Rock alternativo ferroviario: heterogeneidad estilística

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Hablar de rock alternativo es hablar de cualquier estilo de rock que se aleje de la música más comercial y que no necesariamente aspire a alcanzar al gran público, por preferir la libertad creativa a plegarse a las exigencias mercantilistas. Su origen se remonta a mediados de los años 80 del siglo pasado, cuando numerosos artistas fichaban por sellos independientes o incluso, tras el triunfo de Nirvana, por grandes sellos, pero sin perder su personalidad, y que han dado forma a un estilo netamente anglosajón que destaca por su heterogeneidad. Música en la que elementos del ferrocarril son el eje sobre el que gravitan diversas composiciones emblemáticas y de gran repercusión social en algunos casos.

Paradigma de la transcendencia social es Runaway Train (Tren fuera de control), una bella balada acústica sobre la depresión incluida en el disco “Grave Dancers Union”, con el que la banda norteamericana Soul Asylum logró un gran éxito comercial y artístico en 1992. A su repercusión contribuyó un videoclip en el que se veían imágenes de niños desaparecidos de cuya gestión se estaba encargando el National Center for Missing and Exploited Children, porque fue todo un aldabonazo para muchas conciencias. Gracias al videoclip, 21 niños volvieron a casa, hecho que ayudó a que experiencias similares se llevaran a cabo en otros países.

Compatriota de Soul Asylum es R.E.M., que gozó del favor del público y la crítica desde el primer disco, además de ser la primera banda de rock alternativo en alcanzar el éxito comercial. En 1984 editaba “Reckoning”, su segundo álbum que incluye Driver 8, una canción que transmite la sensación de un tren en marcha. Versa sobre un maquinista que trabaja demasiado y debe tomarse un descanso, porque lleva muchas horas de turno y el destino está todavía demasiado lejos, lo cual puede ser entendido como una invitación a vivir con más sosiego.

La sensación de un tren en marcha es también apreciable en Zoo Station, composición de otra banda que siendo alternativa ha acabado llenando grandes aforos, como es el caso de la irlandesa U2, que en 1991 publicaba su disco más alternativo, industrial y bailable, “Atchung Baby”. Dicha canción toma su nombre de la Bahnhof Berlin Zoologischer Garten (Estación del Jardín Zoológico de Berlín), en la que, entre otras, opera la línea U2. En ella nos habla de los cambios, por lo que no parece casual que la estación elegida sea de una de las ciudades que más intensamente los ha vivido durante el siglo XX.

Abandonamos Dublín para acercarnos a Manchester, porque de ahí procede The Smiths, otra banda señera del rock alternativo. Liderada por su carismático cantante Morrisey, un defensor a ultranza de los animales hasta el extremo de que el segundo álbum de la banda respondía al título de “Meat Is Murder” (La carne es muerte). En 1988 lanzaba al mercado el disco en directo “Rank”, en el que destaca el instrumental Draize Train, título que evoca al test de productos destinados al consumo humano que son probados en los ojos o piel de los conejos.  

Más hedonista es la propuesta de la banda escocesa Primal Scream, que en 1997 vivía un momento dulce. Su fusión de techno, música de baile y rock gozaba de gran aceptación, hasta el extremo de ser la autora del tema central de la banda sonora de la película Trainspotting, título de claras reminiscencias ferroviarias. Las mismas que se aprecian en Last Train, un dub instrumental perfecto para ambientar cócteles.

Gracias a su calidad, creatividad y sobre todo al éxito del disco de Nirvana “Nevermind”, el rock alternativo se ha ido haciendo un hueco en el mercado, hecho que alcanza a nuestros días. Un estilo muy heterogéneo, con numerosos ejemplos de composiciones de inspiración ferroviaria, en el que muchos artistas han encontrado su sitio para que sin claudicar a las exigencias del mercado poder ser fieles a sus principios musicales.  

