
Runaway Train. Andrei Konchalovsky, 1985. Filmaffinity.com
El tren fuera de control, imparable, lanzado hacia lo desconocido, es un recurso cinematográfico recurrente. Sirve para articular relatos de misión y acción orientados a evitar una catástrofe, como en Unstoppable (Imparable); también para proponer viajes que combinan miedo, adrenalina y reflexión sobre la vida, como en Polar Express; incluso microcosmos sociales donde afloran tensiones de justicia, opresión y supervivencia, como en Snowpiercer; o, de forma más evidente, para enfrentar a los personajes con un destino inexorable, como en Runaway Train (El tren del infierno).
Tras el reconocimiento obtenido con Siberiada, el director ruso Andrei Konchalovsky debutó en el cine estadounidense con Los amantes de María. Poco después rodó El tren del infierno, un proyecto basado en un guion de Akira Kurosawa que el director japonés nunca llegó a materializar. La película, un intenso, violento y trepidante drama de acción y supervivencia con una profunda carga existencialista, sigue a los presos fugados Manny (Jon Voight) y Buck (Eric Roberts), quienes escapan de una prisión de máxima seguridad en Alaska, en medio de condiciones naturales y meteorológicas extremas. Perseguidos sin tregua por el alcaide, que emplea todos los recursos a su alcance, los dos reclusos terminan atrapados en un tren fuera de control tras la repentina muerte del maquinista, a bordo del cual se encuentra accidentalmente la ferroviaria Sara (Rebecca De Mornay).
Con el paso del tiempo, todos los intentos de hacer descarrilar un convoy formado por cuatro locomotoras, convertido casi en una fuerza de la naturaleza que avanza a 130 km/h, resultan inútiles. Así las cosas, mientras Buck y Sara se muestran cada vez más temerosos y conscientes de su fragilidad, Manny —un antihéroe endurecido por la prisión, al que tres años en una celda de aislamiento no lograron doblegar, que ha cruzado el límite del miedo y conserva un férreo código moral— acaba transformando la fuga en una lucha íntima. No puede controlar su destino, pero sí su actitud frente a él, en su huida sin retorno hacia lo desconocido.
Más allá de su envoltorio de thriller de acción, la película propone una reflexión sobre la condición humana, la libertad y el destino. Los protagonistas logran escapar de la prisión y alcanzan una libertad física que, sin embargo, se revela ilusoria al quedar atrapados en un tren desbocado. Este se erige como metáfora de una fuerza imparable —la vida misma— que avanza sin detenerse, ajena a la voluntad individual. En este contexto, la idea de libertad absoluta se desmorona: siempre existen fuerzas externas —el azar, las estructuras del sistema o la naturaleza— que condicionan nuestras decisiones.
Considerada una de las películas más infravaloradas de la década de 1980, El tren del infierno combina espectáculo y profundidad filosófica de una manera que no pasó desapercibida en el Festival de Cannes, donde en 1986 llegó a competir por la Palma de Oro. Tampoco pasó inadvertida la soberbia interpretación de Jon Voight, quien dotó a su personaje de una profundidad y ambigüedad memorables; un trabajo que le valió un Globo de Oro y una nominación al Óscar como mejor actor. A todo ello se suma uno de los finales más bellos, poéticos y cargados de simbolismo del séptimo arte
FICHA TÉCNICA:
- Título: Runaway Train (El tren del infierno)
- Director: Andrei Konchalovsky
- Guion: Djordje Milicevic, Paul Zindel, Edward Bunker, sobre un guion original de Akira Kurosawa
- Música: Trevor Jones
- Fotografía: Alan Hume
- Reparto: Jon Voight, Eric Roberts, Rebecca De Mornay, Danny Trejo, John P. Ryan, Kyle T. Heffner, Kenneth McMillan
- País: Estados Unidos
- Año: 1985
- Duración: 112 minutos
- Género: Drama carcelario








