Lion

Garth Davis (2016). «Lion». filmaffinity.com

La red ferroviaria india, una de las más extensas del mundo, es el principio y fin, alfa y omega, de una de las películas más conmovedoras que nos ha proporcionado el cine en los últimos años, Lion, la historia de un joven que siendo niño se perdió en una de sus estaciones y necesitó veinticinco años para reunirse con su familia biológica.

En 1986, Saroo, un niño de cinco años que no había ido nunca al colegio y que conocía poco más que su barrio en la localidad india de Ganesh Talai, acude una noche a la estación de Khandwa a buscar trabajo con Guddu, su hermano mayor. Sin embargo, debido a un cúmulo de circunstancias, se separaran momentáneamente y Saroo acaba montado en un tren de viajeros sin servicio en el que, tras recorrer 1.600 kilómetros, llega a Calcuta. Todos sus intentos de volver resultarán infructuosos, entre otras razones por diferencias idiomáticas y también porque no pronuncia correctamente el nombre de su localidad. En esta tesitura y durante un tiempo, engrosará el numeroso grupo de “niños ferroviarios de Calcuta”, los mismos que han hecho de la estación de Sealdah su hogar, niños abandonados, fugados o perdidos expuestos a los estragos de la pobreza, los abusos sexuales, la violencia y las drogas.

Pasados unos meses y ante la imposibilidad de las autoridades de encontrar a su familia, Saroo es internado en un orfanato donde acaba siendo adoptado por el matrimonio australiano formado por John Brierley (David Wenham) y Sue Brierley (Nicole Kidman), residente en Hobart, en la isla de Tasmania, donde vivirá feliz. Sin embargo, cuando a los veinticinco años se desplace a Melbourne para estudiar dirección de hoteles, tras una cena con unos compatriotas, se despertará en él la imperiosa necesidad de saber quién es y de dónde procede, lo que le llevará a buscar a su familia biológica y, por extensión, su tierra natal. Comenzará entonces una etapa, que le ocupará varios años, en la que, para determinar la estación donde inició el viaje que le llevó a Calcuta, tomará como punto de partida sus recuerdos familiares y ferroviarios, y como herramienta de apoyo la aplicación Google Earth. Sus investigaciones sobre las líneas ferroviarias y el territorio indios serán tan pormenorizadas y absorbentes, que afectarán incluso a sus relaciones con sus padres adoptivos y con su novia (Rooney Mara).

Basada en la novela Un largo camino a casa de Saroo Brierley, personaje interpretado en la edad adulta por Dev Patel, Lion es un fiel reflejo de la determinación inquebrantable del propio Saroo -deformación del nombre Sheru, que significa León-, a la hora de buscar a su familia india y su tierra de origen. Un filme emotivo, éxito de crítica y público, que aspiró a seis Oscar, en el que el ferrocarril es el hilo conductor.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: Lion
  • Director: Garth Davis
  • Guion: Luke Davis
  • Música: Volker Bertelmann, Dustin O’Halloran
  • Fotografía: Greig Fraser
  • Reparto: Dev Patel, Rooney Mara, David Wenham, Nicole Kidman, Sunny Pawar
  • País: Australia
  • Año: 2016
  • Duración: 114 min
  • Género: drama

A lomos de La Bestia

Jon Sistiaga (2011). «A lomos de La Bestia». filmaffinity.com

Afirma el director guipuzcoano Jon Sistiaga (Irún, 1967), que para alcanzar el sueño americano, es necesario sobrevivir primero a la pesadilla mejicana, porque el país azteca es la ruta obligada para las personas que quieren entrar ilegalmente en los EE. UU., lo que la convierte en el mayor corredor mundial de la inmigración. Muchas de estas personas viajan sin documentos, con lo puesto, con el objetivo de evitar la deportación. Son migrantes sin nombre, invisibles, desheredados que entran ilegalmente por Guatemala. Atraviesan 5.000 kilómetros en dirección norte subidos en trenes de mercancías, llamados La Bestia, que circulan entre la frontera guatemalteca y la estadounidense. En estos trenes, son asaltados, robados, torturados o secuestrados, y siete de cada diez mujeres son violadas. Nadie está a salvo y los carteles de la droga no tienen piedad a la hora de explotar los flujos migratorios.

Los migrantes, que viajan en grupos y proceden mayoritariamente de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, saben de antemano que van a arriesgar sus vidas, sus escasos ahorros y su dignidad. También que van a sufrir las consecuencias del dilema “plata o plomo” con el que los narcotraficantes, inmersos en una cruenta guerra por el territorio y los recursos, chantajean a sus víctimas.

