Blues-rock ferroviario: sentimiento y virtuosismo

A lo largo del siglo XX, el blues, género musical ligado al ferrocarril desde su nacimiento, fue ganando notoriedad y diversidad. En la década de 1960, ejemplo de dicha diversidad a ambos lados del Atlántico fue el blues-rock, un estilo ideal para el lucimiento de los grandes guitarristas, las largas improvisaciones, y que a la postre sentó las bases del hard rock y el heavy metal.

The Yardbirds – Having a Rave Up (1965): «Train Kept A-Rollin'». Wikipedia.org

En Gran Bretaña, The Yardbirds, banda en la que militaron tres de los más insignes guitarristas ingleses, Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page, grabaron en 1965 su versión del clásico Train Kept A-Rollin’, que es la historia de un amor imposible a bordo de un tren nocturno. Compuesta por Tiny Bradshaw como un blues bailable (un jump blues), los Yardbirds lo convirtieron en un blues-rock. Dicha versión fue la referencia de otras tan celebradas como la de Aerosmith, la cual permite verificar la evolución del blues-rock al hard rock en sus dos partes perfectamente diferenciadas.   

Aerosmith – Get Your Wings (1974): «Train Kept A-Rollin'». Discogs.com

Tanto con Derek and The Dominos como en solitario, Eric Clapton ha versionado Mean Old Frisco, una composición del cantante y guitarrista de delta blues Arthur Crudup que habla de la separación de una pareja, en la que el St. Louis-San Francisco Railway, -el ferrocarril estadounidense popularmente conocido como Frisco, que operó desde 1876 a 1980-, es el medio de transporte que facilita la separación.

Eric Clapton – Slowhand (1977): «Mean Old Frisco». Discogs.com

Al otro lado del Atlántico, Muddy Waters se valió también del St. Louis-San Francisco Railway, para contarnos en All Aboard una historia casi idéntica a Mean Old Frisco. La canción apareció inicialmente en el disco Fathers and Sons, cuyo título no es casual, porque el considerado el padre del blues de Chicago se rodeó, entre otros, de los jóvenes miembros de la Paul Butterfield Blues Band para su grabación.

Muddy Waters – Fathers and Sons (1969): «All Aboard». Discogs.com

Si en Gran Bretaña John Mayall & The Bluesbreakers fueron pioneros en el acercamiento del blues a la audiencia blanca, lo mismo se puede decir en EE. UU. de Paul Butterfield y su Blues Band. Un músico que con su inseparable armónica dio una nueva dimensión al estándar del blues Mystery Train, el tren de dieciséis vagones que primero se llevó lejos a la persona amada y que, tiempo después, terminó trayéndola de regreso.

The Paul Butterfield Blues Band – The Paul Butterfield Blues Band (1965): «Mystery Train». Wikipedia.org

El blues-rock entró en la senda psicodélica gracias a artistas como Jimi Hendrix. Su Hear My  Train A Comin’, en el que el tren actúa como metáfora de salvación de todo tipo de personas, sin importar la raza o religión, es un buen ejemplo del saber hacer de un músico que llevó la guitarra a un nivel difícilmente superable.

Jimi Hendrix – People, Hell and Angels (2013): «Hear My Train A Comin'». Wikipedia.org

No menos psicodélica fue Janis Joplin, artista que, al igual que Jimi Hendrix, Cecilia, Jim Morrison, Amy Winehouse o Robert Johnson, forma parte del trágico y concurrido “Club de los 27”, integrado por músicos fallecidos a esa edad. Uno de sus mayores éxitos fue su versión de Me and Bobby McGee, tema compuesto por Kris Kristofferson que narra la historia de dos vagabundos —un hombre y una mujer— que recorren en tren el trayecto entre Baton Rouge y New Orleans. La canción reflexiona sobre la libertad como experiencia liberadora, pero también como desarraigo: cuando no existen posesiones ni vínculos estables, la independencia puede convertirse en soledad. De ahí que la protagonista al final de la canción llegue a afirmar que cambiaría todas sus mañanas por volver a tener el cuerpo de Bobby junto al suyo.

Janis Joplin – Pearl (1971): «Me and Bobby McGee». Wikipedia.org

La mayoría de las composiciones mencionadas corroboran lo que afirmaba John Lee Hooker sobre el blues: “Digan lo que digan, todo se reduce a una sola cosa: un hombre, una mujer, un corazón roto, un hogar destruido”. Historias con las que las estrellas del blues-rock lograron atraer hacia el blues a personas inicialmente más interesados en el rock y, al mismo tiempo, acercarlas a los grandes clásicos del género, muchas veces mediante versiones de canciones inspiradas en el universo ferroviario de un tiempo en el tren simbolizaba tanto el cambio y la modernidad como la distancia, las despedidas y las separaciones.