2046

2046. Wong Kar-wai, 2004. wikipedia.org

En el marco de la sección oficial del Festival de Cannes del año 2000, el director hongkonés Wong Kar-wai deslumbró al mundo con In the Mood for Love (Deseando amar), un poema visual, cargado de sensualidad, elegancia y estilo sobre el deseo de alcanzar el amor. La historia de dos personas casadas, pero no entre sí, que, en 1962, viven en la misma casa de huéspedes en Hong Kong. Ella, Su Li-zhen (Maggie Cheung), es secretaria de una empresa de exportación cuyo marido viaja constantemente; él, Chow Mo Wan (Tony Leung), es redactor jefe de un diario local, cuya mujer también pasa mucho tiempo fuera de casa. Como Su Li-zhen y Chow Mo Wan comparten cada vez más tiempo, un buen día descubren que sus respectivos cónyuges mantienen una relación secreta. Aunque no quieren ser como ellos, acaban enamorándose al tratar de ponerse en su lugar e imaginar cómo llegaron a dicha situación.

Cuatro años después, Wong Kar-wai estrenó 2046, la secuela de In the Mood for Love. La acción se traslada a 1963, Chow Mo Wan sigue siendo periodista y escritor. Se aloja en la habitación 2046 del Hotel Oriental, la misma donde no pudo consumar su amor con Su Li-zhen. Para superar su vacío existencial, mantiene relaciones esporádicas con mujeres muy bellas con las que nunca se compromete, juega y escribe una novela de ciencia ficción sobre un mundo en el que las personas que quieran recobrar sus recuerdos perdidos pueden tomar un tren futurista en dirección al año 2046. Sin embargo, ninguna persona que ha viajado en dicho tren ha vuelto, salvo el propio Chow Mo Wan, quien al no encontar allí a Su Li-zhen, regresó y ahora plasma en su obra todas sus relaciones sentimentales pasadas, presentes y futuras.

Tanto en la vida real como en la novela, Chow Mo Wan se muestra como un hombre incapaz de pasar página. Hace balance de su pasado, de las relaciones que quedaron atrás y llega a dolorosas conclusiones, como que no sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado o que el amor es una cuestión de tiempo, antes o después del momento justo ya no sirve, lo que le impide salir de su bucle de soledad, infelicidad y hastío.

Antes de ver 2046 es aconsejable visionar primero In the Mood for Love. Ambas películas comparten una estética muy lograda de la década de 1960, caracterizada por rodajes en interiores, pasillos estrechos, iluminación sugerente, movimientos de cámara ralentizados y encuadres tan originales como expresivos. La música latina de esa época es otro de los elementos comunes, en el caso de In the Mood for Love destacan Aquellos ojos verdes y Quizás, quizás, quizás; en 2046, Siboney y Perfidia, que se funden armoniosamente con las imágenes y marcan el tempo de ambas películas.

2046 -que con Days of Being Wild (Días Salvajes), e In the Mood for Love conforma una trilogía-, puede ser entendida como una película sobre como superar los amores imposibles y afrontar los futuros, dada la naturaleza transitoria del amor. Cine hipnótico, visualmente impactante, con una estructrua narrativa compleja y no lineal, que representa una reinvención milimétricamente coreografiada del romanticismo clásico. En este contexto, el tren -además de aportar su innegable glamour-, se convierte en un medio de transporte hacia un futuro distópico y, al mismo tiempo, en una poderosa metáfora del pasado, la memoria y el deseo de detener el tiempo.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: 2046
  • Director: Wong Kar-wai
  • Guion: Wong Kar-wai
  • Música: Shigeru Umebayashi, Peer Raben
  • Fotografía: Christopher Doyle, Kwan Pum-leung, Lai Yiu-fai
  • Reparto: Tony Leung, Zhang Ziyi, Faye Wong, Gong Li, Kimura Takuya, Carina Lau, Maggie Cheung, Chang Chen, Dong Jie,  
  • País: Hong Kong      
  • Año: 2004
  • Duración: 129 minutos  
  • Género: drama romántico    

The Titfield Thunderbolt (Los apuros de un pequeño tren)

The Titfield Thunderolt. Charles Critchton, 1953. SensaCine.com

En 1951, el Talyllyn Railway, un ferrocarril de 11,76 km de longitud y 686 mm de ancho de vía, que llevaba operando en Gales desde 1866, se convirtió en el primero del mundo en ser conservado como patrimonio ferroviario por voluntarios. Comenzó transportando pizarra y acabó siendo también el primer ferrocarril británico de vía estrecha en ser autorizado por el Parlamento para transportar personas con tracción de vapor.

Partiendo de este hecho histórico, Charles Crichton, el director de la inolvidable “A Fish Called Wanda” (Un pez llamado Wanda), rodó en 1953 la entrañable y costumbrista comedia coral, llena de personajes peculiares, The Titfield Thunderbolt (Los apuros de un pequeño tren), la primera película en color de los históricos Ealing Studios, que evoca el positivismo de las comedias de Frank Capra y por momentos recuerda a “The Quiet Man” (El hombre tranquilo), de John Ford, estrenada un año antes.

