarse en Viena y pasar la noche juntos, porque tal vez dentro de veinte años no sea feliz en su matrimonio y se pregunte cómo habría sido su vida si hubiese elegido a otro hombre.

Entre monólogos y conversaciones informales sobre el amor y la vida, la religión y la muerte, se conocen y aman, caminan y visitan algunos de los lugares más emblemáticos de Viena. Dichas conservaciones, que son la esencia de la película y de la trilogía, mantienen un interés constante a lo largo de todo el metraje y nos permiten saber, entre otros aspectos, que Jesse es un romántico que no viajó a Viena para tomar un vuelo económico, sino porque quería escapar de su vida. También, que Céline había decidido bajar del tren con Jesse antes de que se lo pidiera y que su último novio consideraba que lo amaba demasiado. A la mañana siguiente, se despiden en la estación con la promesa de volver a verse dentro de 6 meses en el mismo lugar, pero sin intercambiar información de contacto.

En 2004, llegó  Antes del atardecer (Before Sunset). Jesse está en París presentando This Time, el libro basado en la romántica y mágica noche que vivió con Céline en Viena. La presentación tiene lugar en la icónica librería Shakespeare and Company, entre cuyo público se encuentra Céline. Y aunque Jesse dispone de poco tiempo, porque debe tomar el avión de vuelta a los EE. UU., decide acompañarla hasta su casa.

Before Sunset, 2004. filmaffinity.com

Finalmente, en 2013 se estrenó Antes del anochecer (Before Midnight). Jesse y Céline son ahora pareja, están en Grecia con sus dos hijas gemelas y acaban de despedir en el aeropuerto al hijo de Jesse, fruto de una relación anterior. Son unas vacaciones de reflexiones, desencuentros y lucha por mantener el amor.

Before Midnight, 2013. filmaffinity.com

Antes del amanecer está basada en una experiencia personal del propio Linklater. En 1989, conoció a una joven de 20 años llamada Amy Lehrhaupt en una juguetería de Filadelfia, y pasaron la noche paseando y conversando por la ciudad. Nunca volvieron a verse, en parte porque vivían en ciudades distintas y perdieron el contacto. Desafortunadamente, Amy falleció en un accidente de moto a los 25 años, un hecho que Linklater no supo hasta casi dos décadas después. Durante años, el desconocimiento de la tragedia alimentó su anhelo de un reencuentro, especialmente en los pases especiales de la película a los que asistía, lo cual sirvió de inspiración para Antes del atardecer. Al conocer la trágica noticia, el impacto emocional de aquella noche en Filadelfia le llevó a incluir en los títulos de crédito finales de Antes del anochecer «En memoria de Amy Lehrhaupt».

Oso de Plata al mejor director en el Festival de Cine de Berlín en su edición de 1995, Antes del amanecer es un filme que comienza con un encuentro en un tren y termina con una despedida en una estación; que el periódico The Guardian considera una de las 25 mejores películas románticas de todos los tiempos. Consideración en la que seguro influyeron factores tales como su brillante dirección, sus atemporales reflexiones sobre el amor o la absoluta naturalidad de los actores protagonistas.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Before Sunrise (Antes del amanecer)
  • Director: Richard Linklater  
  • Guión: Richard Linklater y Kim Krizan
  • Música: Fred Frith
  • Fotografía: Lee Daniel
  • Reparto: Ethan Hawke, Julie Delpy,
  • País: Estados Unidos   
  • Año: 1995
  • Duración: 101 minutos  
  • Género: Drama romántico

El legado ferroviario de Bob Seger

Bob Seger. http://www.futuro.cl

Bob Seger, uno de los más grandes artistas que ha dado el panorama musical norteamericano, fue un artista precoz. Con 17 años, actuaba en Detroit ante 50.000 personas, muchas de las cuales -trabajadoras en una ciudad que con el tiempo se convertiría en uno de los epicentros del rust belt (cinturón del óxido)-, acabarían siendo las protagonistas de sus canciones. Sin embargo, hubo de esperar a cumplir los 30 para dejar de ser un beautiful loser. Cantante y compositor, pianista y guitarrista, brilla con intensidad en los temas rockeros y deslumbra con sus introspectivas baladas.