Los datos oficiales dicen que 400.000 migrantes, de los que unos 20.000 son secuestrados, viajan cada año en La Bestia. Un viaje “gratuito” que se realiza en condiciones extremas, a la intemperie, a oscuras, pasando frío, hambre e intentando por todos los medios no ser vencidos por el sueño para no caerse de los vagones, porque son trenes que mutilan, matan y olvidan en fosas comunes. Esto se debe a que otros medios de transporte, como el autobús, resultan inalcanzables por el precio de sus billetes y les exponen a un mayor número de controles, con el consiguiente riesgo de deportación.

En medio de tanta desgracia, es de justicia destacar que hay personas y organizaciones altruistas que brindan su apoyo, como la Iglesia Católica, que proporciona albergues; los Grupos Beta, que se encuentran a lo largo de las vías para ayudar y asesorar; o Las Patronas, mujeres que se dedican a preparar bolsas de comida y agua a diario para distribuirlas al paso de los trenes a unas personas que en muchos casos acabarán sufriendo el “síndrome de Ulises”, es decir, la pérdida de familia, cultura y tierra. 

Tras el visionado de A lomos de La Bestia se infiere que no hay muro lo suficientemente alto, ni valle lo suficientemente profundo, ni río Bravo lo suficiente ancho que pueda frenar las ansias de huir del hambre, la miseria y la violencia estructural de algunos países. En esta tesitura, La Bestia, un auténtico tren de la muerte, representa la única esperanza de miles de migrantes para alcanzar un futuro mejor en el norte.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: A lomos de La Bestia
  • Director: Jon Sistiaga
  • Guion: Jon Sistiaga
  • Música: Daniel Rodrigo
  • Fotografía: Mario Lastra
  • País: España
  • Año: 2011
  • Duración: 52 minutos  
  • Género: documental     

Tren Bala (Bullet Train)

David Leitch (2022). «Bullet Train». filmaffinity.com

Seguramente, los hermanos Lumière intuyeron que el cinematógrafo y los ferrocarriles acabarían formando una estrecha relación de convivencia. Por ello, en 1895 estrenaron La llegada del tren, la primera película de la historia con el ferrocarril como protagonista. Con el tiempo, este medio de transporte se ha convertido en uno de los iconos del cine, algo natural si tenemos en cuenta que tanto la proyección de fotogramas como la circulación de los trenes son metáforas del movimiento.

Otro ejemplo de esta fructífera simbiosis lo encontramos en Tren bala (Bullet Train), dirigida por David Leitch, antiguo especialista en escenas de acción y doble habitual de Brad Pitt. Basada en la novela Maria Beetle, de Kōtarō Isaka, la película combina una acción frenética con una marcada estilización de la violencia. La trama sigue a varios sicarios —Aguijón, Limón, Mandarina y Mariquita— que viajan de Tokio a Kioto a bordo de un tren bala con la misión de recuperar un maletín repleto de dinero, sin saber que el encargo no es más que un señuelo.

Todos ellos han sido convocados por la Peste Blanca, un poderoso mafioso ruso relacionado con la yakuza, quien ha diseñado un plan para reunirlos en el tren y enfrentarlos entre sí con el propósito de que terminen eliminándose mutuamente. De esta manera, busca vengar la muerte de su esposa, cuya responsabilidad atribuye, en mayor o menor grado, a cada uno de ellos. Sin embargo, su estrategia se complica porque otros asesinos a sueldo —el Anciano, Kimura, Lobo y Princesa—, impulsados por sus propios intereses, han subido a bordo dispuestos a ajustar cuentas pendientes.

Leitch convierte la violencia en un espectáculo cuidadosamente coreografiado mediante elaboradas secuencias de acción y un humor negro que atenúa el dramatismo de los enfrentamientos. Esta dimensión caricaturesca e irónica se refuerza por el hecho de que los personajes funcionan más como arquetipos que como individuos dotados de una psicología compleja. Así, Mariquita (Brad Pitt), protagonista del film, es un sicario que acaba participando en la misión por una mera casualidad, al sustituir a otro asesino a sueldo. Marcado por una legendaria mala suerte, su principal aspiración consiste en completar cada encargo sin tener que recurrir a la violencia.

Por su parte, los hermanos Limón (Brian Tyree Henry) y Mandarina (Aaron Taylor-Johnson), gemelos pese a su distinto color de piel, representan dos formas antagónicas de desenvolverse en ese universo criminal. Mientras Limón encarna una racionalidad fría y pragmática, Mandarina, mucho más impulsivo y emocional, interpreta la personalidad de quienes lo rodean mediante constantes referencias a los personajes de la serie infantil británica Thomas y sus amigos (Thomas & Friends). 

Salvo algunos flashbacks, casi toda la acción transcurre en tiempo real a bordo de un Shinkansen de la serie N700S, uno de los trenes de gran velocidad más avanzados de Japón, capaz de alcanzar velocidades comerciales de hasta 360 km/h y dotado de baterías de ion-litio que le permiten seguir circulando incluso en caso de interrupción del suministro eléctrico. El espacio limitado de los coches se convierte así en un escenario sorprendentemente versátil para un imaginativo despliegue de artes marciales, combates cuerpo a cuerpo, acrobacias imposibles y explosiones espectaculares.