Todo comienza cuando British Railways decide cerrar, por deficitaria, “la línea ferroviaria más antigua del mundo”, el ficticio pequeño ramal que discurre por la campiña británica entre Titfield Station y Mallingford Junction.

En dicha tesitura, los habitantes de Titfield, haciendo alarde de unión e inquebrantable fe ante las adversidades, deciden comprar la línea y seguir con el servicio. Por dicho motivo, serán ellos mismos los que encarnarán los diversos roles ferroviarios. Así, entre otros, el vicario será el maquinista de la única locomotora con la que cuenta el ferrocarril; su asistenta, la factora que vende los billetes; un ferroviario jubilado que vive en un coche de viajeros en el bosque, el fogonero; y un bisnieto del fundador del ferrocarril, el revisor. Todo ello con el objetivo de superar la inspección final y obtener, en el plazo de un mes, la licencia definitiva que les exige el Ministerio.

No obstante, la compañía de autobuses Pearce & Crump Limited, cuyos intereses son diametralmente opuestos y excluyentes, porque aspira a prestar el servicio sustitutorio, tratará de aprovechar el período de prueba para boicotear, por todos los medios, la obtención de la mencionada licencia.

Concebida como una declaración de amor al ferrocarril y con una visión romántica del mismo, 70 años después de su estreno la película también puede ser vista como una reflexión sobre los cambios en los servicios públicos cuya motivación es exclusivamente económica. Asimismo, sobre cómo dar respuesta a las necesidades de transporte de pequeños municipios, generalmente con poblaciones menguantes y envejecidas, cuyas líneas férreas son deficitarias.  

FICHA TÉCNICA:

  • Título: The Titfield Thunderolt (Los apuros de un pequeño tren)
  • Director: Charles Critchton
  • Guión: T. E. B. Clarke
  • Música: Georges Auric
  • Fotografía: Douglas Slocombe
  • Reparto: Stanley Holloway, Naunton Wayne, Godfrey Tearle, John Gregson, George Relph, Gabrielle Brune, Hugh Griffith, Sidney James
  • País: Gran Bretaña  
  • Año: 1953
  • Duración: 84 minutos  
  • Género: Comedia costumbrista  

3:10 to Yuma (El tren de las 3:10)

Delmer Daves. 3:10 to Yuma. Amazon.com

Western y ferrocarril constituyen uno de los grandes clásicos de la historia del cine. Un ejemplo representativo es la película 3:10 to Yuma (El tren de las 3:10), dirigida Delmer Daves en 1957 y versionada por James Mangold en 2007. El argumento es casi idéntico en ambas: un campesino de nombre Dan Evans, en una posición económica desesperada, se encuentra ante la posibilidad de ganar un dinero extra si logra custodiar al jefe de una peligrosa banda de forajidos llamado Ben Wade, hasta la llegada del tren de las 3:10 a la estación de Contention City (Arizona), para su posterior traslado a la prisión de Yuma. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo la situación de Dan Evans se complica, porque ante la presión cada vez más intensa de la banda de Ben Wade, todas las personas que le acompañaban en la custodia le abandonan. Situación que acaba propiciando la empatía y lealtad de ambos personajes.

Con su versión, Delmer Daves anticipa algunas claves del western crepuscular. Dan Evans (Van Heflin) no es el típico protagonista al uso; es un perdedor, una persona atormentada que debe hacer frente a circunstancias muy adversas como la violencia, tierras hostiles y deudas. La supervivencia, junto con el dinero como medio para alcanzarla, son sus principales preocupaciones. Además, los espacios abiertos, aunque presentes, ceden protagonismo a lugares cerrados como la cantina de Bisbee (Arizona), la casa de Dan Evans o el hotel de Contention City, donde Ben Wade (Glenn Ford) pone a prueba la solidez ética de su custodio con tentadoras ofertas de liberación. En esencia, un western psicológico, en la línea de ”Shane” (Raíces profundas), -en el cual también participaba Van Heflin-, rodado en un blanco y negro muy influenciado por el expresionismo, cuyo leitmotiv es el estudio y motivación de los personajes. 

James Mangold. 3:10 to Yuma. Filmaffinity.com

Si la versión original está considerada uno de los grandes films del cine del oeste ¿qué aporta el remake de James Mangold? En primer lugar, supone la actualización de un clásico, al cual mejora el final (tal vez la única debilidad del original). En segundo lugar, puede interpretarse como un análisis de los problemas contemporáneos de las personas con las hipotecas y en riesgo de desahucio. Y, en tercer lugar, se trata de una película con más acción, dramatismo, fuerza y vitalidad, que recupera los espacios abiertos, incluye a los indios en la trama y saca a colación la participación de los chinos en la construcción de los ferrocarriles norteamericanos.  