En 1968, al frente de la banda The Last Heard ficha por el sello Capitol, que la renombra como The Bob Seger System, y publica el disco Ramblin’ Gamblin’ Man, que  incluye la canción Train Man, una sui generis historia de amor entre una maestra y un ferroviario.

The Bob Seger System – Ramblin’ Gamblim’ Man (1968): «Train Man». Discogs.com

Tres años después, graba el álbum acústico Brand New Morning, donde destaca Railroad Days, una oda al pasado, a aquellos días de juventud y vigor en los que nada parecía interponerse en su camino. La canción refleja la nostalgia por los trenes de antaño que ahora desaparecen de la zona donde jugaba, porque la gente quiere unos más rápidos, lo que le lleva a reflexionar sobre su propia obsolescencia futura.

Bob Seger – Brand New Morning (1971): «Railroad Days». Discogs.com

Para su octavo álbum, forma The Silver Bullet Band, con la que durante las dos décadas siguientes grabará una decena de sus discos más representativos, y su carrera experimentará un cambio radical. Comercialmente, alcanza la cumbre con el disco Against the Wind, su primer número 1 en ventas, en el que encontramos Long Twin Silver Line, el orgulloso viaje de un tren de mercancías que se dirige a California.

Bob Seger & The Silver Bullet Band – Against the Wind (1980): «Long Twin Silver Line». Discogs.com

En 1994, después catorce discos de estudio y dos en directo, publica su primer Greatest Hits, uno de los álbumes más exitosos de su trayectoria, con más de diez millones de copias vendidas. La portada, icónica y llena de simbolismo, lo muestra en una pose memorable, guitarra en mano, en medio de una vía.

Bob Seger & The Silver Bullet Band –  Greatest Hits (1994). Discogs.com

La iconografía ferroviaria se repite en el recopilatorio Ultimate Hits: Rock and Roll Never Forgets, en el que aparece sentado sobre el capó de su coche que está junto a las vías del tren y con la señal Crossing Railroad al fondo. El primer single de su segundo grandes éxitos es Downtown Train, del poeta y cronista urbano de la Gran Manzana Tom Waits, una canción en la que su protagonista fantasea con una de esas chicas de Brooklyn que llenan los trenes cada noche, mientras se esfuerzan por salir de su estrecho mundo, y con las que nunca podrá codearse.

Bob Seger & The Silver Bullet Band – Ultimate Hits: Rock and Roll Never Forgets, (2011): «Downtown Train». Discogs.com

Incombustible corredor de fondo, a los 72 años edita el disco I Knew You When, el cual presenta algunas versiones y varias canciones originalmente destinadas a otros discos, pero que, por distintas razones, no llegaron a ser incluidas, como es el caso  de Runaway Train. Un tren fuera de control que es una metáfora para expresar las inseguridades sobre el presente y futuro de una humanidad engatusada por la vanidad y olvidadiza de los valores. Además, de ser una reafirmación de su afinidad por el ferrocarril, al punto que dio nombre al Runaway Train Tour, gira que llevó a cabo con la Silver Bullet Band.   

Bob Seger – I Knew You When (2017): «Runaway Train». Discogs.com

A lo largo de sus 60 años de carrera, el ferrocarril ha mantenido una presencia constante tanto en el diseño gráfico de los discos como en las canciones de Bob Seger. Un artista que, juntamente con Bruce Springsteen y Tom Petty, es uno de los más destacados representantes del heartland rock, un estilo que refleja la vida de la clase trabajadora estadounidense y que, en el periodo comprendido entre 1975 y 1995, le proporcionó una colección de discos de platino difícil de igualar.  

