El legado ferroviario de Elton John

Para conmemorar las bodas de oro del disco Tumbleweed Connection, el Bluebell Railway anunció que había restaurado Sheffield Park, la estación victoriana construida en 1882 por el London Brighton and South Coast Railway, en Sussex, a unos 50 km de Londres. En esta estación, el fotógrafo Ian Digby Ovens capturó, en una imagen de tonos sepia, al letrista Bernie Taupin, de pie a la izquierda, y a Elton John, sentado a la derecha, en lo que sería la contraportada y portada, respectivamente, de un álbum inspirado en lo que estilísticamente se define como “Americana”, una amalgama de country, blues, rhythm and blues, góspel y rock and roll, que siempre ha atraído a ambos músicos.

Elton John – Tumbleweed Connection (1970). weareclassicsrockers.com

Se suele afirmar que la época clásica de Elton John es la comprendida entre 1970 y 1976, en la que publica la asombrosa cantidad de 10 discos de estudio, de los cuales 6 alcanzan el número 1 en EE. UU. A dicha época corresponde Goodbye Yellow Brick Road, trabajo que toma su título del camino que Dorothy y sus amigos recorren en la película El mago de Oz para alcanzar la Ciudad Esmeralda. Con este álbum pretende llegar a todos los públicos y a buena fe que lo consigue gracias a su calidad y variedad estilística. Un buen ejemplo es Saturday Night’s Alright (For Fighting) un rock and roll clásico inspirado en las vigoréxicas peleas a puñetazos que Bernie Taupin veía siendo adolescente en un pub local de Market Rasen, en la que tanta energía tiene su traslación en el tren diésel que transita por el estribillo.

Elton John – Goodbye Yellow Brick Road (1973): «Saturday Night’s Alright (For Fighting)». Discogs.com

Si Goodbye Yellow Brick Road representa el éxito comercial, Captain Fantastic and the Dirty Brown Cowboy, en el que el cantante, compositor y pianista es el «captain« y el letrista el «cowboy«, supone la cumbre de su colaboración artística. Con una carátula que es un homenaje al cuadro El Jardín de las delicias de El Bosco, se trata de un disco autobiográfico en el que Elton John le declara su amor a su pequeño hermano del alma, Bernie Taupin, en We All Fall in Love Sometimes. Una canción en la cual la lluvia cae monótonamente sobre los adormilados trenes de metro, lo cual sugiere cansancio y rutina, pero el mensaje que subyace es que amar merece la pena, porque todos nos enamoramos alguna vez.

Elton John – Captain Fantastic and the Dirty Brown Cowboy (1975): «We All Fall in Love Sometimes». Discogs.com

Superada la etapa clásica, Elton John, con frecuencia apoyado por Bernie Taupin, sigue publicando discos con periodicidad casi anual. Si bien en la década de 1970 es un artista de álbumes, en la década de 1980 destaca más por sus grandes singles, como Passengers, composición que aborda la situación de las personas marginadas o rechazadas, a quienes se les niega la oportunidad de subir al tren de la vida. Y dado que la canción esta basada en una melodía folclórica sudafricana, puede interpretarse también como una crítica al apartheid.

Elton John –  Breaking Hearts (1984): «Passengers». Discogs.com

En la década de 1990, mantiene su ritmo constante de publicación, aunque con una frecuencia más relajada. Uno de los discos más destacados es The One, cuyo diseño de portada corresponde a Gianni Versace. Entre sus canciones incluye Runaway Train, interpretada junto a Eric Clapton. El tren sin control al que alude el título es el reflejo de la vida de dos artistas que en algunos momentos estuvieron dominados por sus adicciones al alcohol y las drogas.  

Elton John – The One (1992): «Runaway Train». Discogs.com

El nuevo siglo parece revitalizarlo y publica toda una serie de grandes discos, como el excelente Songs from The West Coast, que le hace merecedor de excelentes críticas y ventas. En él destacan composiciones como This Train Don’t Stop There Anymore, sobre un artista desilusionado que, habiendo sido como la caldera de una locomotora de vapor, todo pasión, reconoce ahora que es incapaz de sentir lo que expresó en sus canciones. 

Elton John – Songs from the West Coast (2001): «This Train Don’t Stop There Anymore». Discogs.com

Reginald Kenneth Dwight, conocido artísticamente como Elton John, en honor al saxofonista Elton Dean y al vocalista Long John Baldry, y el letrista Bernie Taupin han salpicado de referencias ferroviarias unas veinte composiciones, lo que da idea de la importancia del ferrocarril para una de las parejas artísticas más exitosas de la historia de la música. Algo que también queda patente en algunas carátulas de sus discos, como es el caso del mencionado Tumbleweed Connection o del Peachtree Road, trabajo ilustrado con una fotografía tomada por la directora de cine Sam Taylor-Wood de una vía en los suburbios de Atlanta.