Además, Mangold acentúa  los rasgos más característicos de los personajes. Así, por ejemplo, Dan Evans (Christian Bale) es todavía más humilde que en la versión de Daves. Perdió parte de un pie en la retaguardia de la Guerra de Sucesión; su hijo mayor le desprecia por falta de valor; su hijo menor está permanente enfermo; y su mujer está perdiendo su fe en él. Empobrecido, física y psicológicamente, lucha desesperadamente por conservar el rancho que su arrendador quiere vender al ferrocarril. Por su parte, Ben Wade (Russell Crowe), es más carismático, inteligente, irónico y sangriento. Cabe destacar también que Mangold concede mucha más importancia a los actores de reparto, entre los que destacan Peter Fonda y, sobre todo, Ben Foster.

Basadas en un relato corto de Elmore Leonard de homónimo título, ambas películas son dos hitos: la versión de 1957, porque supone una evolución de las películas del oeste, un claro antecedente del western crepuscular de la década de 1960; y la versión de 2007, porque significa una revitalización y actualización de un género que  algunas personas se empeñan en enterrar, pero que periódicamente nos sorprende con joyas que enriquecen su legado y reafirman la relevancia del binomio western-ferrocarril.  

 FICHA TÉCNICA (Versión de 1957):

  • Título: 3:10 to Yuma (El tren de las 3:10)
  • Director: Dalmer Daves
  • Guión:  Halsted Wells
  • Música: George Duning
  • Fotografía: Charles Lawton Jr.
  • Reparto: Glenn Ford, Van Heflin, Felicia Farr, Leora Dana, Henry Jones, Richard Jaeckel, Robert Emhardt
  • País: EE. UU.   
  • Año: 1957
  • Duración: 92 minutos  
  • Género: western  

FICHA TÉCNICA (Versión de 2007):

  • Título: 3:10 to Yuma (El tren de las 3:10)
  • Director: James Mangold  
  • Guión: Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas
  • Música: Marco Beltrami
  • Fotografía: Phedon Papamichael
  • Reparto: Russell Crowe, Christian Bale, Peter Fonda, Ben Foster, Logan Lerman, Gretchen Mol, Vinessa Shaw
  • País: EE. UU.   
  • Año: 2007
  • Duración: 117 minutos  
  • Género: western  

Der letzte Zug (El último tren a Auschwitz)

El último tren a Auschwitz. SensaCine.com

El 20 de enero de 1942, en Wannsee, al suroeste de Berlín, se celebró La conferencia en la que se abordó la “Solución Final de la cuestión judía”, y adoptaron los acuerdos que condujeron al holocausto, es decir, al exterminio sistemático de personas judías y otros grupos humanos llevado a cabo por el régimen nazi. Durante las diversas fases del holocausto, los trenes fueron utilizados inicialmente para concentrar a los judíos en los guetos y, posteriormente, para transportarlos a los campos de exterminio, lo cual fue presentado a la opinión pública como un “reasentamiento masivo hacia el este”. Uno de los destinos del reasentamiento fue Auschwitz, el complejo de campos de concentración, trabajos forzados y exterminio, ubicado en Oswiecim, Polonia, entre otras razones por ser un importante nudo ferroviario. Permaneció activo entre el 20 de mayo de 1940 y el 27 de enero de 1945, periodo durante el cual murieron aproximadamente 1,1 millones de las 1,3 millones de personas que llegaron allí.

Un ejemplo de este reasentamiento lo vemos en El último tren a Auschwitz, una ficción con base real, que narra cómo, en 1943, los últimos 688 judíos de Berlín fueron transportados desde la estación de Grunewald a Auschwitz como parte de los actos celebratorios por el cumpleaños del Führer. Durante el traslado, que duró seis días, la película presenta, con gran realismo, las condiciones de hacinamiento, las tensiones a bordo, las diversas formas de afrontar la situación y el comportamiento de los nazis. Exceptuando algunos flashbacks que muestran la vida de los protagonistas antes del Pogromo de Noviembre (la Noche de los Cristales Rotos), y algunas escenas rodadas en exteriores, la mayor parte del film transcurre dentro del vagón, lo que intensifica la sensación de angustia y claustrofobia.

Tal como refleja la película, los trenes estaban formados por un vagón de tercera clase, ocupado por los nazis, y numerosos vagones de ganado, en los que inicialmente se había previsto que viajaran 50 personas. En la realidad, sin embargo, esta cifra se duplicaba o incluso triplicaba, sin que a los prisioneros se les suministrara comida ni agua. Los vagones carecían de cualquier tipo de comodidad: no había luz, el aire escaseaba, y el único sanitario disponible era un cubo. Las condiciones eran tan extremas que muchas personas morían antes de llegar a su destino. Además, los viajes solían durar más de lo previsto, ya que los trenes no tenían preferencia en las rutas ferroviarias y a menudo debían detenerse para dar paso a otros trenes, lo que incrementaba la tragedia.

La logística del transporte estaba coordinada, tanto en Alemania como en los países ocupados por los nazis, por la Deutsche Reichsbahn, antecesora de la actual Deutsche Bahn (DB), que gestionó el traslado de unos 4 millones de personas en más de 1.600 trenes formados por una media de 50 vagones.