Con un reparto que combina intérpretes asiáticos y occidentales —y en el que destacan, además, las breves apariciones de Channing Tatum, Ryan Reynolds y Sandra Bullock como Maria Beetle, la misteriosa supervisora de Mariquita—, Tren bala es una comedia de acción de ritmo vertiginoso que avanza al mismo compás que el tren en el que transcurre la historia. Bajo su apariencia de entretenimiento desenfadado, la película propone una reflexión sobre el carácter cíclico de la violencia y la ilusión de ejercer un control absoluto en un mundo donde los acontecimientos se encadenan de manera imprevisible y ningún personaje llega a dominar realmente el curso de los hechos.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Tren Bala (Bullet Train)
  • Director: David Leitch
  • Guión: Zak Olkewicz
  • Música: Dominic Lewis
  • Fotografía: Jonathan Sela
  • Reparto: Brad Pitt, Joey King, Aaron Taylor-Johnson, Brian Tyree Henry, Andrew Koji, Hiroyuki Sanada, Michael Shannon, Channing Tantum, Bad Bunny, Sandra Bullock, Ryan Reynolds, Zazie Beetz
  • País: Estados Unidos       
  • Año: 2022
  • Duración: 126 minutos  
  • Género: Comedia negra de acción   

2046

Wong Kar-wai (2004). «2046«. wikipedia.org

En el marco de la sección oficial del Festival de Cannes del año 2000, el director hongkonés Wong Kar-wai deslumbró al mundo con Deseando amar (In the Mood for Love), un poema visual, cargado de sensualidad, elegancia y estilo sobre el deseo de alcanzar el amor. La historia de dos personas casadas, pero no entre sí, que, en 1962, viven en la misma casa de huéspedes en Hong Kong. Ella, Su Li-zhen (Maggie Cheung), es secretaria de una empresa de exportación cuyo marido viaja constantemente; él, Chow Mo Wan (Tony Leung), es redactor jefe de un diario local, cuya mujer también pasa mucho tiempo fuera de casa. Como Su Li-zhen y Chow Mo Wan comparten cada vez más tiempo, un buen día descubren que sus respectivos cónyuges mantienen una relación secreta. Aunque no quieren ser como ellos, acaban enamorándose al tratar de ponerse en su lugar e imaginar cómo llegaron a dicha situación.

Wong Kar-wai (2000)´. «In the Mood for Love». filmaffinity.com

Cuatro años después, Wong Kar-wai estrenó 2046, la secuela de Deseando amar. La acción se traslada a 1963, Chow Mo Wan sigue siendo periodista y escritor. Se aloja en la habitación 2046 del Hotel Oriental, la misma donde no pudo consumar su amor con Su Li-zhen. Para superar su vacío existencial, mantiene relaciones esporádicas con mujeres muy bellas con las que nunca se compromete, juega y escribe una novela de ciencia ficción sobre un mundo en el que las personas que quieran recobrar sus recuerdos perdidos pueden tomar un tren futurista en dirección al año 2046. Sin embargo, ninguna persona que ha viajado en dicho tren ha vuelto, salvo el propio Chow Mo Wan, quien al no encontar allí a Su Li-zhen, regresó y ahora plasma en su obra todas sus relaciones sentimentales pasadas, presentes y futuras.

Tanto en la vida real como en la novela, Chow Mo Wan se muestra como un hombre psicológicamente estancado, incapaz de pasar página. Hace balance de su pasado, de las relaciones que quedaron atrás y llega a dolorosas conclusiones, como que no sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado o que el amor es una cuestión de tiempo, antes o después del momento justo ya no sirve, lo que le impide salir de su bucle de soledad, infelicidad y hastío.

Para una comprensión plena de 2046, resulta aconsejable haber visto previamente Deseando amar. Ambas películas conforman, junto con Días salvajes (Days of Being Wild) una trilogía centrada en el amor imposible o no consumado, el deseo, la soledad, la memoria y la nostalgia, con el Hong Kong de la década de 1960  como telón de fondo. Dentro de este tríptico cinematográfico, Días salvajes funciona como prólogo, Deseando amar constituye su núcleo emocional y 2046 actúa como epílogo.

Wong Kar-wai (1990). «Days of Being Wild». imdb.com

Como epílogo de la trilogía, 2046 es una obra profundamente simbólica. Su título remite simultáneamente al número de una habitación muy especial, a un lugar imaginario situado en el futuro y al año en que Hong Kong iniciará una nueva etapa en su relación con China. Se trata de una película hipnótica y visualmente deslumbrante, articulada mediante una estructura narrativa compleja que reinventa el romanticismo clásico desde una perspectiva contemporánea.