Elton John – Peachtree Road (2004). wikipedia.org

La cuadrilla (The Navigators)

Ken Loach (2001). «The Navigators». imdb.com

La compañía estatal British Rail administró la red ferroviaria del Reino Unido desde 1948 hasta 1997. Fue privatizada durante el mandato del primer ministro conservador John Major, entre 1994 y 1997. A partir de ese momento, la responsabilidad de la infraestructura ferroviaria fue transferida a Railtrack. Dicha privatización impulsó a Ken Loach a rodar una película, cuya acción se desarrolla en South Yorkshire en 1995, titulada The Navigators, literalmente los ferroviarios, que en España se estrenó como  La cuadrilla.

La cuadrilla a la que alude el título en castellano la integran cinco ferroviarios de British Rail cuyo cometido es el mantenimiento de la infraestructura. Un día son informados que, como consecuencia de la privatización de su empresa, deben aceptar el despido, con la indemnización correspondiente, o trabajar para Eats Middlands Infraestructure, compitiendo con otras compañías por contratos de Railtrack, que gestiona un total de 18.500 kilómetros de vía.

Aunque la nueva etapa parece comenzar con unos atractivos valores culturales, en los que se prioriza al cliente, la calidad, la eficiencia y la mejora continua, a las pocas semanas todo se revela una pantomima y, de hecho, la empresa pasa a llamarse Gilchrist Engineering. En esta tesitura, algunos miembros de la cuadrilla comenzarán su peregrinaje por las empresas de trabajo temporal, donde les ofrecerán unas condiciones laborales y de seguridad más precarias, retribución según trabajo realizado o vacaciones no pagadas. Inevitablemente, la inseguridad, la incertidumbre y la angustia de no llegar a final de mes se harán presentes en sus vidas.

Ken Loach es un cineasta cuyas películas se caracterizan por su marcado compromiso con las clases más desfavorecidas y en muchas ocasiones son un aldabonazo contra las injusticias laborales y sociales. La película La cuadrilla no es una excepción, porque es una durísima crítica al desmantelamiento de una empresa estatal en favor de una empresa privada que, en general, empeoró todos los indicadores de gestión.  

Más allá de las filias y fobias que suele suscitar su filmografía, lo cierto es que La cuadrilla tuvo algo de premonición sobre el desastre al que se encaminaba la gestión de la infraestructura ferroviaria británica tras su privatización. En 2001 se creó Network Rail, una entidad sin ánimo de lucro destinada a absorber a la insolvente Railtrack, que había operado entre 1994 y 2002. Sin embargo, Network Rail fue duramente criticada por su deficiente funcionamiento y por los accidentes ocurridos durante su gestión. Finalmente, fue nacionalizada en 2014 y, en apenas una década, acumuló una deuda que se estima triplicaba la que habría alcanzado British Rail.

FICHA TÉCNICA

  • Título original: La cuadrilla (The Navigators)
  • Director: Ken Loach
  • Guión: Rob Dawber
  • Música: George Fenton
  • Fotografía:  Mike Eley, Barry Ackroyd
  • Reparto: Den Andrews, Thomas Craig, Joe Duttine, Steve Huison, Venn Tracey
  • País: Reino Unido
  • Año: 2001
  • Duración: 93 minutos.
  • Género: Drama social

La mirada ferroviaria de José Miguel Palacio

Palacio (2003). «Estación de Príncipe Pío, andén de Metro». vegap.es

Tras la invención de la fotografía, muchos pintores comenzaron a distanciarse de la representación fidedigna de la realidad, adentrándose en la abstracción y otras manifestaciones de gran complejidad intelectual. Sin embargo, a finales de la década de 1960, surge en Estados Unidos un grupo de artistas que opta por pintar con gran realismo objetos y escenas de la vida cotidiana, utilizando la fotografía como punto de partida.

Palacio (2008). «Salida de un Avant de la Estación Madrid Puerta de Atocha». vegap.es

En España, desde 2003, José Miguel Palacio Giménez (Zaragoza, 1950) destaca como uno de los pintores fotorrealistas más prominentes, que ha encontrado en Madrid su ciudad predilecta. En sus cuadros predominan los paisajes urbanos, los aeropuertos, las calles y las estaciones ferroviarias, en especial las de Madrid Puerta de Atocha y Madrid Príncipe Pío, que le sirven de marco e inspiración para algunas de sus obras más representativas. Gracias a su definición y detallismo, nitidez y precisión, se erige como un cronista de su tiempo, un referente del presente para la posteridad, en las que podemos ver, por ejemplo, cómo evoluciona el parque ferroviario de Renfe Operadora.