Carrilanos, los túneles de un tiempo

Carrilanos, os túneles dun tempo. YouTube.com

La construcción de los 140 kilómetros de vía que unen Puebla de Sanabria con Ourense ha pasado a la historia del ferrocarril español como una de las más trágicas. Representó la conexión definitiva entre Madrid y Vigo, y aunque en un principio estaba previsto que las obras duraran 5 años, las dificultades orográficas y las vicisitudes políticas las alargaron desde 1927 hasta 1957, entre otras razones porque un tercio del recorrido es soterrado y atraviesa la parte sur del Macizo Central Gallego. Contó con la participación de unos 15.000 carrilanos, incluidos niños de 12 y 13 años que trabajaban como pinches, de los cuales un porcentaje considerable perdió la vida.

En 2003, Rafael Cid documentó este hecho histórico mediante un vídeo digital en el que de la mano de una voz en off y con el testimonio de supervivientes, documentos históricos, filmaciones de la época, reconstrucciones…, conocemos cómo trabajaban, vivían y las enfermedades que padecieron los carrilanos,  así como la influencia de los diferentes regímenes políticos vigentes durante las obras.

En una época en el que el uso de tuneladoras (TBM) era impensable y los equipos de protección individual casi unos desconocidos, los accidentes laborales eran una tragedia continua. Destacaron por su gravedad y magnitud los ocurridos en el túnel de Padornelo, en el que perdieron la vida más de 4.000 personas durante los 25 años que fueron necesarios para la construcción de sus 6 kilómetros de longitud.

A las terribles consecuencias de los accidentes, hubo que añadir las enfermedades, especialmente la conocida como “el mal de la vía”, que no era otra que la silicosis. Una enfermedad que padecieron especialmente los barrenadores, que ganaban más, pero que en cambio eran las personas más expuestas a los perniciosos efectos del polvo en los bronquios. Uno de los casos más dramáticos fue el de la localidad zamorana de Requejo de Sanabria, donde murieron 60 hombres y acabó siendo conocida como Requejo de las Viudas. Posteriormente, y con el fin de que sus familiares directos recibieran una pensión, algunas de las personas fallecidas fueron desenterradas para que les practicaran la autopsia.

Mención especial merece el análisis de las diferentes etapas políticas y su repercusión en la construcción de la línea. Así, durante la dictadura de Primo de Rivera las obras cobraron gran impulso; sin embargo, tras la gran depresión económica de 1929 y la proclamación de la Segunda República, Indalecio Prieto no las consideró prioritarias. Su decisión originó intensas demandas sindicales y que grupos descontrolados irrumpieran en el campamento zamorano de Santa Bárbara, que llegó a albergar a 1.500 personas, y en la localidad orensana de Vilar de Barrio, lo que provocó una expresión que la gente decía con miedo: «que vienen los de la vía”. Durante la dictadura franquista, llegaron muchos republicanos condenados a trabajos forzosos y en el primer Consejo de Guerra celebrado en Ourense un carrilano fue condenado a muerte y siete a cadena perpetua, lo que puso fin a los conflictos.  

Al igual que Luciano G. Egido rinde un sentido homenaje a los carrilanos que intervinieron en la construcción de los 19  kilómetros que conectan La Fregeneda (Salamanca) y Barca de Alba (Portugal) en la novela Los túneles del paraíso, Rafael Cid hace lo propio con todas las personas que participaron en la construcción de la conexión entre Zamora y Ourense en el documental Carrilanos, los túneles de un tiempo. Además, de proporcionar un trabajo muy valioso para comprender en qué circunstancias y con qué coste humano se construyó el tramo más difícil de la red ferroviaria española de ancho convencional. Un tramo que inicialmente se veía innecesario, porque atravesaba comarcas despobladas y pobres, y que con la llegada del AVE a Ourense podría tener un uso residual.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Carrilanos, os túneles dun tempo
  • Director: Rafael Cid
  • Guion: Rafael Cid
  • Realizador: Alberto Lema
  • Música: Carlos Rodríguez
  • País: España
  • Año: 2003
  • Duración: 57 minutos 36 segundos
  • Género: Documental

Homenaje a los trabajadores del camino de hierro, 1927-1957. Campobecerros (Ourense)

Harriet: en busca de la libertad

Imagen: filmaffinity.com

Harriet Tubman ha pasado a la historia como una de las grandes heroínas de los Estados Unidos por su labor como liberadora de esclavos durante su etapa de “revisora” en El Ferrocarril Subterráneo; por su papel de exploradora, enfermera y espía durante la Guerra de Secesión; y por su actividad como defensora de los derechos de las mujeres y del voto femenino.

