
“Mi pintura son imágenes visibles que no ocultan nada; evocan misterio y, de hecho, cuando una persona ve uno de mis cuadros se pregunta ¿qué significa esto? No significa nada, porque el misterio no significa nada, es indescifrable”. Así se refería a su obra en cierta ocasión René Magritte (Bélgica, 1898 – 1967), uno de los más grandes e influyentes pintores surrealistas del siglo XX, dotado de un estilo inconfundible por el uso de escenas similares y motivos recurrentes, en un sinfín de variaciones.
En sus inicios, se decantó por el impresionismo, pero en 1919 se sintió atraído por el cubismo y el futurismo, los cuales tendrían un claro reflejo en sus obras de los años siguientes. En ellas renuncia a la perspectiva y al realismo. Todo se vuelve bidimensional y, por tanto, carente de profundidad.

Son cuadros en los que suprime la mayoría de los detalles de los objetos representados, por lo que éstos hay que intuirlos por algún rasgo. Un ejemplo, es la locomotora de Composition au train, reconocible por su silueta, en un conjunto en el que predominan los colores apagados: azul, verde, gris, negro, marrón…

El color gana vivacidad en Locomotive, ejemplo de futurismo. Este lienzo elogia los avances tecnológicos y el progreso, pero resulta una pintura deshumanizaba, a la que se le puede aplicar lo que decía el crítico Thrall Soby de su obra: «todo parece apropiado, hasta que nos damos cuenta que está violando el sentido común a plena luz del día» .

Gracias al cuadro La canción de amor, de Giorgio de Chirico, hacia 1922 descubre la pintura metafísica, lo que le llevará a decantarse por el surrealismo, estilo que liderará en Bélgica junto con Paul Delvaux. A diferencia de otros artistas, su surrealismo no tiene una base onírica. Influenciado por Sigmund Freud y tratando de superar las limitaciones de la razón, pinta con gran fidelidad asociaciones insólitas de objetos e imágenes cotidianas en contextos sorprendentes, con los que evoca el misterio y desafía la percepción.
La influencia de Giorgio de Chirico es especialmente notable en La Duree poignardee. Un cuadro en el que una locomotora de vapor que, como si de una daga se tratara, atraviesa una chimenea, sobre la cual hay un reloj y dos candelabros, uno de los cuales no se refleja en el espejo que está detrás. Todo indica que la habitación está vacía, porque no se intuyen ni personas ni muebles.

La decisión de permanecer en Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial, con el país ocupado por los alemanes, fue para Magritte un hecho traumático, porque provocó la ruptura con André Breton, fundador del surrealismo, y el abandono temporal de dicho movimiento artístico. Sin embargo, finalizada la contienda, regresó a él, para rara vez apartarse. Tal vez Le Rossignol pueda ser considerado una excepción. A través de un arco vemos a Dios sobre las nubes y en tierra un largo tren de vapor que cruza en diagonal, con lo que parece sugerir que fe y ciencia pueden convivir en armonía.

Aunque su vida estuvo muy marcada por el suicidio de su madre, la Segunda Guerra Mundial y la ruptura con los surrealistas franceses, desde 1950 René Magritte conoció el éxito. Considerado un precursor de la cultura pop¹, su influencia es fácilmente apreciable en la obra de grandes artistas del siglo XX debido a sus imágenes icónicas, resultado de aplicar la creatividad a algo tan ordinario como una manzana verde, una pipa, su propia figura o un tren y componer algo totalmente novedoso que cuestiona la realidad.
(1) Sus obras aparecen en las carátulas de los discos de los más variados artistas. Así, por ejemlo, encontramos “La Duree Poignarde” en la portada del disco Track One, del grupo belga Dream Express; La Chambre D’Ecoute en Beck-Ola, de Jeff Beck Group; Golconda en el primer disco de Dreams; Le Beau Monde en Finnegans Wake, de Tangerine Dream; Le Blanc-Seing en The Grand Illusion, de Styx; Les Mémoires d’un saint en Visions, de Gladys Night & The Pips; L’empire des lumières en Late for Sky, de Jackson Browne.
También es homenajeado en la representación del hombre del traje negro con bombín en Wish You Were Here, de Pink Floyd, y en Hemispheres, de Rush, así como en la famosa manzana verde del logo de Apple Records, el sello discográfico de los Beatles.