Palacio. (2008). «Altaria entrando en la estación de Madrid Puerta de Atocha». descubrirelarte.es

Su proceso de trabajo es lento y metódico. Primero pasea por la ciudad, luego toma fotografías de aquello que le interesa. Posteriormente, dibuja en el lienzo los detalles y finalmente pinta al óleo la escena con toda su complejidad. Este enfoque meticuloso se observa claramente en cuadros como Altaria entrando en la estación Madrid Puerta de Atocha, donde el maremágnum de estructuras metálicas que soporta la catenaria y otros elementos necesarios para la circulación de los trenes está concienzudamente representado.

Palacio (2012). «Trenes Alstom Serie 100. Madrid Puerta de Atocha». moovemag.com

La perfección técnica de sus obras pone a prueba nuestra percepción, hasta el extremo que lleva a preguntarnos si estamos ante cuadros o fotografías; si estamos ante un fiel reflejo de la realidad o ante una idealización de dicha realidad, porque aparece más brillante, más limpia, más luminosa y, por tanto, más bella. Con todo, tanta perfección puede generar la idea de deshumanización, la cual se ve acentuada muchas veces por la falta de personas en sus composiciones.

Palacio (2013). «Tren Talgo T-350 en la estación Madrid Puerta de  Atocha». josemiguelpalacioshop.es

Aunque al hiperrealismo se le suele criticar su falta de rigor intelectual, Palacio lo presenta desde un punto de vista suave y tangible. Con él crea la ilusión de una realidad que, como consecuencia de los efectos de iluminación, sombras y reflejos, incorpora matices que pasan desapercibidos en la fotografía.

Palacio (2013). «Tren Talgo T-350 en la estación Madrid Puerta de  Atocha». moovemag.com

Considerado el “pintor de Madrid”, ciudad que le fascina  tanto por su cosmopolitismo como por su casticismo, Palacio manifiesta gran interés por su desarrollo socioeconómico, cultural y por sus medios de transporte, en especial por el AVE (Alta Velocidad Española). Aspectos que presenta mediante unas imágenes neutras y estáticas, auténticos retratos compulsivos y minuciosos de lo cotidiano, que destacan por su gran dominio de la perspectiva.

The Polar Express

Robert Zemeckis (2004). «The Polar Express». filmaffinity.com

Tras las exitosas colaboraciones en Forrest Gump y Náufrago, el director Robert Zemeckis y el actor Tom Hanks volvieron a unir sus fuerzas en The Polar Express, un largometraje realizado mediante tecnología de captura de movimiento, que transforma a los actores en personajes animados conservando gran parte de los matices de la imagen real. Basado en el libro infantil The Polar Express, escrito e ilustrado por Chris Van Allsburg, la película narra la historia de un niño de nueve años que atraviesa una crisis de fe motivada por los rumores que ponen en duda la existencia de Papá Noel. Esa incertidumbre le impulsa a emprender un viaje extraordinario a bordo del mágico Polar Express, para descubrir la verdad por sí mismo.

En su papel de interventor y guía del viaje, Tom Hanks recoge a los niños que participarán en este trayecto de ida y vuelta que el Polar Express realiza en Nochebuena. El recorrido se convierte en una sucesión de aventuras y situaciones fantásticas; en una auténtica montaña rusa emocional que funciona, al mismo tiempo, como un viaje de iniciación y autodescubrimiento, con una clara dimensión espiritual. Esta idea queda bien resumida en las palabras del propio Hanks: «Los trenes son maravillosos. Es importante saber a dónde van, pero lo más importante es decidirse a subir a ellos», una metáfora que trasciende el relato para aludir a las decisiones vitales y a la apertura a lo desconocido.

Sería simplista afirmar que la película está dirigida únicamente a niños preadolescentes que comienzan a dejar de creer en Papá Noel y en el espíritu navideño, o que trata exclusivamente sobre la pérdida de la inocencia infantil y la aparición de la duda. En realidad, The Polar Express va mucho más allá: es, esencialmente, una reflexión sobre el acto de creer. Así, a lo largo del metraje se suceden referencias al escepticismo de los incrédulos, a la idea de que las cosas más reales son, en ocasiones, las que no pueden verse, y a la necesidad de creer sin pruebas visibles.