Dirigida por el director alemán Joseph Vilsmaier y la realizadora checa Dana Vávrová, la película termina en Berlín, con un recorrido por los laberintos del Monumento  los judíos asesinados en Europa, diseñado por Peter Eisenman e inaugurado en 2005. El lugar y el momento elegidos pueden ser interpretados tanto como un homenaje a las víctimas como una invitación a la reflexión, porque ¿es suficiente con este tipo de monumentos para honrar y no olvidar a los muertos o hay que exigir responsabilidades, por ejemplo, a las empresas que gestionaron los trenes del Holocausto? Sabemos que dichas empresas facturaron los transportes a los Estados y hoy se asume que los traslados masivos fueron determinantes para la “Solución final”.

Entrada de Auschwitz II (Birkenau). Wikipedia.org

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Der letzte Zug (El último tren a Auschwitz)
  • Director: Joseph Vilsmaier y Dana Vávrová
  • Guion: Stephan Glantz
  • Música: Christian Heyne
  • Fotografía: Joseph Vilsmaier
  • Reparto: Gedeon Burkhard, Lale Yavas, Lena Beyerling, Juraj Kukura, Sibel Kekilli, Roman Roth, Brigitte Grothum, Hans Jürgen Silbermann, Ludwig Blochberger
  • País: Alemania        
  • Año: 2006
  • Duración: 122 minutos  
  • Género: drama    

Brief Encounter (Breve encuentro)

filmaffinity.com

En un momento dado de Breve encuentro -cuarto largometraje de David Lean, que el tiempo ha convertido en uno de los grandes clásicos del cine romántico y modelo de referencia de numerosas películas-, escuchamos: “Que insensata he sido. Me he enamorado. No sabía que a alguien corriente pudiera pasarle algo tan intenso”. Un enamoramiento que comienza cuando a Laura Jesson (Celia Johnson), que está en el andén de la estación de Mildford Junction, se le mete una carbonilla en el ojo al paso de un tren, razón por la que acude a la cantina a solicitar un vaso de agua para limpiárselo, momento en el que se le acerca el médico Alec Harvey (Trevor Howard). Y lo que empieza como una mera casualidad, con el paso de las semanas, tras diversas citas en la cantina de la estación mientras esperan a los trenes que les llevarán a sus respectivos destinos, comidas en un restaurante, visionado de varias películas en el cine y alguna que otra escapada al campo, se convierte en amistad y posteriormente en un amor apasionado.

La película está basada en una obra de teatro del dramaturgo Nöel Coward titulada “Still Life” (Naturaleza muerta), lo que explica en parte la gran importancia que el guion otorga a la ficticia estación de Milford Junction, hasta el extremo de que se puede afirmar objetivamente que es el tercer personaje de una obra en la que dos personas de clase media, ambas casadas y con dos hijos, se ven arrolladas por un amor que les impulsa a vivir un breve, secreto y socialmente inaceptable romance durante siete semanas. Situación que les obligará a elegir entre su felicidad, con el consiguiente dolor para sus familias, o dejar de verse para siempre. Dicha obra de teatro dio lugar a una adaptación televisiva de homónimo título con Sophia Loren y Richard Burton en 1974, y a la película Falling in Love (Enamorarse), una nueva versión, nunca reconocida como tal, protagonizada por Meryl Streep y Robert De Niro en 1984.  

Aunque la acción se sitúa antes de la Segunda Guerra Mundial, la película fue rodada durante la misma, razón por la que se eligió una estación que estuviera alejada del frente y consecuentemente con menores posibilidades de sufrir ataques aéreos. La elegida fue Carnforth, en Lancashire, hoy convertida en lugar de peregrinación para cinéfilos, algo que tanto la ciudad como la estación lucen con orgullo.

Imagen: carnforth.co.uk

Contada como un flashback en la que la voz en off de Laura Jensson, como si de su conciencia se tratara, le explica imaginariamente a su marido lo acontecido durante las siete semanas, Breve encuentro, Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1946, ha pasado a la historia del cine como una de las más delicadas y elegantes historias de amor imposible, y tensión sexual no resuelta. Toda una alegoría del amor prohibido con la que puede identificarse cualquier persona, independientemente de su orientación o identidad sexual. En este sentido, señalar que el propio Nöel Coward (cuya voz se escucha por la megafonía de la estación), era un homosexual en una época en la que la homosexualidad era delito. Baste recordar que, siete años después del estreno de la película, Alan Turing, padre de la computación y uno de los artífices de la derrota de la Alemania Nazi, fue condenado a castración química por dicho motivo.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Brief Encounter (Breve encuentro)
  • Director: David Lean
  • Guión: David Lean, Anthony Havelock-Allan, Ronald Neame
  • Música: Sergei Rachmaninoff
  • Fotografía: Robert Krasker (B&W)
  • Reparto: Celia Johnson, Trevor Howard, Stanley Holloway, Joyce Carey
  • País: Reino Unido       
  • Año: 1945
  • Duración: 85 minutos  
  • Género: drama romántico   

Falling in Love (Enamorarse)

Imagen: amazon.es

La tríada formada por un hombre, una mujer y el ferrocarril es un clásico del mundo cinematográfico, que tiene en Falling in Love (Enamorarse), del director belga Ulu Grosbard, uno de sus ejemplos señeros. Su punto de partida lo enuncia Robert De Niro en los primeros minutos de la película cuando le dice a su íntimo amigo Harvey Keitel: “He conocido a una mujer en el tren”.

