Jazz ferroviario, ritmo y significado (III/III)

Imagen: youtube.com

En un género dominado por los hombres, un grupo de artistas, que en algunos casos vivieron auténticas tragedias y sufrieron una doble discriminación en su condición de mujeres y negras, lograron alcanzar fama y reconocimiento, además de ser un referente para futuras generaciones.

Sobre discriminación habría podido decir mucho Bessie Smith, porque todavía no se sabe con certeza si murió desangrada a las puertas de un hospital en el que no fue admitida por el color de su piel. Considerada la cantante de blues más grande de todos los tiempos y la primera gran dama del jazz, destacaba por su entrega absoluta y relatar sus intensas experiencias en las canciones. A finales de los años 20 nos brindó Dixie Flyer Blues, una composición que toma su título del tren de lujo que circuló desde Chicago a Florida entre 1892 y 1965, en la que nos refiere la historia de una mujer que se dirige a Dixieland, es decir, a los estados sureños de los EE. UU.

No cabe duda de que la vida de Bessie Smith fue muy trágica, pero la de Billie Holiday no lo fue menos. Sufrió una infancia violenta, ejerció la prostitución, estuvo en prisión, consumió drogas, vivió en primera persona la discriminación racial y dejó para la historia uno de los mayores alegatos antirracistas: “Strange Fruit”. En 1954, cinco años antes de su muerte por cirrosis hepática y con una voz en la que se aprecian los efectos del alcohol, recreó I Thought about You, un tema compuesto por Johnny Mercer en el que describe las cosas que observó durante un viaje en un tren nocturno a Chicago, todas la cuales le remitían a la persona amada.

Hija de un maquinista, Ella Fitzgerald está considerada una de las tres voces femeninas más influyentes del jazz, conjuntamente con Billie Holiday y Sarah Vaugan. También la mejor intérprete femenina del cancionero estadounidense, el famoso “The Great American Songbook”, en la que no puede faltar These Foolish Things, una de las composiciones más románticas de la historia, en la que nos enumera todas las cosas que le recuerdan a un amor perdido, como “el suspiro de los trenes de medianoche / en estaciones vacías”.

Al igual que Ella Fitzgerald y Frank Sinatra, la cantante, compositora y actriz Peggy Lee inició su carrera como vocalista de una big band, para más tarde alcanzar el estrellato como solista. Su preciosismo vocal le permitía enfrentarse a cualquier canción. En 1945, grabó una de sus canciones más representativas con el sello Capitol, Waiting for the Train to Come In, en la que nos narra la espera del novio militar que está en el frente.  

Y si Peggy Lee nos trasladaba a la II Guerra Mundial, Cassandra Wilson nos acerca a la Guerra de Vietnam con su versión del tema de los Monkees Last Train to Clarksville, en la que un hombre le pide a su chica que acuda urgentemente a la estación, porque debe partir para el país asiático. Considerada una de las cantantes más versátiles del jazz contemporáneo, admiradora rendida de Billie Holliday, a quien dedicó en 2015 el disco “Coming Forth by Day”, destaca tanto por sus personalísimas versiones de los estándares del jazz como por sus reinvenciones de composiciones folk, country o rock.

El mundo del jazz no se puede entender sin las aportaciones de todas estas artistas atemporales, combativas, talentosas, que algún momento de su carrera incorporaron a su repertorio canciones articuladas alrededor del ferrocarril, cuyo legado es inconmensurable y objeto de sesudos análisis, que transcienden a lo musical.  

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