Mención especial merece el riguroso tratamiento de los aspectos ferroviarios, supervisados por el Steam Railroading Institute. Destaca, en primer lugar, la fiel reproducción de la locomotora Pere Marquette 1255, que estuvo en funcionamiento durante las décadas de 1940 y 1950 y que actualmente realiza recorridos turísticos en la región de los Grandes Lagos. En segundo lugar, resulta notable el uso de una placa giratoria para reencaminar un vagón que se había desenganchado de la composición del Polar Express, así como la utilización de una dresina para reincorporarlo al tren. Finalmente, llama la atención la inclusión de una suerte de sistema similar al Hyperloop, concebido nueve años antes de su presentación pública por Elon Musk, que los protagonistas utilizan durante un vertiginoso trayecto dentro del Círculo Polar Ártico.

The Polar Express está considerada una de las películas navideñas más exitosas y emblemáticas de todos los tiempos. En 2005 obtuvo, entre otros reconocimientos, el premio BAFTA a la mejor película animada y el Grammy a la mejor canción escrita para una película, televisión u otro medio visual, gracias al tema Believe (Creer). En definitiva, se trata de una obra que apuesta decididamente por la magia de la Navidad, una magia que no se ve, sino que se siente en el corazón, y cuyo espíritu queda simbolizado en los cascabeles del trineo de Papá Noel: un sonido que solo pueden escuchar aquellas personas que, pese al paso del tiempo, conservan la capacidad de creer.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: The Polar Express
  • Director: Robert Zemeckis
  • Guion: Robert Zemeckis, William Broyles Jr.
  • Música: Alan Silvestri
  • Fotografía: Don Burgess
  • Reparto: Tom Hanks, Daryl Sabara, Michael Jeter, Peter Scolari, Nona Gaye, Eddie Deezen, Charles Fleischer
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2004
  • Duración: 100 minutos
  • Género: Animación, aventura

La mirada ferroviaria de Sally Storch

Storch. «Pentimento». tuttartpitturasculturapoesiamusica.com

Sally Storch (1952) es una pintora estadounidense que, aunque creció influenciada por sus dos tías artistas, Bertha Rihani -que vivió y pintó en París en la década de 1920, junto a Henri Mattisse y Kees Van Dongen-, y Stephanie Stockon -que estudió en The Art Students League en Nueva York en la década de 1930-, considera a Edward Hopper como su mayor fuente de inspiración.

Sus obras, que nos transportan a la década de 1950, suelen estar impregnadas de una luz cálida que les confiere un aire nostálgico y romántico. En ellas vemos a menudo a mujeres independientes, dueñas de su tiempo, concentradas en sus actividades e integradas en el entorno. Por ejemplo, en Northeast Train at Dusk una mujer lee con atención en el compartimento de un tren nocturno. Y aunque en apariencia es la única pasajera, carece del tono sombrío tan característico de las obras de Hopper.

Storch. «Northeast Train at Dusk». tuttartpitturasculturapoesiamusica.com

Algo similar ocurre  en Lost Pocketbook, Night Train, donde otra mujer está inmersa en la lectura sin percatarse que en el asiento de enfrente alguien olvidó un libro de bolsillo. La luz que entra por la derecha crea toda una serie de sombras que añaden profundidad a una obra rica en detalles, que de nuevo transmite sensación de serenidad y silencio.  

Storch. «Lost Pocketbook, Night Train«. tuttartpitturasculturapoesiamusica.com

Con una ubicación parecida y una paleta de colores que incluye tonos dorados, rojos y verdes grisáceos, pero con la luz proveniente de la izquierda, en The Black Bag contemplamos a una mujer de pie que observa detenidamente un bolso negro abandonado en el suelo. En el ambiente se respira quietud, como si el tiempo se hubiese detenido, reflexión y misterio.  

Storch. «The Black Bag». americanpulps.com

El escenario cambia radicalmente en Gran Central Café, Girl in a Blue Skirt, porque Storch nos traslada a la cafetería de una estación. Se trata de un cuadro de realismo urbano, con su característica estética años 50, en el que una mujer con una falda azul, su color preferido para las prendas que visten las protagonistas de sus viajes en tren, está concentrada en la lectura mientras el camarero le sirve una consumición. Provista de una maleta, parece estar a punto de iniciar un viaje.

Storch. «Gran Central Café, Girl in a Blue Skirt». tuttartpitturasculturapoesiamusica.com

Los cuadros de inspiración ferroviaria de Sally Storch, al igual que el resto de su obra, son con frecuencia ventanas a momentos íntimos. Una invitación, en un mundo apresurado, a detenernos, observar y apreciar la riqueza de nuestras experiencias cotidianas. Retratos sin sentimentalismo de gente común, en la que se intuye una gran vida interior. Obras en las que se presta gran atención a los detalles, de manera que las personas que observamos sus lienzos podamos imaginar la historia que encierran.