Molly Gilmore (Meryl Streep) y Frank Raftis (Robert De Niro) son dos desconocidos que viajan con regularidad en el Metro North Commuter Railroad hasta la Grand Central Terminal en Manhattan. Toman el tren en dos estaciones colaterales, ella en Ardsley-on-Hudson y él en Dobbs Ferry. Molly es una diseñadora casada y sin hijos; Frank, un arquitecto casado y con dos hijos, en cuyos matrimonios la magia desapareció hace tiempo y el compromiso ha sustituido al amor. Un día de Nochebuena coinciden en la famosa librería Rizzoli. Mientras compran los últimos regalos, chocan, los paquetes caen al suelo y al recogerlos dos de ellos cambien de manos. Tres meses después, coinciden de nuevo en el tren. Al bajarse, se reconocen y cuentan divertidos la sorpresa de sus respectivas parejas al abrir los regalos equivocados. Y lo que comienza con un breve encuentro, poco a poco deviene en amistad y, posteriormente, en pasión. Una pasión de dos personas en la treintena que no quieren hacer daño a sus respectivas familias.

Se suele afirmar que “Enamorarse” es una nueva versión de Brief Encounter (Breve encuentro), la película que David Lean estrenó en 1945, en la que dos personas casadas se conocían en la británica estación de Milford Junction. Con el tiempo, su relación se convertía en una romántica historia de amor que les alejaba de sus vidas rutinarias y acababa obligándoles a tomar la decisión de dejar de verse o romper con sus cónyuges para seguir juntos. Pero las similitudes no acaban ahí, porque si en Breve Encuentro el protagonismo se lo repartían Celia Johnson, Trevor Howard y la estación de Milford Junction, en Enamorarse el protagonismo lo comparten Meryl Streep, Robert De Niro y el muy cinematográfico Metro North Commuter Railroad, omnipresente durante todo el metraje, al igual que la Grand Central Terminal, porque propician sus citas y les permiten vivir momentos intensos.

Es bien sabido que el amor no entiende de edades, estados civiles o convenciones sociales y Enamorarse lo corrobora por enésima vez. Una excelente película romántica en la que el poder taumatúrgico de estaciones y trenes contribuye a que dos personas casadas, con sus respectivas responsabilidades familiares, acaben rendidamente enamoradas la una de la otra y abocadas al eterno dilema de decidir si ponen fin a sus matrimonios o a su relación, porque terceras vías suelen ser profundamente insatisfactorias.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Falling in Love (Enamorarse)
  • Director: Ulu Grosbard
  • Guión: Michael Cristofer
  • Música: Dave Grusin
  • Fotografía: Peter Suschitzky
  • Reparto: Robert De Niro, Meryl Streep, Dianne West, Harvey Keitel, David Clennon, Jane Kaczmarek, George Martin
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1984
  • Duración: 102 minutos  
  • Género: drama romántico  

The Train (El tren)

The Train. IMDb.com

El expolio de obras de arte durante las guerras es un hecho recurrente a lo largo de la historia. Los nazis, por ejemplo, planificaron una sustracción sistemática de colecciones públicas y privadas en Europa, que comenzó por las personas judías alemanas. Cuando ocuparon Francia en 1940, las obras saqueadas las depositaron en el Museo Jeu de Paume, en el centro de París, con la idea de trasladarlas al Museo del Führer, que Hitler pretendía crear en la ciudad austríaca de Linz. En el museo parisino trabajó durante toda la ocupación Rose Valland, ayudante de conservación y colaboradora de la Resistencia francesa de la que los nazis nunca sospecharon. Valland llevó un registro secreto de todas las entradas y salidas de obras de arte y en 1961 publicó Le front de l’art (El frente del arte). Dicho libro es la base del film The Train (El tren), dirigida por el estadounidense John Frankenheimer y estrenada en 1964, actualmente considerado uno de los grandes títulos del cine bélico.

La película nos traslada a agosto de 1944, dos meses después del desembarco de los aliados en las playas de Normandía. Los alemanes pretenden sacar de París el último tren cargado con cuadros de pintores «degenerados», tales como Braque, Cézanne, Degas, Gauguin, Lautrec, Matisse, Picasso, Renoir…, obras que, en palabras de la álter ego de Rose Valland (Suzzane Flon), son la gloria de Francia, dan sentido a la vida y pertenecen a la humanidad.