En este universo, el tren —además de aportar un innegable glamour visual— trasciende su condición de simple medio de transporte para convertirse en uno de los grandes símbolos de la película: un vehículo que conduce hacia un futuro incierto y, al mismo tiempo, una metáfora del deseo de recuperar el pasado, preservar la memoria y sustraerse al inexorable paso del tiempo.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: 2046
  • Director: Wong Kar-wai
  • Guion: Wong Kar-wai
  • Música: Shigeru Umebayashi, Peer Raben
  • Fotografía: Christopher Doyle, Kwan Pum-leung, Lai Yiu-fai
  • Reparto: Tony Leung, Zhang Ziyi, Faye Wong, Gong Li, Kimura Takuya, Carina Lau, Maggie Cheung, Chang Chen, Dong Jie,  
  • País: Hong Kong      
  • Año: 2004
  • Duración: 129 minutos  
  • Género: drama romántico    

Los apuros de un pequeño tren (The Titfield Thunderbolt)

Charles Critchton (1953). «The Titfield Thunderbolt». imdb.com

En 1951, el Talyllyn Railway, un ferrocarril de 11,76 km de longitud y 686 mm de ancho de vía, que llevaba operando en Gales desde 1866, se convirtió en el primero del mundo en ser conservado como patrimonio ferroviario por voluntarios. Comenzó transportando pizarra y acabó siendo también el primer ferrocarril británico de vía estrecha en ser autorizado por el Parlamento para transportar personas con tracción de vapor.

Partiendo de este hecho histórico, Charles Crichton, el director de la inolvidable Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda), rodó en 1953 la entrañable y costumbrista comedia coral, llena de personajes peculiares, Los apuros de un pequeño tren (The Titfield Thunderbolt), la primera película en color de los históricos Ealing Studios, que evoca el positivismo de las comedias de Frank Capra y por momentos recuerda a “The Quiet Man” (El hombre tranquilo), de John Ford, estrenada un año antes.

Todo comienza cuando British Railways decide cerrar, por deficitaria, “la línea ferroviaria más antigua del mundo”, el ficticio pequeño ramal que discurre por la campiña británica entre Titfield Station y Mallingford Junction.

En dicha tesitura, los habitantes de Titfield, haciendo alarde de unión e inquebrantable fe ante las adversidades, deciden comprar la línea y seguir con el servicio. Por dicho motivo, serán ellos mismos los que encarnarán los diversos roles ferroviarios. Así, entre otros, el vicario será el maquinista de la única locomotora con la que cuenta el ferrocarril; su asistenta, la factora que vende los billetes; un ferroviario jubilado que vive en un coche de viajeros en el bosque, el fogonero; y un bisnieto del fundador del ferrocarril, el revisor. Todo ello con el objetivo de superar la inspección final y obtener, en el plazo de un mes, la licencia definitiva que les exige el Ministerio.

No obstante, la compañía de autobuses Pearce & Crump Limited, cuyos intereses son diametralmente opuestos y excluyentes, porque aspira a prestar el servicio sustitutorio, tratará de aprovechar el período de prueba para boicotear, por todos los medios, la obtención de la mencionada licencia.

Concebida como una declaración de amor al ferrocarril y con una visión romántica del mismo, 70 años después de su estreno la película también puede ser vista como una reflexión sobre los cambios en los servicios públicos cuya motivación es exclusivamente económica. Asimismo, sobre cómo dar respuesta a las necesidades de transporte de pequeños municipios, generalmente con poblaciones menguantes y envejecidas, cuyas líneas férreas son deficitarias.  

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Los apuros de un pequeño tren (The Titfield Thunderbolt)
  • Director: Charles Critchton
  • Guión: T. E. B. Clarke
  • Música: Georges Auric
  • Fotografía: Douglas Slocombe
  • Reparto: Stanley Holloway, Naunton Wayne, Godfrey Tearle, John Gregson, George Relph, Gabrielle Brune, Hugh Griffith, Sidney James
  • País: Gran Bretaña  
  • Año: 1953
  • Duración: 84 minutos  
  • Género: Comedia costumbrista  

El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma)

Delmer Daves (1957). «3:10 to Yuma». amazon.com

Western y ferrocarril constituyen uno de los grandes clásicos de la historia del cine. Un ejemplo representativo es la película El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma), dirigida Delmer Daves en 1957 y versionada por James Mangold en 2007. El argumento es casi idéntico en ambas: un campesino de nombre Dan Evans, en una posición económica desesperada, se encuentra ante la posibilidad de ganar un dinero extra si logra custodiar al jefe de una peligrosa banda de forajidos llamado Ben Wade, hasta la llegada del tren de las 3:10 a la estación de Contention City (Arizona), para su posterior traslado a la prisión de Yuma. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo la situación de Dan Evans se complica, porque ante la presión cada vez más intensa de la banda de Ben Wade, todas las personas que le acompañaban en la custodia le abandonan. Situación que acaba propiciando la empatía y lealtad de ambos personajes.

