Bob Seger, el rugido ferroviario de Detroit

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Bob Seger, uno de los más grandes artistas que ha dado el panorama musical norteamericano, fue un artista precoz. Con 17 años actuaba en Detroit ante 50.000 personas, muchas de las cuales, como trabajadoras de una ciudad que con el tiempo se convertiría en uno de los epicentros del “Rust Belt” (Cinturón del óxido), protagonizarían sus canciones; sin embargo, hubo de esperar a los 30 y hasta su octavo álbum para dejar de ser un “beautiful loser”. Cantante, compositor, pianista y guitarrista, brilla con intensidad en los temas más rockeros (Hollywood Nights, Old Time Rock and Roll) y deslumbra con sus introspectivas baladas (Still the Same, We´ve Got Tonight).

En 1968, al frente de la banda The Last Heard, ficha por el sello Capitol, que los renombra como The Bob Seger System, y publica el disco “Ramblin’ Gamblin’ Man”, el cual incluye la canción Train Man, una sui generis historia de amor entre una maestra y un ferroviario. Tres años después graba el acústico “Brand New Morning”, en el que descuella Railroad Days, una oda al pasado, simbolizado por los ferrocarriles de antaño, en la que sobrevuela el miedo a la obsolescencia.

El fracaso comercial de “Brand New Morning” le obliga a imprimir un cambio en su carrera y en 1972 lanza “Smokin’ O.P.’s” un disco cuyo título que juega muy acertadamente con la expresión “to smoke other people’s cigarettes”, es decir, fumar cigarrillos ajenos y no comprarlos, porque se trata de un álbum casi exclusivamente de versiones, como la que realiza de Let It Rock de Chuck Berry. En ella nos refiere una historia que transcurre en Mobile, Alabama. Preocupado por la integridad física de sus trabajadores que están alojados en las tiendas de campaña, a punto de salir a divertirse después de haber cobrado, el capataz les advierte que un tren especial está a dos millas.

Para su octavo álbum forma The Silver Bullet Band, con la que durante veinte años grabará una decena de sus discos más representativos, y su carrera experimentará un cambio radical. Comercialmente alcanza la cumbre con el disco “Against the Wind”, su primer número 1 en ventas, en el que encontramos Long Twin Silver Line, el orgulloso viaje de un tren de mercancías que se dirige a California.

Por sorprendente que pueda parecer, hasta 1994 no lanza su primer “Greatest Hits”, uno de los más exitosos de la historia, en el cual podemos verlo con su guitarra en mitad de la vía. La iconografía ferroviaria se repite de nuevo en el recopilatorio “Ultimate Hits: Rock and Roll Never Forgets”, publicado en 2011, en el que aparece sentado sobre el capó de su coche que está junto a las vías del tren y con la señal “Crossing Railroad” al fondo. El primer single es Downtown Train, del poeta y cronista urbano de la Gran Manzana Tom Waits. En dicha canción el protagonista fantasea con una de esas chicas de Brooklyn que llenan los trenes cada noche, mientras se esfuerzan por salir de su estrecho mundo, y con las que nunca podrá codearse.

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Su gran amistad con el guitarrista y cantante de los Eagles Glenn Frey, fallecido en 2016, que había propiciado colaboraciones recíprocas, como la participación de tres miembros de los Eagles en el disco “Against the Wind” o la coescritura del número 1 de los Eagles “Heartache Tonight”, le llevará a incluir en el disco “I Knew You When” una canción en su honor. El disco también nos ofrece Runaway Train, una composición en la que un tren fuera de control es la metáfora para expresar las inseguridades sobre el presente y futuro de una humanidad engatusada por la vanidad y olvidadiza de los valores.  

En sus 60 años de carrera la querencia de Bob Seger por el ferrocarril es apreciable tanto en las portadas de sus discos como en sus canciones. Un artista que conjuntamente con Bruce Springsteen y Tom Petty es uno de los más destacados representantes del “heartland rock”, el estilo que refleja la vida de la clase trabajadora estadounidense y que, en el periodo comprendido entre 1975 y 1995, le proporcionó una colección de discos de platino difícil de igualar.

Ferrocarriles singulares: metros, funiculares, tranvías…

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Metros, tranvías, funiculares, trenes de cremallera, mineros…, ferrocarriles de los cuales existe una nutrida representación por todo el mundo, cumplen una importante labor social o técnica y han servido de inspiración para brillantes composiciones musicales, algunas de las cuales han alcanzado notoriedad universal.

La gran diva británica Petula Clark grabó en 1967 “Don’t Sleep In The Subway”, una canción con un estribillo que recuerda a los Beach Boys y que a la postre fue su último gran éxito en América. En ella cuenta las desavenencias de una pareja en la que, en un momento de crisis, él amenaza con dejarla, pero ella le pide que olvide su orgullo, traten de alcanzar una solución y pasen la noche juntos, de manera que él no tenga que dormir en el Metro.

Al otro lado del Atlántico, el muy cinematográfico Downtown Train o D-Train, el suburbano neoyorkino, le sirve a Tom Waits, poeta y cronista urbano de la Gran Manzana, para contarnos cómo la persona protagonista de “Downtown Train”, fantasea con una de esas chicas de Brooklyn que llenan los trenes cada noche, mientras se esfuerzan por salir de su estrecho mundo, y con la que nunca podrá codearse.

El tranvía es un sistema ferroviario en el que el vehículo recorre las calles de la ciudad a cota de rasante, desplazándose sobre dos carriles, llamados de garganta, que van empotrados en la calzada para no obstaculizar el paso de personas u otros vehículos; sin embargo, antes de que la marca “Cercanías” se asentara entre nosotros, el tranvía se confundía en muchas ocasiones con las Unidades de Tren, acaso por convertir equivocadamente las siglas UT en Unidad Tranvía.

La archiconocida canción colombiana “Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía”, nos puede dar una pista de que tren y tranvía no son la misma cosa; sin embargo y siendo esto cierto, el origen de la canción es otro. A mediados del siglo XIX, el español Joaquín de Mier y Benítez se hizo con la explotación del puerto colombiano de Santa Marta y con una naviera. En agradecimiento a la ciudad, de Francia mandó traer un tren, pero una vez en Colombia la obtención de los permisos para construir las vías se demoró más de lo previsto, de ahí que la canción diga que Santa Marta tiene tren pero no “train vía”, es decir, vías de tren.

Los funiculares son una solución para superar grandes pendientes, superiores incluso a las que salvan los trenes de cremallera. Funcionan sobre vía inclinada con un sistema de contrapeso, en el que los vehículos que circulan sobre vías son arrastrados por cables. Uno de los más famosos del mundo era el que subía en Nápoles al monte Vesubio. Para conmemorar su inauguración, Luigi Denza compuso la canción “Funiculì, Funiculà”. Su melodía ha embelesado a un sin número de artistas, desde el mismísimo Richard Strauss, que pensando que se trataba de un tema folklórico la incluyó en el 4º Movimiento de la sinfonía “Aus Italien”, hasta los adalides del rock psicodélico americano, The Grateful Dead, pasando por Luciano Pavarotti.

La magia que desprenden suburbanos, tranvías, funiculares… es la base de composiciones musicales que han encandilado a millones de personas, porque, además de su funcionalidad, son el vehículo perfecto para contarnos aspectos relevantes de las relaciones personales y la historia.