Comienza entonces una carrera frenética y sin cuartel entre Labiche (Burt Lancaster), responsable de circulación de la SNCF (la empresa estatal francesa encargada de la explotación de los ferrocarriles), y miembro de la Resistencia francesa, y el coronel alemán Van Waldheim (Paul Scofield). El primero para evitar que el tren salga de Francia, el segundo para lograr que llegue a Berlín. Todo ello soportado por un brillante guion que fue candidato al Oscar, en el que destaca la profundidad psicológica de los personajes y el debate de si las obras de arte son más importantes que las vidas de las personas.

Y como el hecho de que un film sea riguroso no está reñido con el sentido del espectáculo, asistimos a uno en blanco y negro, lo cual acentúa su fuerte carga dramática, en el que vemos todos los sabotajes imaginables en forma de descarrilamientos, choques de trenes, explosiones, bombardeos… filmados con gran verismo, algo que Frankenheimer consigue gracias a especialistas, porque en la medida de lo posible siempre huye de los efectos especiales.

En 2014, George Clooney presentó en la Berlinale The Monuments Men, película en la que aborda el mismo hecho casi en clave de comedia y desde un punto de vista diferente. Aunque conserva el personaje de Rose Valland, interpretada por Cate Blanchett, el protagonismo recae en un grupo de soldados norteamericanos del Programa de Monumentos, Arte y Archivos (Monuments, Fine Arts and Archives Program), que el ejército aliado implantó en 1943 para proteger del saqueo nazi las obras de arte en Europa.

Se suele afirmar que desde El maquinista de La General, de Buster Keaton, no se había visto en la pantalla grande una película tan ferroviaria como El tren. Para ello fue fundamental el apoyo de la SNCF, que brindó todo tipo de instalaciones, material motor y material rodante para este homenaje a los ferroviarios y la Resistencia francesa, que lucharon por conservar para el mundo uno de los mayores legados artísticos jamás expoliado. No obstante, tanto esfuerzo no logró evitar que de Francia salieran 29 convoyes cargados con unos 100.000 cuadros, dibujos y esculturas, muchos de los cuales terminaron almacenados en una mina de sal de Altaussee, en los Alpes Austriacos.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: The Train (El tren)
  • Director: John Frankenheimer
  • Guión: Franklin Coen, Frank Davis
  • Música: Maurice Jarre
  • Fotografía: Jean Tournier, Walter Wottitz
  • Reparto: Burt Lancaster, Paul Scofield, Jeanne Moreau, Michel Simon, Howard Vernon, Suzzane Flon, Charles Millot, Wolfrang Preiss, Albert Rémy
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1964
  • Duración: 135 minutos  
  • Género: drama bélico  

Trainspotting

Trainspotting. pinterest.com

Las concepciones idílicas e ingenuas de la sociedad británica sufrieron un fuerte aldabonazo en 1996 con la película Trainspotting, adaptación de la novela de homónimo y ferroviario título que Irvine Welsh había publicado tres años antes, la cual con el tiempo se ha convertido en una de las más celebradas de la cinematografía de dicho país. Dirigida por Danny Boyle, narra la historia de cinco jóvenes descarriados, abocados a la heroína, al trapicheo y a un destino poco halagüeño en las zonas periféricas y deprimidas del Edimburgo de finales de la década de 1980.

Su título sorprendió a muchas personas, entre otras razones porque, al tratarse de una afición típicamente británica, la palabra era desconocida en otras latitudes o porque, conociendo su significado, no lograban establecer relación con la película. Trainspotting es un pasatiempo basado en la observación de trenes y la consiguiente recopilación de datos. Como el ámbito ferroviario es muy amplio, un observador de trenes, un “train-spotter”, acostumbra a centrar su interés en la recogida de información sobre un aspecto concreto: número de locomotoras, tipo de trenes, horarios, objetos ferroviarios… Una vez recopilada dicha información, lo habitual es compartirla con otros aficionados. Una actividad que requiere paciencia y suele ser vista como aburrida e inútil por los no aficionados. 

Curiosamente, en la película no hay referencias a dicha actividad. De hecho, fue necesario esperar a su secuela, T2: Trainspotting, para encontrar una mención, cuando Mark Renton (Ewan McGregor) y Francis Begbie (Robert Carlyle), que están utilizando la estación abandonada de Leith como aseo, se encuentran con un anciano borracho que les pregunta si están practicando dicho hobby.

Tal como ha explicado el propio Irvine Welsh en alguna ocasión, de la misma forma que el trainspotting no tiene sentido para las personas que no lo practican, el consumo de heroína tampoco lo tiene para las personas que no son adictas.

El paralelismo entre la observación de los trenes y la búsqueda de una vena para inyectarse heroína dio como resultado una nada complaciente película sobre un segmento de la población frustrado, marginal y de futuro incierto en las postrimerías de los gobiernos de Margaret Thatcher. Esto se refleja claramente en las últimas líneas del famoso monólogo inicial de Mark Renton al ritmo de Lust for Life, de Iggy Pop, cantante que como Lou Reed -también presente en la banda sonora con Perfect Day-, representa lo que es caminar por el lado salvaje de la vida:

«Elige tu futuro.