El legado ferroviario de ABBA

Londres. Waterloo Station. dreamstime.com

Con motivo del 175 aniversario de la estación londinense de Waterloo (1848-2023), un grupo de empleados de las compañías Network Rail y South Western Railway interpretó para los clientes Waterloo, la canción con la que ABBA ganó el Festival de Eurovisión en 1974. La elección no fue casual, ya que la estación y el tema comparten más que el nombre. La estación está dedicada a los ferroviarios que perdieron la vida en la guerra, mientras que la canción utiliza la histórica batalla de Waterloo, en la que Napoleón fue derrotado por los ejércitos prusiano y británico. En ella se establece un paralelismo entre esa derrota militar y la rendición de una mujer ante un hombre al que ha intentado resistirse, pues el amor es una fuerza contra la que es muy difícil luchar.

ABBA- Waterloo (1974): «Waterloo». Discogs.com

Mas allá de homenajes y casualidades, explorar el legado ferroviario de ABBA nos obliga a comenzar en 1973, año en el que el cuarteto sueco publica su primer disco, titulado Ring Ring, pero firmado con sus nombres de pila. El álbum incluye la canción Another Town, Another Train, que narra la historia de una persona que abandona a su pareja al amanecer, porque su vida es ir de ciudad en ciudad, las estaciones son su habitáculo natural y, aunque le pide ayuda a Dios para que le dé un poco de paciencia a su inquieta alma, el compromiso no forma parte de sus valores.

Björn, Benny & Agnetha, Frida – Ring  Ring (1973): «Another Town, Another Train». Discogs.com

Entre 1974 y 1981, las composiciones de Bjorn y Benny, interpretadas por las voces de Agnetha y Ann-Frida, dominan las listas de éxitos, hasta el extremo que ocho discos y diez singles llegan al número uno. Sin embargo, como las armonías musicales no siempre van parejas con las conyugales, en 1978 Bjorn y Agnetha anuncian su divorcio y dos años después Benny y Ann-Frida hacen lo propio. En este contexto, sale al mercado Super Trouper, su disco más vendido después de Arrival. Dicho trabajo supone el abandono del sonido disco de Voulez Vous y el regreso al pop-rock, así como la introducción de sintetizadores y el tratamiento de asuntos más profundos. Como “bonus track”, incluye Elaine, un tema sobre una chica atrapada en una relación sin futuro, en un tren a ninguna parte.  

ABBA – Super Trouper (1980): «Elaine». Discogs.com

Los divorcios, las tensiones en el grupo y las dificultades a salir de gira por la fobia de Agnetha a volar, entre otras razones, abocan a ABBA a la ruptura, pero antes publica The Visitors, su disco más original y también el más amargo y oscuro de su carrera. Entre sus composiciones encontramos The Day Before You Came, una de las mejores de su exitosa discografía y sin duda la más ferroviaria, tal como se puede comprobar en el videoclip. Interpretada por Agnetha, con los coros de Ann-Frida y una melodía construida con sintetizadores, la canción nos cuenta cómo era la vida sin propósito de una mujer hasta el día anterior a conocer al amor de su vida en un tren.   

ABBA – The Visitors (1981): «The Day Before You Came». Discogs.com

Con unas ventas estimadas en torno a los cuatrocientos millones de discos, ABBA ha dejado una huella imborrable en la historia de la música, brindando felicidad a millones de personas en todo el mundo. Además de sus grabaciones, su legado ha perdurado en musicales basados en canciones escritas para la ocasión o de su repertorio (Chess o Mamma Mia); películas en las que sus composiciones son parte fundamental de la trama (La boda de Muriel, Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, Mamma Mia o Mamma Mia, una y otra vez), o gracias a su disco Voyage, publicado 40 años después de su separación. Todo lo cual le permite mantener vivo el interés por su obra, en la que el ferrocarril también está presente, unas veces en sentido metafórico y otras como elemento esencial de sus temas.

Europa Express

Andrea Maceiras (2015). «Europa Express». casadellibro.com

“Europa se hizo peregrinando a Compostela” dijo el escritor romántico alemán Johann Wolfgang Goethe. Y parece plausible pensar que las personas que crearon el pase ferroviario Interrail y el programa Erasmus tuvieron presente dicha afirmación, porque viajar por el Viejo Continente es también una manera de hacer Europa.