Tomando como referencia su actividad como “revisora”, en la que en 13 misiones de rescate liberó a 70 esclavos, la directora Kasi Lemmons estrenó en 2019 la película, con vocación de hagiografía, Harriet: en busca de la libertad, por la que Cynthia Erivo fue nominada al Oscar a la Mejor Actriz.

La película se centra básicamente en los ocho años en los que trabajó en el «Ferrocarril Subterráneo», es decir, la red clandestina que funcionó hasta la Guerra de Secesión (1861-1865) y ayudó a huir a unos 100.000 esclavos en los EE. UU. Considerada el primer movimiento de activistas contra la esclavitud y por los derechos humanos, utilizaba términos ferroviarios, así los «revisores» y «maquinistas» eran las personas que ayudaban o guiaban a los esclavos; las «estaciones» eran los lugares francos donde se podían esconder durante el día; los «pasajeros» eran los propios esclavos; los «carriles», las rutas de escape… Contó también con la colaboración de abolicionistas blancos que, poniendo en riesgo sus vidas, actuaron al margen de la ley y prestaron su ayuda a los esclavos para alcanzar los Estados del Norte o Canadá.

Nacida como Araminta Ross en Dorchester (Maryland) en 1822, a los 26 años, en su condición de esclava, decidió que la vida sólo le ofrecía dos alternativas, libertad o muerte. Guiada por la Estrella Polar, huyó a Filadelfia (Pensilvania), para lo cual caminó cerca de 160 km. Desde los 13 años, como consecuencia de una rotura de cráneo, sufría visiones y desmayos, que ella siempre entendió como mensajes divinos, los cuales fueron decisivos para liberar a otras personas. Su ingenio, coraje y éxito en los rescates eran tales que se ofrecieron hasta 40.000 dólares por su captura. Por su labor fue conocida como la Moisés de su pueblo, rol que se vería reforzado en la Guerra de Secesión, en la que liberó a 700 esclavos más.

Harriet: en busca de la libertad nos presenta a una luchadora por los derechos civiles y la libertad, con una misión -ayudar a huir al mayor número de personas posible-, y una visión -acabar con la esclavitud-. Su liderazgo fue fundamental para que cientos de personas consiguieran ser libres. El hecho de que fuera analfabeta, careciese casi de medios o la promulgación en 1850 de la Ley de Esclavos Fugitivos, que aumentó las penas contra los esclavos y las personas que les ayudaban, no amilanaron su determinación. Tal como manifestó con orgullo en una convención sufragista celebrada en 1896: “fui revisora del ‘Ferrocarril Subterráneo’ durante 8 años y puedo decir lo que la mayoría de los revisores no pueden, mi tren nunca descarriló y nunca perdí a un pasajero”.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Harriet
  • Directora: Kasi Lemmons 
  • Guión: Gregory Allen Howard y Kasi Lemmons
  • Música: Terence Blanchard
  • Fotografía: John Toll
  • Reparto: Cynthia Eviro, Leslie Odom Jr., Joe Alwyn, Janelle Monáe, Jennifer Nettles, Vanessa Bell Calloway
  • País: Estados Unidos   
  • Año: 2019
  • Duración: 125 minutos  
  • Género: película biográfica

La mirada ferroviaria de Paul Delvaux

Soledad. 1956. WahooArt.com

Siendo un niño, el pintor belga Paul Delvaux (Antheit, 1897 – Veurne, 1994), vio los primeros tranvías eléctricos en Bruselas y le parecieron tan maravillosos que desde entonces el ferrocarril, juntamente con las mujeres, la arquitectura greco-romana y los esqueletos, serían un motivo recurrente a lo largo de su obra, en la cual desarrolló un universo propio, entre el sueño y la realidad, calificado como realismo mágico.

