
Pissarro (1873). «Autorretrato». wikiart.org
Jacob Abraham Camille Pisarro (Isla de Santo Tomás, Islas Vírgenes, 1830 – París, 1903), fue uno de los miembros fundadores del movimiento impresionista. Además, participó en las ocho exposiciones de la Societé Anonyme Coopérative des Artistes, Peintres, Sculptures et Graveurs, una cooperativa en la que los impresionistas podían exponer y vender obras al margen de los dictados de la Academia Francesa. Generoso y amable, humilde y curioso, debido a su carácter tranquilo, a su edad -unos diez años mayor que el resto de sus compañeros-, y a su larga y canosa barba, fue considerado el patriarca, la persona a la que se podía pedir consejo, “le bon dieu”, como dejó escrito Cezanne, de quien fue mentor, al igual que de Gaugin. Estudió arte en París, donde descubrió a Millet y su mundo rural, y fue alumno de Corot, quien le recomendó pintar al aire libre, además de inculcarle la pasión por el paisaje.
En 1870, con motivo de la Guerra Franco-Prusiana, se desplaza a Inglaterra, donde conoce las obras de Turner y Constable. Se instala en Norwood y pinta cuadros como Lordship Lane Station, Dulwich, en el que contemplamos la línea a Crystal Palace High Level -que llegaba hasta el Palacio de Cristal construido para la Gran Exposición Mundial de 1851-, y estuvo en funcionamiento hasta 1954.

Pissarro (1871). «Lordship Lane Station, Dulwich». wikiart.org
Casi treinta años después, Londres seguía creciendo hacia el sur, a lo cual contribuyó la rápida evolución del transporte por ferrocarril. Su cuadro Le train, Bedford Park, en el que de nuevo pinta el balasto de color amelado como en Lordship Lane Station, Dulwich, es representativo de dicha expansión.

Pissarro (1897). «Le train, Bedford Park». wikiart.org
Del mismo tenor es The Railroad Bridge at Bedford Park 1, en el que algo tan prosaico como un puente de madera sobre las vías en un entorno rústico acapara el protagonismo. No idealiza el paisaje, lo presenta sin artificios ni arreglos, algo que horrorizaba a la Academia Francesa, como evidenciaban las obras que seleccionaba anualmente para el Salón de París.

Pissarro (1897). «The Railroad Bridge at Bedford Park 1». wikiart.org
A la vuelta de Inglaterra, tras el fin la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871), se instala en Pontoise, localidad cercana a París que acogía a relevantes artistas impresionistas. De allí procede Le pont du chemin de fer, Pontoise, una pintura abierta y clara con el río Oise como espejo del cielo, en la que queda patente su maestría a la hora de reflejar la luz en el agua o el movimiento de las nubes.

Pissarro (1873). «Le pont du chemin de fer, Pontoise». wikiart.org
Considerado el pintor de la Francia rural -vivió en infinidad de pequeñas localidades-, lo que pudo ser tanto la influencia de sus maestros como de sus propias convicciones. Dicha circunstancia le permitió pintar cuadros como La barrière du chemin de fer aux Pâtis près Pontoise, en el que vemos un paso a nivel cerca de Pontoise al mediodía. Se trata de una pintura luminosa y matizada, en la que predominan las tonalidades terrosas. En ella refleja la apacible vida en el campo y es un ejemplo del humanitarismo que se observará en sus cuadros a partir de 1880, cuando sus paisajes rurales tiendan a poblarse de campesinos.

Pissarro (1873). «La barrière du chemin de fer aux Pâtis près Pontoise». wikiart.org
En 1883 cambia su enfoque y pinta Place de la Republique a Rouen (avec tramway), que captura la ajetreada vida urbana con un tranvía de tracción animal en primer plano. Esta obra anticipa una técnica a la que recurrirá en el último decenio de su vida como consecuencia de una enfermedad ocular: pintar a vista de pájaro perspectivas distantes y serenas de las calles y bulevares de París desde la ventana de la habitación de algún hotel.

Pissarro (1883). «Place de la Republique a Rouen (avec tramway)». wikiart.org
Tras conocer a los neoimpresionistas Signac y Seurat experimenta con el puntillismo, la técnica artística de pintar mediante diminutos puntos, de lo cual es un buen ejemplo Chemin de fer à Dieppe. Un cuadro con gran profundidad de campo, lleno de luz y color, en el que el ferrocarril figura como un elemento más de la realidad y aparece totalmente integrado en el paisaje.

Pissarro (1886). «Chemin de fer à Dieppe». wikiart.org
Camille Pisarro fue un impresionista atípico, porque no encajaba en el estereotipo bohemio de sus colegas; no vivía las intensas noches parisinas, no coleccionaba amantes ni cohabitaba con sus modelos; tampoco procedía de una familia burguesa, no era era católico, sino judío, y se definía como anarquista. Debido a su sentido de la justicia se posicionó a favor de Zola en el caso Dreyfus y solicitó un nuevo juicio, lo que le costó el repudio de Degas, Guillaumin o Renoir. Aunque su obra es muy abundante y admirada, y en ella encontramos algunos de los mejores cuadros sobre el ferrocarril jamás pintados, pasó enormes penurias económicas con su mujer y ocho hijos hasta 1892.