Con su versión, Delmer Daves anticipa algunas claves del western crepuscular. Dan Evans (Van Heflin) no es el típico protagonista al uso; es un perdedor, una persona atormentada que debe hacer frente a circunstancias muy adversas como la violencia, tierras hostiles y deudas. La supervivencia, junto con el dinero como medio para alcanzarla, son sus principales preocupaciones. Además, los espacios abiertos, aunque presentes, ceden protagonismo a lugares cerrados como la cantina de Bisbee (Arizona), la casa de Dan Evans o el hotel de Contention City, donde Ben Wade (Glenn Ford) pone a prueba la solidez ética de su custodio con tentadoras ofertas de liberación. En esencia, un western psicológico, en la línea de Raíces profundas (Shane), -en el cual también participaba Van Heflin-, rodado en un blanco y negro muy influenciado por el expresionismo, cuyo leitmotiv es el estudio y motivación de los personajes. 

James Mangold (2007). «3:10 to Yuma». filmaffinity.com

Si la versión original está considerada uno de los grandes films del cine del oeste ¿qué aporta el remake de James Mangold? En primer lugar, supone la actualización de un clásico, al cual mejora el final (tal vez la única debilidad del original). En segundo lugar, puede interpretarse como un análisis de los problemas contemporáneos de las personas con las hipotecas y en riesgo de desahucio. Y, en tercer lugar, se trata de una película con más acción, dramatismo, fuerza y vitalidad, que recupera los espacios abiertos, incluye a los indios en la trama y saca a colación la participación de los chinos en la construcción de los ferrocarriles norteamericanos.  

Además, Mangold acentúa  los rasgos más característicos de los personajes. Así, por ejemplo, Dan Evans (Christian Bale) es todavía más humilde que en la versión de Daves. Perdió parte de un pie en la retaguardia de la Guerra de Sucesión; su hijo mayor le desprecia por falta de valor; su hijo menor está permanente enfermo; y su mujer está perdiendo su fe en él. Empobrecido, física y psicológicamente, lucha desesperadamente por conservar el rancho que su arrendador quiere vender al ferrocarril. Por su parte, Ben Wade (Russell Crowe), es más carismático, inteligente, irónico y sangriento. Cabe destacar también que Mangold concede mucha más importancia a los actores de reparto, entre los que destacan Peter Fonda y, sobre todo, Ben Foster.

Basadas en un relato corto de Elmore Leonard de homónimo título, ambas películas son dos hitos: la versión de 1957, porque supone una evolución de las películas del oeste, un claro antecedente del western crepuscular de la década de 1960; y la versión de 2007, porque significa una revitalización y actualización de un género que  algunas personas se empeñan en enterrar, pero que periódicamente nos sorprende con joyas que enriquecen su legado y reafirman la relevancia del binomio western-ferrocarril.  

 FICHA TÉCNICA (Versión de 1957):

  • Título: El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma)
  • Director: Dalmer Daves
  • Guión:  Halsted Wells
  • Música: George Duning
  • Fotografía: Charles Lawton Jr.
  • Reparto: Glenn Ford, Van Heflin, Felicia Farr, Leora Dana, Henry Jones, Richard Jaeckel, Robert Emhardt
  • País: EE. UU.   
  • Año: 1957
  • Duración: 92 minutos  
  • Género: western  

FICHA TÉCNICA (Versión de 2007):

  • Título: El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma)
  • Director: James Mangold  
  • Guión: Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas
  • Música: Marco Beltrami
  • Fotografía: Phedon Papamichael
  • Reparto: Russell Crowe, Christian Bale, Peter Fonda, Ben Foster, Logan Lerman, Gretchen Mol, Vinessa Shaw
  • País: EE. UU.   
  • Año: 2007
  • Duración: 117 minutos  
  • Género: western  

El último tren a Auschwitz (Der letzte Zug)

Joseph Vilsmaier & Dana Vávrová (2006). «Der letzte Zug». amazon.es

El 20 de enero de 1942, al suroeste de Berlín, se celebró La conferencia de Wannsee en la que se abordó la “Solución Final de la cuestión judía”, y adoptaron los acuerdos que condujeron al holocausto, es decir, al exterminio sistemático de personas judías y otros grupos humanos llevado a cabo por el régimen nazi. Durante las diversas fases del holocausto, los trenes fueron utilizados inicialmente para concentrar a los judíos en los guetos y, posteriormente, para transportarlos a los campos de exterminio, lo cual fue presentado a la opinión pública como un “reasentamiento masivo hacia el este”. Uno de los destinos del reasentamiento fue Auschwitz, el complejo de campos de concentración, trabajos forzados y exterminio, ubicado en Oswiecim, Polonia, entre otras razones por ser un importante nudo ferroviario. Permaneció activo entre el 20 de mayo de 1940 y el 27 de enero de 1945, periodo durante el cual murieron aproximadamente 1,1 millones de las 1,3 millones de personas que llegaron allí.