Interrail permite a las personas residentes en Europa viajar durante un mes por 33 países del continente. Creado en 1972 y dirigido inicialmente a menores de 21 años, hoy está disponible para personas de cualquier edad. Además de los desplazamientos en tren, el pase incluye trayectos en ferry. Por su parte, el programa Erasmus inició su andadura en 1987 con el objetivo de apoyar la educación, la formación, la juventud y el deporte en Europa mediante el intercambio internacional.

Desde sus inicios, Interrail ha cautivado especialmente a la juventud. Un claro ejemplo de ello es Andrea Maceiras (A Coruña, 1987), quien, inspirada por sus propias experiencias como usuaria del pase durante tres veranos consecutivos, escribió Europa Express, una novela coral que narra la historia de siete adolescentes: Aroa, Beatriz, Mía, Nico, Óscar, Piero y Xacobe, quienes al finalizar el bachillerato, deciden recorrer Europa durante el mes de agosto utilizando un billete Interrail. En su viaje, visitan países como Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania, la República Checa, Hungría, Italia y Francia. Aunque esta experiencia se perfila como un recuerdo inolvidable, un trágico suceso marcará sus vidas de manera decisiva.

Diez años después, Nico se encuentra en Bergen (Noruega) con una postal que muestra a los siete amigos durante ese mismo viaje. Un detalle en la imagen le provoca una inquietante sensación y pone en duda su relación con Aroa. Este hallazgo, junto a la necesidad de esclarecer ciertos aspectos de la tragedia que ocurrió tras el viaje, lo impulsa a organizar una fiesta de reencuentro con el fin de resolver sus dudas.

Dividida en 27 capítulos, la novela alterna distintos tiempos narrativos, profundizando en los perfiles psicológicos de los personajes y en sus vivencias en las ciudades que visitan. A través de sus páginas, Maceiras aborda las preocupaciones propias del final de la adolescencia, tales como la amistad, los primeros amores, las expectativas y las incertidumbres del futuro. Además, la obra refleja el paso del tiempo y la evolución personal de los protagonistas, simbolizada en los diez años que transcurren entre el viaje y el reencuentro propuesto por Nico.

Premio Jules Verne de Literatura Juvenil 2015, Europa Express es tanto un libro de viajes como una novela de intriga psicológica, amor y amistad, centrada en un momento crucial de la vida: la transición de la adolescencia a la juventud, cuando comenzamos a tomar decisiones trascendentales. Toda una invitación a que adolescentes y jóvenes contribuyan a la construcción de Europa a través de experiencias de viaje, como los programas Erasmus, representados en la narración por el italiano Piero, o el pase Interrail, porque viajar es esencial para ampliar nuestra perspectiva, pensar de manera diferente y explorar nuevas posibilidades.

DATOS BIBLIOGRÁFICOS:

  • Autora: Andrea Maceiras
  • Título: Europa Express
  • Editorial: Xerais
  • Año de la presente edición: 2015
  • Páginas: 216

La mirada ferroviaria de Louis Stettner

Autorretrato, circa 1950. © Louis Stettner Estate

Louis Stettner (Nueva York, 1922 – París, 2016) fue un fotógrafo con una sensibilidad única para capturar tanto la belleza como la sencillez de la gente corriente y la clase obrera. Influenciado por Platón, Karl Marx y Walt Whitman, cuyo libro de poemas Hojas de hierba le acompañó siempre, fue un hombre comprometido con la izquierda polítíca toda su vida, que incluso sufrió la «caza de brujas» liderada por el general McCarthy. Vivió entre Nueva York y Francia, y su obra aúna la escuela neoyorkina de la Photo League, que promovía la fotografía como una forma de denuncia social, con el humanismo de la tradición francesa, de autores como su maestro Brassaï, con el que compartió una estrecha relación.

Con 13 años consigue su primera cámara y a los 18 se traslada al Pacífico, para cubrir la Segunda Guerra Mundial y luchar contra el fascismo. Finalizada la contienda, se instala en EE. UU. y en 1946 realiza una serie de fotografías en el Metro de Nueva York, que unidas a las que tomó de la estación de Pennsylvania en 1958, constituyen sus más destacados trabajos relacionados con el entorno ferroviario.  

Mujer sujetando un periódico. Nueva York, 1946. diariosur.es

Mientras simulaba ajustar su cámara Rolleiflex, tomaba instantáneas discretamente en el interior de los trenes. Extraía rostros de la multitud, captaba sus emociones y personalidad. Son fotografías en las que, además de destacar la dignidad y singularidad de las personas retratadas, invita a imaginar sus historias.

Metro de Nueva York, 1946. centrepompidou.fr.