Elige la vida.

¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?

Yo elegí no vivir la vida.

Yo elegí otra cosa.

¿Y las razones?

No hay razones.

¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?«

Además, Danny Boyle filma sin concesiones, porque vemos los gozos de los chutes de heroína (los colocones), las sombras (los monos, los efectos de las sobredosis y los delitos para financiar la adición), y las consecuencias (el sida y la muerte), de un segmento de la Generación X, las personas nacidas entre 1965 y 1980.   

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Trainspotting
  • Director: Danny Boyle 
  • Guión: John Hodge
  • Música: Damon Albarn
  • Fotografía: Brian Tufano
  • Reparto: Ewan McGregor, Robert Carlyle, Peter Mullan, Ewen Bremmer, Jonny Lee Miller, Kevin McKidd, Kelly Macdonald, James Cosmo
  • País: Reino Unido   
  • Año: 1996
  • Duración: 93 minutos  
  • Género: comedia dramática

Before Sunrise (Antes del amanecer)

Before Sunrise, 1995. screentology.com

Si examinamos la historia del cine, será difícil encontrar una trilogía tan original, romántica e inteligente como la que forman Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer. Una trilogía que el director Richard Linklater y sus dos actores principales, Ethan Hawke (Jesse) y Julie Delpy (Céline), escribieron y rodaron cada 9 años, por lo que reparto y audiencia envejecimos al unísono, a la vez que descubríamos en qué punto se encontraban sus vidas y relación. Y como en otras muchas historias románticas, el tren fue la “celestina” que unió a la pareja protagonista, tal vez porque durante los viajes existe cierta propensión a abrirse a personas desconocidas y la libido puede alborotarse.

En 1995 se estrenó Antes del amanecer (Before Sunrise). Jesse es un norteamericano que viaja a Madrid para ver a su novia, pero en la capital de España descubre que la relación ha llegado a su fin. En dicha tesitura, decide regresar a Estados Unidos vía Viena, razón por la que compra un Eurail Pass (pase ferroviario que permite viajar por redes europeas a no residentes), de manera que pueda explorar un poco de Europa antes de cruzar el Atlántico. Y es precisamente en un viaje entre Budapest y Viena donde coincide con Céline, una universitaria que regresa a París tras visitar a su abuela en la capital húngara. Tras una animada charla, Jesse propone a Céline bajarse en Viena y pasar la noche juntos, porque tal vez dentro de veinte años no sea feliz en su matrimonio y se pregunte cómo habría sido su vida si hubiese elegido a otro hombre.

Entre monólogos y conversaciones informales sobre el amor y la vida, la religión y la muerte, se conocen y aman, caminan y visitan algunos de los lugares más emblemáticos de Viena. Dichas conservaciones, que son la esencia de la película y de la trilogía, mantienen un interés constante a lo largo de todo el metraje y nos permiten saber, entre otros aspectos, que Jesse es un romántico que no viajó a Viena para tomar un vuelo económico, sino porque quería escapar de su vida. También, que Céline había decidido bajar del tren con Jesse antes de que se lo pidiera y que su último novio consideraba que lo amaba demasiado. A la mañana siguiente, se despiden en la estación con la promesa de volver a verse dentro de 6 meses en el mismo lugar, pero sin intercambiar información de contacto.

En 2004, llegó  Antes del atardecer (Before Sunset). Jesse está en París presentando This Time, el libro basado en la romántica y mágica noche que vivió con Céline en Viena. La presentación tiene lugar en la icónica librería Shakespeare and Company, entre cuyo público se encuentra Céline. Y aunque Jesse dispone de poco tiempo, porque debe tomar el avión de vuelta a los EE. UU., decide acompañarla hasta su casa.

Before Sunset, 2004. filmaffinity.com

Finalmente, en 2013 se estrenó Antes del anochecer (Before Midnight). Jesse y Céline son ahora pareja, están en Grecia con sus dos hijas gemelas y acaban de despedir en el aeropuerto al hijo de Jesse, fruto de una relación anterior. Son unas vacaciones de reflexiones, desencuentros y lucha por mantener el amor.

Before Midnight, 2013. filmaffinity.com

Antes del amanecer está basada en una experiencia personal del propio Linklater. En 1989, conoció a una joven de 20 años llamada Amy Lehrhaupt en una juguetería de Filadelfia, y pasaron la noche paseando y conversando por la ciudad. Nunca volvieron a verse, en parte porque vivían en ciudades distintas y perdieron el contacto. Desafortunadamente, Amy falleció en un accidente de moto a los 25 años, un hecho que Linklater no supo hasta casi dos décadas después. Durante años, el desconocimiento de la tragedia alimentó su anhelo de un reencuentro, especialmente en los pases especiales de la película a los que asistía, lo cual sirvió de inspiración para Antes del atardecer. Al conocer la trágica noticia, el impacto emocional de aquella noche en Filadelfia le llevó a incluir en los títulos de crédito finales de Antes del anochecer «En memoria de Amy Lehrhaupt».