Un ejemplo de este reasentamiento lo vemos en El último tren a Auschwitz (Der letze Zug), una ficción con base real, que narra cómo, en 1943, los últimos 688 judíos de Berlín fueron transportados desde la estación de Grunewald a Auschwitz como parte de los actos celebratorios por el cumpleaños del Führer. Durante el traslado, que duró seis días, la película presenta, con gran realismo, las condiciones de hacinamiento, las tensiones a bordo, las diversas formas de afrontar la situación y el comportamiento de los nazis. Exceptuando algunos flashbacks que muestran la vida de los protagonistas antes del Pogromo de Noviembre (la Noche de los Cristales Rotos), y algunas escenas rodadas en exteriores, la mayor parte del film transcurre dentro del vagón, lo que intensifica la sensación de angustia y claustrofobia.

Tal como refleja la película, los trenes estaban formados por un vagón de tercera clase, ocupado por los nazis, y numerosos vagones de ganado, en los que inicialmente se había previsto que viajaran 50 personas. En la realidad, sin embargo, esta cifra se duplicaba o incluso triplicaba, sin que a los prisioneros se les suministrara comida ni agua. Los vagones carecían de cualquier tipo de comodidad: no había luz, el aire escaseaba, y el único sanitario disponible era un cubo. Las condiciones eran tan extremas que muchas personas morían antes de llegar a su destino. Además, los viajes solían durar más de lo previsto, ya que los trenes no tenían preferencia en las rutas ferroviarias y a menudo debían detenerse para dar paso a otros trenes, lo que incrementaba la tragedia.

La logística del transporte estaba coordinada, tanto en Alemania como en los países ocupados por los nazis, por la Deutsche Reichsbahn, antecesora de la actual Deutsche Bahn (DB), que gestionó el traslado de unos 4 millones de personas en más de 1.600 trenes formados por una media de 50 vagones.

Dirigida por el director alemán Joseph Vilsmaier y la realizadora checa Dana Vávrová, la película termina en Berlín, con un recorrido por los laberintos del Monumento  los judíos asesinados en Europa, diseñado por Peter Eisenman e inaugurado en 2005. El lugar y el momento elegidos pueden ser interpretados tanto como un homenaje a las víctimas como una invitación a la reflexión, porque ¿es suficiente con este tipo de monumentos para honrar y no olvidar a los muertos o hay que exigir responsabilidades, por ejemplo, a las empresas que gestionaron los trenes del Holocausto? Sabemos que dichas empresas facturaron los transportes a los Estados y hoy se asume que los traslados masivos fueron determinantes para la “Solución final”.

Entrada de Auschwitz II (Birkenau). Wikipedia.org

FICHA TÉCNICA:

  • Título: El último tren a Auschwitz (Der letzte Zug)
  • Director: Joseph Vilsmaier y Dana Vávrová
  • Guion: Stephan Glantz
  • Música: Christian Heyne
  • Fotografía: Joseph Vilsmaier
  • Reparto: Gedeon Burkhard, Lale Yavas, Lena Beyerling, Juraj Kukura, Sibel Kekilli, Roman Roth, Brigitte Grothum, Hans Jürgen Silbermann, Ludwig Blochberger
  • País: Alemania        
  • Año: 2006
  • Duración: 122 minutos  
  • Género: drama    

Breve encuentro (Brief Encounter)

David Lean (1945). «Brief Encounter». filmaffinity.com

En un momento dado de Breve encuentro (Brief Encounter) -cuarto largometraje de David Lean, que el tiempo ha convertido en uno de los grandes clásicos del cine romántico y modelo de referencia de numerosas películas-, escuchamos: “Que insensata he sido. Me he enamorado. No sabía que a alguien corriente pudiera pasarle algo tan intenso”. Un enamoramiento que comienza cuando a Laura Jesson (Celia Johnson), que está en el andén de la estación de Mildford Junction, se le mete una carbonilla en el ojo al paso de un tren, razón por la que acude a la cantina a solicitar un vaso de agua para limpiárselo, momento en el que se le acerca el médico Alec Harvey (Trevor Howard). Y lo que empieza como una mera casualidad, con el paso de las semanas, tras diversas citas en la cantina de la estación mientras esperan a los trenes que les llevarán a sus respectivos destinos, comidas en un restaurante, visionado de varias películas en el cine y alguna que otra escapada al campo, se convierte en amistad y posteriormente en un amor apasionado.