En 1958 comienza su serie sobre la Pennsylvania Station, la cual aparece recogida en el fotolibro Penn Station, New York. A diferencia de las fotografías del Metro de Nueva York, las imágenes están tomadas desde el exterior de los trenes. Al asomarse a un espacio íntimo, logra capturar momentos privados de soledad e introspección en un entorno público, que en ocasiones nos recuerda al estilo de Edward Hopper.

Mujer en un tren. (Seis luces). Penn Station, 1958. Azurebumble.wordpress.com

Retrata fragmentos de vida cotidiana, de rutina diaria, como el regreso a casa de personas que, tras trabajar todo el día en la oficina, viajan cada noche en trenes atestados que les conducen a los suburbios. Y de esta manera convierte al ser humano y a su entorno en los protagonistas.  

Volviendo del trabajo en el tren de la tarde. Penn Station, 1958. diariosur.es

Con los años, las fotografías que Stettner tomó de la Penn Station se han convertido en un valioso registro de la estética Beaux-Arts del edificio original. Dicha estación sufrió una controvertida remodelación en 1963, consecuencia de la cual fue incluida en el laberinto subterráneo dentro del complejo de Maddison Square Gardens. La polémica causó protestas públicas e indirectamente fomentó la protección de otro icónico monumento ferroviario como es la Grand Central Station.

Penn Station, 1958. architecturaldigest.com

En 1951, se desplaza a España. A dicho viaje corresponde una fotografía tomada en el interior de un tren en la provincia de Málaga. La imagen muestra a dos personas, enmarcadas por la puerta de un coche de viajeros, que están de pie en el andén delante del despacho de billetes y vestíbulo. Una vez más, su empatía con la sencillez de la gente común y la dignidad de la clase obrera queda patente.

Estación cerca de Málaga, 1951. masdearte.com

A lo largo de su vida, Stettner logró numerosos hitos, como convertirse en el profesor más joven de la Photo League a los 22 años; colaborar con revistas de renombre como Life, Paris-Match o Time en la década de 1950; impartir clases en el Brooklyn College en la década de 1960; o ser nombrado Caballero de las Artes y las Letras por el Gobierno de Francia en 2001. Sin embargo, como su obra no ha sido adscrita a un estilo determinado, su nombre no ha alcanzado el mismo reconocimiento que sus compañeros de la Photo League, como Sid Grossman o Weegee, interpretado por Joe Pecsi en la excelente película de Howard Franklin The Public Eye  (El ojo público).

Compartimento Nº 6 (Hytti nro 6)

Juho Kuosmanen (2021). «Hytti nro 6». elcontraplano.com

Los viajes pueden ser físicos o introspectivos, implicar desplazamiento o autoconocimiento. En su viaje al Círculo Polar Ártico, a lo largo de más de 1.600 kilómetros durante cuatro días en un departamento de literas, Laura y Lyokha, los protagonistas de la película  Compartimento Nº 6 (Hytti nro 6), descubrirán que ambas dimensiones del viaje pueden ser complementarias.

Laura (Seidi Haarla) es una universitaria finlandesa que estudia arqueología y vive en Moscú con su amante, Irina, una profesora de literatura. Ambas habían planeado un viaje juntas a Múrmansk, en pleno invierno, para visitar los petroglifos descubiertos en el lago Kanozero en 1997. Sin embargo, a última hora Irina decide cancelar el viaje, ya que la relación no resulta ser tan profunda como Laura había imaginado. Mientras tanto, Lyokha (Yuriy Borisov), un minero ruso de carácter áspero, bebedor y a menudo insolente, también se dirige a Múrmansk para trabajar en una mina a cielo abierto. Es un hombre íntegro, marcado por un pasado difícil y profundas heridas sin cicatrizar.

Si bien Laura busca reinventarse y comprender el pasado para entender el presente, Lyokha solo aspira a ganar algo de dinero para abrir su propio negocio en Moscú. Son dos personas antagónicas que, desde el principio, destilan una mutua antipatía, pero que, con el paso de los días, aprenderán a convivir en un espacio reducido y carente de comodidades. Esta convivencia forzada les llevará a un conocimiento y una complicidad inesperados. La parada del tren durante toda una noche en la localidad de Petrozavodsk será clave para ello. En ese tiempo, Laura descubrirá facetas ignotas de Lyokha y conocerá a su abuela, quien, tras una conversación regada con abundante alcohol, revelará la cara más amable y humana de su nieto.

