
Okuda y Rosh333. Entre dos universos, 2015. static.newsroom.ferrovial.com
Primero fue el tag; después, el grafiti; más tarde, el arte urbano. En la década de 1960, en el Bronx neoyorquino, en un contexto marcado por la degradación urbana y la desigualdad social, jóvenes como TAKI 183 comenzaron a escribir su firma en paredes y vagones de metro. Aquellos tags —firmas rápidas y repetidas— constituían un acto de rebeldía, afirmación personal y reivindicación frente a una sociedad que invisibilizaba a las comunidades afroamericanas y puertorriqueñas marginadas.
Con el tiempo, aquellos writers empezaron a experimentar con el color, la composición, las dimensiones y la tipografía. Esa evolución supuso el paso de la simple firma al nacimiento del grafiti como lenguaje artístico propio. Artistas surgidos de la intervención urbana no autorizada, como Banksy, Jean-Michel Basquiat o Keith Haring, han alcanzado posteriormente reconocimiento mundial. En España, destaca el caso de Juan Carlos Argüello Garzo, conocido como Muelle, figura emblemática del grafiti madrileño temprano. Su firma, transformada en un muelle rematado por una flecha, incorporaba ya diseño, volumen e intención estética.

Grafiti de “Muelle” en vialia ESTACIÓN DE VIGO. elespanol.com
La influencia de estos artistas sobre las nuevas generaciones —ya alejadas de los márgenes sociales en los que surgió el grafiti— propicia una distinción entre grafiti y arte urbano. Mientras el primero conserva un fuerte componente identitario y, a menudo, ilegal, el segundo se desarrolla habitualmente en contextos institucionales y legales, orientado a integrar el arte contemporáneo en el espacio público.
Un ejemplo significativo es el mural Entre dos universos, dedicado a Paco de Lucía en la madrileña estación de Metro del mismo nombre. De aproximadamente 300 metros cuadrados, es una creación de los artistas urbanos Okuda San Miguel y Rosh333, con la colaboración de Antonyo Marest y bajo la coordinación de Madrid Street Art Project. Su título, que se inspira en la célebre rumba flamenca Entre dos aguas, incluida en el disco Fuente y caudal publicado por el guitarrista flamenco en 1973, resulta especialmente acertado porque fusiona dos universos artísticos. El lado izquierdo, realizado por el alicantino Rosh333, presenta líneas curvas y una paleta de tonos pastel. El lado derecho, obra del cántabro Okuda, despliega formas caleidoscópicas, figuras geométricas y colores vibrantes. Ambos lenguajes convergen en la zona central, donde el retrato adquiere una marcada impronta geométrica.
El mural también representa dos dimensiones de Paco de Lucía: la del músico y la del símbolo universal del flamenco contemporáneo. Su figura encarna la capacidad de innovar dentro de la tradición y de fusionar el flamenco con géneros como la música clásica, la música árabe o el jazz. Especialmente recordadas son sus colaboraciones con Al Di Meola, John McLaughlin y Chick Corea.
Gracias a su constante evolución, el arte urbano —nacido en los márgenes y ligado originalmente a la protesta— se ha consolidado como un fenómeno cultural plenamente integrado en el arte contemporáneo. Cada vez más valorado y demandado, su capacidad para transformar la imagen de las ciudades se extiende también al ámbito ferroviario, donde el universo del transporte público se fusiona con la vanguardia artística.
