Tranvía nocturno (or Champs Perdu). 1950. ar.Pinterest.com

Considerado un artista surrealista, aunque nunca lo fue de manera oficial, compartió con dicho movimiento su interés por explorar las profundiades de la mente, crear atmósferas misteriosas y revivir la poesía en el arte. Sin embargo, sus inicios artísticos estuvieron influenciados por el impresionismo. Un ejemplo representativo de dicha época es el cuadro La estación de Luxemburgo, que se caracteriza por los tonos marrones, grises y oxidados, con toques blancos, en el que representa la actividad de la terminal.

Estación de Luxemburgo. 1922. WahooArt.com

En su evolución hacia el realismo mágico, destacan tres momentos clave ocurridos entre 1926 y 1934. En 1926-1927, conoce al pintor metafísico Giorgio de Chirico, con quien compartirá su interés por los espacios vacíos, intrigantes y angustiosos. A principios de la década de 1930, visita el Museo Spitzner de Anatomía e Higiene, donde ve La venus dormida, una figura de cera que será el origen de muchas mujeres desnudas que aparecen en sus cuadros. Y en 1934, participa en la exposición Minotauro de Bruselas, junto a otros artistas como René Magritte, de quien tomará su mundo onírico, la inexpresividad y las yuxtaposiciones más sorprendentes.

Si bien La venus dormida influyó de forma determinante en la representación de la mujer, su relación con ellas también desempeñó un papel importante. Obligado a casarse en 1937 con Suzanne Purnal, una mujer a la que no amaba, el matrimonio fue un fracaso anunciado. Y aunque en 1947 se reencontró con el amor de su vida, Anne Marie Martelaere, a quien había conocido en 1920, la frustración amorosa de su juventud fue una fuente constante de inspiración que le llevó a colocar a las mujeres en un pedestal. Sus mujeres son jóvenes, hieráticas, ensimismadas, ubicadas en ambientes sin vinculación aparente con la escena, como es el caso de La edad de hierro.  

La edad de hierro. 1951. elasombrario.com

El mundo onírico y el natural se mezclan de nuevo en Las sombras y crean una atmósfera donde parece que no existe el tiempo y la realidad. Todo es quietud y silencio: una mujer absorta en su pensamiento mira fijamente el suelo; un tren está detenido en una vía que comienza su recorrido en el mar. La escena transcurre en los inicios de la hora azul, cuando el cielo oscurece antes de anochecer.

Las sombras. 1965. WikiArt.org

Lector empedernido de Homero y Julio Verne, escritores «viajeros» por antonomasia, Delvaux utilizó las estaciones y los trenes como elementos que despiertan la imaginación y sugieren un viaje a lo desconocido. Para garantizar la fidelidad de los detalles ferroviarios en sus obras, en su estudio tenía maquetas de trenes y tranvías, lo que le permitía obtener obras tan genuinas como La Estación Forestière. Dicho óleo es uno de sus trabajos más famosos de la década de 1960 y ejemplo de atmósferas misteriosas, en la que dos niñas completamente estáticas observan la actividad ferroviaria.

Estación Forestière. 1960. WikiArt.org

El mismo clima, la misma atmósfera se aprecian en El viaducto. Todo está paralizado, no hay señales de vida, las calles están vacías y, como en muchos otros cuadros, hay una lámpara encendida, en esta ocasión bajo la marquesina, así como un sorprendente espejo en la acera. En el fondo un tren cruza un viaducto. Un cuadro que semeja una escena teatral, en el que todo es real, pero el conjunto no lo parece.

El viaducto. 1963. museothyssen.org

En 1984, en un acto de justicia poética, Paul Delvaux, cuya obra hunde sus raíces en la memoria, el recuerdo y la infancia, fue nombrado jefe de estación honorario de la estación de Louvain-La-Neuve, en reconocimiento a su amor por el ferrocarril.