La película está basada en una obra de teatro del dramaturgo Nöel Coward titulada Still Life (Naturaleza muerta), lo que explica en parte la gran importancia que el guion otorga a la ficticia estación de Milford Junction, hasta el extremo de que se puede afirmar objetivamente que es el tercer personaje de una obra en la que dos personas de clase media, ambas casadas y con dos hijos, se ven arrolladas por un amor que les impulsa a vivir un breve, secreto y socialmente inaceptable romance durante siete semanas. Situación que les obligará a elegir entre su felicidad, con el consiguiente dolor para sus familias, o dejar de verse para siempre. Dicha obra de teatro dio lugar a una adaptación televisiva de homónimo título con Sophia Loren y Richard Burton en 1974, y a la película Enamorarse (Falling in Love), una nueva versión, nunca reconocida como tal, protagonizada por Meryl Streep y Robert De Niro en 1984.  

Aunque la acción se sitúa antes de la Segunda Guerra Mundial, la película fue rodada durante la misma, razón por la que se eligió una estación que estuviera alejada del frente y consecuentemente con menores posibilidades de sufrir ataques aéreos. La elegida fue Carnforth, en Lancashire, hoy convertida en lugar de peregrinación para cinéfilos, algo que tanto la ciudad como la estación lucen con orgullo.

Estación de Carnforth. «Home of ‘Brief Encounter». carnforth.co.uk

Contada como un flashback en la que la voz en off de Laura Jensson, como si de su conciencia se tratara, le explica imaginariamente a su marido lo acontecido durante las siete semanas, Breve encuentro, Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1946, ha pasado a la historia del cine como una de las más delicadas y elegantes historias de amor imposible, y tensión sexual no resuelta. Toda una alegoría del amor prohibido con la que puede identificarse cualquier persona, independientemente de su orientación o identidad sexual. En este sentido, señalar que el propio Nöel Coward (cuya voz se escucha por la megafonía de la estación), era un homosexual en una época en la que la homosexualidad era delito. Baste recordar que, siete años después del estreno de la película, Alan Turing, padre de la computación y uno de los artífices de la derrota de la Alemania Nazi, fue condenado a castración química por dicho motivo.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Breve encuentro (Brief Encounter)
  • Director: David Lean
  • Guión: David Lean, Anthony Havelock-Allan, Ronald Neame
  • Música: Sergei Rachmaninoff
  • Fotografía: Robert Krasker (B&W)
  • Reparto: Celia Johnson, Trevor Howard, Stanley Holloway, Joyce Carey
  • País: Reino Unido       
  • Año: 1945
  • Duración: 85 minutos  
  • Género: drama romántico   

Enamorarse (Falling in Love)

Ulu Grosbard (1984). «Falling in Love». amazon.es

La tríada formada por un hombre, una mujer y el ferrocarril es un clásico del mundo cinematográfico, que tiene en Enamorarse (Falling in Love) el director belga Ulu Grosbard, uno de sus ejemplos señeros. Su punto de partida lo enuncia Robert De Niro en los primeros minutos de la película cuando le dice a su íntimo amigo Harvey Keitel: “He conocido a una mujer en el tren”.

Molly Gilmore (Meryl Streep) y Frank Raftis (Robert De Niro) son dos desconocidos que viajan con regularidad en el Metro North Commuter Railroad hasta la Grand Central Terminal en Manhattan. Toman el tren en dos estaciones colaterales, ella en Ardsley-on-Hudson y él en Dobbs Ferry. Molly es una diseñadora casada y sin hijos; Frank, un arquitecto casado y con dos hijos, en cuyos matrimonios la magia desapareció hace tiempo y el compromiso ha sustituido al amor. Un día de Nochebuena coinciden en la famosa librería Rizzoli. Mientras compran los últimos regalos, chocan, los paquetes caen al suelo y al recogerlos dos de ellos cambien de manos. Tres meses después, coinciden de nuevo en el tren. Al bajarse, se reconocen y cuentan divertidos la sorpresa de sus respectivas parejas al abrir los regalos equivocados. Y lo que comienza con un breve encuentro, poco a poco deviene en amistad y, posteriormente, en pasión. Una pasión de dos personas en la treintena que no quieren hacer daño a sus respectivas familias.

Se suele afirmar que Enamorarse es una nueva versión de Breve encuentro (Brief Encounter), la película que David Lean estrenó en 1945, en la que dos personas casadas se conocían en la británica estación de Milford Junction. Con el tiempo, su relación se convertía en una romántica historia de amor que les alejaba de sus vidas rutinarias y acababa obligándoles a tomar la decisión de dejar de verse o romper con sus cónyuges para seguir juntos. Pero las similitudes no acaban ahí, porque si en Breve Encuentro el protagonismo se lo repartían Celia Johnson, Trevor Howard y la estación de Milford Junction, en Enamorarse el protagonismo lo comparten Meryl Streep, Robert De Niro y el muy cinematográfico Metro North Commuter Railroad, omnipresente durante todo el metraje, al igual que la Grand Central Terminal, porque propician sus citas y les permiten vivir momentos intensos.