El film fue rodado, según la disponibilidad horaria, en trenes reales en movimiento por los alrededores de San Petersburgo. Para centrar la atención en el interior y en los personajes, y dotar al film de una mirada más humana e intimista, nunca se ve el tren entero o la locomotora y numerosos primeros planos fueron rodados cámara en mano en el interior del coche literas, siguiendo la estela de El submarino (Das Boot), película tomada como referencia, porque el director Wolfgang Petersen respetó las divisiones interiores de la nave para intensificar la sensación de claustrofobia y cercanía.

Galardonada con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 2021, ex aequo con Un héroe, de Asghar Farhadi, Compartimento Nº 6 es una película dirigida por el finlandés Juho Kuosmanen, que está basada en la novela homónima de Rosa Liksom. Se trata de una road movie ártica, de marcado carácter ferroviario, ambientada en la Rusia de finales de la década de 1990, un país que, como Laura y Lyokha, se encontraba en plena reinvención tras la desintegración de la Unión Soviética, en la que el viaje -tanto exterior como interior- de la pareja protagonista transformará sus vidas de manera irreversible.

FICHA TÉCNICA:

  • Título original:  Compartimento Nº 6 (Hytti nro 6)
  • Director: Juho Kuosmanen
  • Guion: Andris Feldmanis, Juho Kuosmanen, Livia Ulman
  • Fotografía: Jani-Petteri Passi
  • Reparto: Seidi Haarla, Yuriy Borisov, Yuliya Aug, Dinara Drukarova  
  • País: Finlandia
  • Año: 2021
  • Duración: 107 min
  • Género: Drama romántico

Lion

Garth Davis (2016). «Lion». filmaffinity.com

La red ferroviaria india, una de las más extensas del mundo, es el principio y fin, alfa y omega, de una de las películas más conmovedoras que nos ha proporcionado el cine en los últimos años, Lion, la historia de un joven que siendo niño se perdió en una de sus estaciones y necesitó veinticinco años para reunirse con su familia biológica.

En 1986, Saroo, un niño de cinco años que no había ido nunca al colegio y que conocía poco más que su barrio en la localidad india de Ganesh Talai, acude una noche a la estación de Khandwa a buscar trabajo con Guddu, su hermano mayor. Sin embargo, debido a un cúmulo de circunstancias, se separaran momentáneamente y Saroo acaba montado en un tren de viajeros sin servicio en el que, tras recorrer 1.600 kilómetros, llega a Calcuta. Todos sus intentos de volver resultarán infructuosos, entre otras razones por diferencias idiomáticas y también porque no pronuncia correctamente el nombre de su localidad. En esta tesitura y durante un tiempo, engrosará el numeroso grupo de “niños ferroviarios de Calcuta”, los mismos que han hecho de la estación de Sealdah su hogar, niños abandonados, fugados o perdidos expuestos a los estragos de la pobreza, los abusos sexuales, la violencia y las drogas.

Pasados unos meses y ante la imposibilidad de las autoridades de encontrar a su familia, Saroo es internado en un orfanato donde acaba siendo adoptado por el matrimonio australiano formado por John Brierley (David Wenham) y Sue Brierley (Nicole Kidman), residente en Hobart, en la isla de Tasmania, donde vivirá feliz. Sin embargo, cuando a los veinticinco años se desplace a Melbourne para estudiar dirección de hoteles, tras una cena con unos compatriotas, se despertará en él la imperiosa necesidad de saber quién es y de dónde procede, lo que le llevará a buscar a su familia biológica y, por extensión, su tierra natal. Comenzará entonces una etapa, que le ocupará varios años, en la que, para determinar la estación donde inició el viaje que le llevó a Calcuta, tomará como punto de partida sus recuerdos familiares y ferroviarios, y como herramienta de apoyo la aplicación Google Earth. Sus investigaciones sobre las líneas ferroviarias y el territorio indios serán tan pormenorizadas y absorbentes, que afectarán incluso a sus relaciones con sus padres adoptivos y con su novia (Rooney Mara).

Basada en la novela Un largo camino a casa de Saroo Brierley, personaje interpretado en la edad adulta por Dev Patel, Lion es un fiel reflejo de la determinación inquebrantable del propio Saroo -deformación del nombre Sheru, que significa León-, a la hora de buscar a su familia india y su tierra de origen. Un filme emotivo, éxito de crítica y público, que aspiró a seis Oscar, en el que el ferrocarril es el hilo conductor.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: Lion
  • Director: Garth Davis
  • Guion: Luke Davis
  • Música: Volker Bertelmann, Dustin O’Halloran
  • Fotografía: Greig Fraser
  • Reparto: Dev Patel, Rooney Mara, David Wenham, Nicole Kidman, Sunny Pawar
  • País: Australia
  • Año: 2016
  • Duración: 114 min
  • Género: drama