Oso de Plata al mejor director en el Festival de Cine de Berlín en su edición de 1995, Antes del amanecer es un filme que comienza con un encuentro en un tren y termina con una despedida en una estación; que el periódico The Guardian considera una de las 25 mejores películas románticas de todos los tiempos. Consideración en la que seguro influyeron factores tales como su brillante dirección, sus atemporales reflexiones sobre el amor o la absoluta naturalidad de los actores protagonistas.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Before Sunrise (Antes del amanecer)
  • Director: Richard Linklater  
  • Guión: Richard Linklater y Kim Krizan
  • Música: Fred Frith
  • Fotografía: Lee Daniel
  • Reparto: Ethan Hawke, Julie Delpy,
  • País: Estados Unidos   
  • Año: 1995
  • Duración: 101 minutos  
  • Género: Drama romántico

Carrilanos, los túneles de un tiempo

Carrilanos, os túneles dun tempo. YouTube.com

La construcción de los 140 kilómetros de vía que unen Puebla de Sanabria con Ourense ha pasado a la historia del ferrocarril español como una de las más trágicas. Representó la conexión definitiva entre Madrid y Vigo, y aunque en un principio estaba previsto que las obras duraran 5 años, las dificultades orográficas y las vicisitudes políticas las alargaron desde 1927 hasta 1957, entre otras razones porque un tercio del recorrido es soterrado y atraviesa la parte sur del Macizo Central Gallego. Contó con la participación de unos 15.000 carrilanos, incluidos niños de 12 y 13 años que trabajaban como pinches, de los cuales un porcentaje considerable perdió la vida.

En 2003, Rafael Cid documentó este hecho histórico mediante un vídeo digital en el que de la mano de una voz en off y con el testimonio de supervivientes, documentos históricos, filmaciones de la época, reconstrucciones…, conocemos cómo trabajaban, vivían y las enfermedades que padecieron los carrilanos,  así como la influencia de los diferentes regímenes políticos vigentes durante las obras.

En una época en el que el uso de tuneladoras (TBM) era impensable y los equipos de protección individual casi unos desconocidos, los accidentes laborales eran una tragedia continua. Destacaron por su gravedad y magnitud los ocurridos en el túnel de Padornelo, en el que perdieron la vida más de 4.000 personas durante los 25 años que fueron necesarios para la construcción de sus 6 kilómetros de longitud.

A las terribles consecuencias de los accidentes, hubo que añadir las enfermedades, especialmente la conocida como “el mal de la vía”, que no era otra que la silicosis. Una enfermedad que padecieron especialmente los barrenadores, que ganaban más, pero que en cambio eran las personas más expuestas a los perniciosos efectos del polvo en los bronquios. Uno de los casos más dramáticos fue el de la localidad zamorana de Requejo de Sanabria, donde murieron 60 hombres y acabó siendo conocida como Requejo de las Viudas. Posteriormente, y con el fin de que sus familiares directos recibieran una pensión, algunas de las personas fallecidas fueron desenterradas para que les practicaran la autopsia.

Mención especial merece el análisis de las diferentes etapas políticas y su repercusión en la construcción de la línea. Así, durante la dictadura de Primo de Rivera las obras cobraron gran impulso; sin embargo, tras la gran depresión económica de 1929 y la proclamación de la Segunda República, Indalecio Prieto no las consideró prioritarias. Su decisión originó intensas demandas sindicales y que grupos descontrolados irrumpieran en el campamento zamorano de Santa Bárbara, que llegó a albergar a 1.500 personas, y en la localidad orensana de Vilar de Barrio, lo que provocó una expresión que la gente decía con miedo: «que vienen los de la vía”. Durante la dictadura franquista, llegaron muchos republicanos condenados a trabajos forzosos y en el primer Consejo de Guerra celebrado en Ourense un carrilano fue condenado a muerte y siete a cadena perpetua, lo que puso fin a los conflictos.  

Al igual que Luciano G. Egido rinde un sentido homenaje a los carrilanos que intervinieron en la construcción de los 19  kilómetros que conectan La Fregeneda (Salamanca) y Barca de Alba (Portugal) en la novela Los túneles del paraíso, Rafael Cid hace lo propio con todas las personas que participaron en la construcción de la conexión entre Zamora y Ourense en el documental Carrilanos, los túneles de un tiempo. Además, de proporcionar un trabajo muy valioso para comprender en qué circunstancias y con qué coste humano se construyó el tramo más difícil de la red ferroviaria española de ancho convencional. Un tramo que inicialmente se veía innecesario, porque atravesaba comarcas despobladas y pobres, y que con la llegada del AVE a Ourense podría tener un uso residual.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Carrilanos, os túneles dun tempo
  • Director: Rafael Cid
  • Guion: Rafael Cid
  • Realizador: Alberto Lema
  • Música: Carlos Rodríguez
  • País: España
  • Año: 2003
  • Duración: 57 minutos 36 segundos
  • Género: Documental

Homenaje a los trabajadores del camino de hierro, 1927-1957. Campobecerros (Ourense)