Es bien sabido que el amor no entiende de edades, estados civiles o convenciones sociales y Enamorarse lo corrobora por enésima vez. Una excelente película romántica en la que el poder taumatúrgico de estaciones y trenes contribuye a que dos personas casadas, con sus respectivas responsabilidades familiares, acaben rendidamente enamoradas la una de la otra y abocadas al eterno dilema de decidir si ponen fin a sus matrimonios o a su relación, porque terceras vías suelen ser profundamente insatisfactorias.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Enamorarse (Falling in Love)
  • Director: Ulu Grosbard
  • Guión: Michael Cristofer
  • Música: Dave Grusin
  • Fotografía: Peter Suschitzky
  • Reparto: Robert De Niro, Meryl Streep, Dianne West, Harvey Keitel, David Clennon, Jane Kaczmarek, George Martin
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1984
  • Duración: 102 minutos  
  • Género: drama romántico  

El tren (The Train)

John Frankenheimer (1964). «The Train». imdb.com

El expolio de obras de arte durante las guerras es un hecho recurrente a lo largo de la historia. Los nazis, por ejemplo, planificaron una sustracción sistemática de colecciones públicas y privadas en Europa, que comenzó por las personas judías alemanas. Cuando ocuparon Francia en 1940, las obras saqueadas las depositaron en el Museo Jeu de Paume, en el centro de París, con la idea de trasladarlas al Museo del Führer, que Hitler pretendía crear en la ciudad austríaca de Linz. En el museo parisino trabajó durante toda la ocupación Rose Valland, ayudante de conservación y colaboradora de la Resistencia francesa de la que los nazis nunca sospecharon. Valland llevó un registro secreto de todas las entradas y salidas de obras de arte y en 1961 publicó Le front de l’art (El frente del arte). Dicho libro es la base del film El tren (The Train), dirigida por el estadounidense John Frankenheimer y estrenada en 1964, actualmente considerado uno de los grandes títulos del cine bélico.

La película nos traslada a agosto de 1944, dos meses después del desembarco de los aliados en las playas de Normandía. Los alemanes pretenden sacar de París el último tren cargado con cuadros de pintores «degenerados», tales como Braque, Cézanne, Degas, Gauguin, Lautrec, Matisse, Picasso, Renoir…, obras que, en palabras de la álter ego de Rose Valland (Suzzane Flon), son la gloria de Francia, dan sentido a la vida y pertenecen a la humanidad.

Comienza entonces una carrera frenética y sin cuartel entre Labiche (Burt Lancaster), responsable de circulación de la SNCF (la empresa estatal francesa encargada de la explotación de los ferrocarriles), y miembro de la Resistencia francesa, y el coronel alemán Van Waldheim (Paul Scofield). El primero para evitar que el tren salga de Francia, el segundo para lograr que llegue a Berlín. Todo ello soportado por un brillante guion que fue candidato al Oscar, en el que destaca la profundidad psicológica de los personajes y el debate de si las obras de arte son más importantes que las vidas de las personas.

Y como el hecho de que un film sea riguroso no está reñido con el sentido del espectáculo, asistimos a uno en blanco y negro, lo cual acentúa su fuerte carga dramática, en el que vemos todos los sabotajes imaginables en forma de descarrilamientos, choques de trenes, explosiones, bombardeos… filmados con gran verismo, algo que Frankenheimer consigue gracias a especialistas, porque en la medida de lo posible siempre huye de los efectos especiales.

En 2014, George Clooney presentó en la Berlinale Operación monumento (The Monuments Men) película en la que aborda el mismo hecho casi en clave de comedia y desde un punto de vista diferente. Aunque conserva el personaje de Rose Valland, interpretada por Cate Blanchett, el protagonismo recae en un grupo de soldados norteamericanos del Programa de Monumentos, Arte y Archivos (Monuments, Fine Arts and Archives Program), que el ejército aliado implantó en 1943 para proteger del saqueo nazi las obras de arte en Europa.

Se suele afirmar que desde El maquinista de La General (The General), de Buster Keaton, no se había visto en la pantalla grande una película tan ferroviaria como El tren. Para ello fue fundamental el apoyo de la SNCF, que brindó todo tipo de instalaciones, material motor y material rodante para este homenaje a los ferroviarios y la Resistencia francesa, que lucharon por conservar para el mundo uno de los mayores legados artísticos jamás expoliado. No obstante, tanto esfuerzo no logró evitar que de Francia salieran 29 convoyes cargados con unos 100.000 cuadros, dibujos y esculturas, muchos de los cuales terminaron almacenados en una mina de sal de Altaussee, en los Alpes Austriacos.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: El tren (The Train)
  • Director: John Frankenheimer
  • Guión: Franklin Coen, Frank Davis
  • Música: Maurice Jarre
  • Fotografía: Jean Tournier, Walter Wottitz
  • Reparto: Burt Lancaster, Paul Scofield, Jeanne Moreau, Michel Simon, Howard Vernon, Suzzane Flon, Charles Millot, Wolfrang Preiss, Albert Rémy
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1964
  • Duración: 135 minutos  
  • Género: drama bélico