Poco podían imaginar los esclavos de África Occidental que sus “hollers”, sus gritos de campo, se transformarían, una vez en Estados Unidos, en canciones de trabajo que darían origen al blues y al jazz. En los Estados del Sur, las primeras cuadrillas ferroviarias recibían las instrucciones de sus capataces a través de canciones de llamada y respuesta. El capataz cantaba las órdenes y la cuadrilla respondía cantando, lo que no solo confirmaba la comprensión de las instrucciones, sino que también aseguraba la coordinación de movimientos y reducía el riesgo de accidentes.
Una de las influencias iniciales en el desarrollo del jazz es el ragtime, un estilo que alcanzó su apogeo a finales del siglo XIX y volvió a disfrutar de otro momento de gloria gracias a las composiciones de Scott Joplin incluidas en la banda sonora de The Sting (El golpe), film dirigido por George Roy Hill en 1973. Y es precisamente un ragtime, The Great Crush Collision March, el tema que compuso Joplin en 1896 para un espectáculo basado en la colisión de dos trenes, una atracción muy popular a finales del siglo XIX y principios del XX en algunas partes de Estados Unidos.

Scott Joplin. The Great Crush Collision March, 1896. The King of Ragtime. Discogs.com
Cuarenta años después, el cine se había convertido en un espectáculo de masas y en una fábrica de sueños, capaz de atraer al público sin la necesidad de aparatosos choques. Dicha atracción se potenció con la unión de estrellas cinematográficas y grandes orquestas de jazz, las big bands, con su característico ritmo, el swing. Así surgíeron películas como Sun Valley Serenade (Tú serás mi marido), que incluye Chattanooga Choo Choo, una de las composiciones más emblemáticas de la “railway music” de todos los tiempos. Compuesta por Harry Warren, Glenn Miller la llevó al número 1 en Estados Unidos en 1941 y logró también el primer disco de oro del país. Con un título que se inspira en la ciudad del Estado de Tennesse y en dos onomatopeyas que imitan el silbato de un tren, la canción es la historia de un viaje desde Nueva York.

Glenn Miller. Chattanooga Choo Choo. Sun Valley Serenade, 1941. Amazom.com
Harry Warren es también el compositor de la música de On the Atchison, Topeka & the Santa Fe, canción cuyo título coincide con el del ferrocarril de homónimo nombre (AT&SF, por sus siglas en inglés), creado en 1859 para unir Chicago con el sur de California. Durante años fue considerado el más importante de los EE. UU. El tema forma parte de la banda sonora de The Harvey Girls (Las chicas de Harvey), la película en la que George Sidney homenajeba a las camareras de la antigua cadena de hoteles Harvey y con la que Judy Garland ganó el Oscar a la mejor canción original en 1946.

Judy Garland. On the Atchison, Topeka & the Santa Fe. The Harvey Girls, 1946. Discogs.com
Otro ejemplo de la importancia del ferrocarril en la vida y música americanas lo tenemos en “El tren de la libertad”, que recorrió Estados Unidos entre 1947 y 1949, poco después de la Segunda Guerra Mundial, para reafirmar el patriotismo. Pintado con los colores de la bandera y custodiado por los mejores marines, llevaba a bordo documentos tan significativos como la Constitución, la Declaración de Derechos con las primeras Diez Enmiendas a la Constitución, la Declaración de Independencia, la Doctrina Truman… Un tren con tanta carga simbólica requería una canción oficial y el resultado fue The Freedom Train, compuesta por Irving Berlin e interpretada por Bing Crosby y The Andrews Sisters.

Bing Crosby and The Adrews Sisters. The Freedom Train, 1947. Their Complete Recordins Together. Discogs.com
Suele decirse que la palabra “jazz” tiene su origen en la expresión “jass it up, boys”, pronunciada en el Schiller’s Cafe de Chicago en 1916, durante la actuación de la Johnny Stein’s Band, embrión de la futura Original Dixieland Jazz Band, que tuvo el honor de publicar el primer disco de jazz un año después. Al igual que la expresión “rock & roll”, «jazz» también tiene connotaciones de naturaleza sexual. Comenzó a utilizarse de forma peyorativa para denominar a la nueva música; sin embargo, debido a su constante evolución, ha acabado convirtiéndose en uno de los estilos más eclécticos y exigentes, así como el que mejor ha interiorizado los sonidos del ferrocarril.
