Imagen: ardenneweb.eu

La mirada ferroviaria de Hans Baluschek

Autorretrato. 1918. Wikipedia.org

Hans Baluschek (Breslau, 1870 – Berlín, 1935), fue miembro fundador del movimiento Secesión de Berlín, considerado parte del Modernismo, además de un relevante pintor del realismo crítico alemán. Con un lenguaje sencillo, que en ocasiones puede parecer ingenuo, dedicó gran atención a los asuntos sociales y laborales de la clase obrera berlinesa, los cuales presentaba con un aire de melancolía y desde una perspectiva de denuncia, algo en lo que seguro influyó su condición de miltante del Partido Socialdemócrata.

Hijo de un ferroviario, desde niño sintió gran fascinación por el ferrocarril, motivo recurrente a lo largo de toda su carrera, el cual representó como medio de transporte público, dinamizador de la actividad industrial y transporte estratégico durante la I Guerra Mundial.     

Tren expreso. 1909. Wikipedia.org

En sus obras se refleja la humildad, la pobreza y el contraste entre una sociedad anclada en el pasado deslumbrante del Imperio alemán y el vertiginoso desarrollo consecuencia de la acelerada industrialización del país. La industrialización provocó que muchas personas trabajaran en condiciones penosas y deviniesen en víctimas inocentes, como se aprecia en Los emigrantes, en el cual una familia, en la que solo se atisba preocupación por un futuro que se intuye difícil, espera en el andén de una localidad donde diferentes fábricas producen a todo ritmo. 

Los emigrantes. 1924. Arthur.io

Su interés por retratar la vida común sin artificios es igualmente tangible en A la mina. En primer plano, vemos un tren, elemento clave para la producción industrial, y, un poco más alejado, un numeroso grupo de personas que se dirige casi de noche al trabajo en un entorno helado, al objeto de extraer un mineral que luego alimentará unas fábricas cuyas chimeneas son indicadoras de su frenética actividad.

A la mina. 1914. Espina-roja.blogspot.com

Si las condiciones de trabajo de las personas menos cualificadas distaban mucho de ser idílicas, las sociales de los lugares donde vivían tampoco lo eran. De ello nos ofreció abundantes ejemplos, siendo Über Dächern una de sus obras más conocidas. En ella, las vías férreas, además de dividir bloques de apartamentos en las afueras de Berlín, se ubican por encima de ellos, con todos los problemas de ruidos, vibraciones y seguridad fácilmente imaginables.

Úber Dächern. 1934. Karlundfaber.de

Además de ser un elemento básico para la industria, el ferrocarril también lo era como medio de transporte de la ciudadanía en general y de la clase trabajadora en particular, como da fe el cuadro En la estación. En un andén abarrotado, percibimos un tren de llegada y otro de salida, así como una muy detallada representación de la marquesina y varios apuntes de la señalética de la terminal, lo cual proporciona gran verismo a la obra.

En la estación.1929 commons.wikimedia.org

Para un artista con tanta sensibilidad social, la Primera Guerra Mundial no podía pasar desapercibida. Contó inicialmente con su fervor patriótico, de hecho se ofreció voluntario con 40 años, pero su desenlace le afectó mucho, lo que le llevó a distanciarse del régimen político que imperó en Alemania entre 1918 y 1933, es decir, la República de Weimar. Del periodo de la contienda nos legó numerosos  cuadros del campo de batalla y de entornos civiles, un ejemplo de estos últimos es Invierno de guerra.

Invierno de guerra. 1917. Wikipedia.org

Aunque sus ilustraciones para el popular libro infantil Viaje a la luna de Pedro (Peterchens Mondfahrt), hicieron de Baluschek un pintor muy conocido, con la llegada de los nazis al poder en 1933 fue declarado artista marxista. Además, sus cuadros fueron catalogados como arte degenerado (entartete kunst), al igual que los de los cubistas, dadaístas, expresionistas o surrealistas, por ser culpable de un atentado contra la germanidad y la cultura del pueblo alemán. Consecuentemente, fue despojado de todos sus cargos, despedido de todos sus puestos y se le prohibió exponer. Falleció dos años después y hasta el último momento siguió demostrado su interés por el ferrocarril y la clase trabajadora berlinesa, tal como advertimos en Acerías de Berlín, pintado el año de su muerte.

Acerías de Berlín. 1935. Arteyferrocarril.blogspot.com