El legado ferroviario de Bob Seger

Bob Seger. http://www.futuro.cl

Bob Seger, uno de los más grandes artistas que ha dado el panorama musical norteamericano, fue un artista precoz. Con 17 años, actuaba en Detroit ante 50.000 personas, muchas de las cuales -trabajadoras en una ciudad que con el tiempo se convertiría en uno de los epicentros del rust belt (cinturón del óxido)-, acabarían siendo las protagonistas de sus canciones. Sin embargo, hubo de esperar a cumplir los 30 para dejar de ser un beautiful loser. Cantante y compositor, pianista y guitarrista, brilla con intensidad en los temas rockeros y deslumbra con sus introspectivas baladas.

En 1968, al frente de la banda The Last Heard ficha por el sello Capitol, que la renombra como The Bob Seger System, y publica el disco Ramblin’ Gamblin’ Man, que  incluye la canción Train Man, una sui generis historia de amor entre una maestra y un ferroviario.

The Bob Seger System – Ramblin’ Gamblim’ Man (1968): «Train Man». Discogs.com

Tres años después, graba el álbum acústico Brand New Morning, donde destaca Railroad Days, una oda al pasado, a aquellos días de juventud y vigor en los que nada parecía interponerse en su camino. La canción refleja la nostalgia por los trenes de antaño que ahora desaparecen de la zona donde jugaba, porque la gente quiere unos más rápidos, lo que le lleva a reflexionar sobre su propia obsolescencia futura.

Bob Seger – Brand New Morning (1971): «Railroad Days». Discogs.com

Para su octavo álbum, forma The Silver Bullet Band, con la que durante las dos décadas siguientes grabará una decena de sus discos más representativos, y su carrera experimentará un cambio radical. Comercialmente, alcanza la cumbre con el disco Against the Wind, su primer número 1 en ventas, en el que encontramos Long Twin Silver Line, el orgulloso viaje de un tren de mercancías que se dirige a California.

Bob Seger & The Silver Bullet Band – Against the Wind (1980): «Long Twin Silver Line». Discogs.com

En 1994, después catorce discos de estudio y dos en directo, publica su primer Greatest Hits, uno de los álbumes más exitosos de su trayectoria, con más de diez millones de copias vendidas. La portada, icónica y llena de simbolismo, lo muestra en una pose memorable, guitarra en mano, en medio de una vía.

Bob Seger & The Silver Bullet Band –  Greatest Hits (1994). Discogs.com

La iconografía ferroviaria se repite en el recopilatorio Ultimate Hits: Rock and Roll Never Forgets, en el que aparece sentado sobre el capó de su coche que está junto a las vías del tren y con la señal Crossing Railroad al fondo. El primer single de su segundo grandes éxitos es Downtown Train, del poeta y cronista urbano de la Gran Manzana Tom Waits, una canción en la que su protagonista fantasea con una de esas chicas de Brooklyn que llenan los trenes cada noche, mientras se esfuerzan por salir de su estrecho mundo, y con las que nunca podrá codearse.

Bob Seger & The Silver Bullet Band – Ultimate Hits: Rock and Roll Never Forgets, (2011): «Downtown Train». Discogs.com

Incombustible corredor de fondo, a los 72 años edita el disco I Knew You When, el cual presenta algunas versiones y varias canciones originalmente destinadas a otros discos, pero que, por distintas razones, no llegaron a ser incluidas, como es el caso  de Runaway Train. Un tren fuera de control que es una metáfora para expresar las inseguridades sobre el presente y futuro de una humanidad engatusada por la vanidad y olvidadiza de los valores. Además, de ser una reafirmación de su afinidad por el ferrocarril, al punto que dio nombre al Runaway Train Tour, gira que llevó a cabo con la Silver Bullet Band.   

Bob Seger – I Knew You When (2017): «Runaway Train». Discogs.com

A lo largo de sus 60 años de carrera, el ferrocarril ha mantenido una presencia constante tanto en el diseño gráfico de los discos como en las canciones de Bob Seger. Un artista que, juntamente con Bruce Springsteen y Tom Petty, es uno de los más destacados representantes del heartland rock, un estilo que refleja la vida de la clase trabajadora estadounidense y que, en el periodo comprendido entre 1975 y 1995, le proporcionó una colección de discos de platino difícil de igualar.