
Metros, tranvías, funiculares, trenes de cremallera, mineros…, ferrocarriles de los cuales existe una nutrida representación por todo el mundo, cumplen una importante labor social o técnica y han servido de inspiración para brillantes composiciones musicales, algunas de las cuales han alcanzado notoriedad universal.
La gran diva británica Petula Clark grabó en 1967 “Don’t Sleep in the Subway”, una canción con un estribillo que recuerda a los Beach Boys y que a la postre fue su último gran éxito en América. En ella cuenta las desavenencias de una pareja en la que, en un momento de crisis, él amenaza con dejarla, pero ella le pide que olvide su orgullo, traten de alcanzar una solución y pasen la noche juntos, de manera que él no tenga que dormir en el Metro.
Al otro lado del Atlántico, el muy cinematográfico Downtown Train o D-Train, el suburbano neoyorkino, le sirve a Tom Waits, poeta y cronista urbano de la Gran Manzana, para contarnos cómo la persona protagonista de “Downtown Train” fantasea con una de esas chicas de Brooklyn que llenan los trenes cada noche, mientras se esfuerzan por salir de su estrecho mundo, y con la que nunca podrá codearse.
El tranvía es un sistema de transporte en el que el vehículo recorre las calles de la ciudad a cota de rasante, desplazándose sobre dos carriles, llamados de garganta, que van empotrados en la calzada para no obstaculizar el paso de personas u otros vehículos; sin embargo, antes de que la denominación «Cercanías» se asentara en España, el tranvía se confundía en muchas ocasiones con las Unidades de Tren, acaso por convertir equivocadamente las siglas UT en Unidad Tranvía.
La archiconocida canción colombiana “Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía”, nos puede dar una pista de que tren y tranvía no son la misma cosa; sin embargo y siendo esto cierto, el origen de la canción es otro. A mediados del siglo XIX, el español Joaquín de Mier y Benítez se hizo con la explotación del puerto colombiano de Santa Marta y con una naviera. En agradecimiento a la ciudad, mandó traer un tren de Francia, pero una vez en Colombia la obtención de los permisos para construir las vías se demoró más de lo previsto, de ahí que la canción diga que Santa Marta tiene tren pero no “train vía”, es decir, vías de tren.
Los funiculares son una solución para superar grandes pendientes, superiores incluso a las que salvan los trenes de cremallera. Funcionan sobre vía inclinada con un sistema de contrapeso, en el que los vehículos que circulan sobre vías son arrastrados por cables. Uno de los más famosos del mundo era el que subía al monte Vesubio en Nápoles. Para conmemorar su inauguración, Luigi Denza compuso la canción “Funiculì, Funiculà”. Su melodía ha embelesado a un sin número de artistas, desde el mismísimo Richard Strauss, que pensando que se trataba de un tema folklórico la incluyó en el 4º Movimiento de la sinfonía “Aus Italien”, hasta los adalides del rock psicodélico americano, The Grateful Dead, pasando por Luciano Pavarotti.
La magia que desprenden suburbanos, tranvías, funiculares…, es la base de composiciones musicales que han encandilado a millones de personas, porque, además de su funcionalidad, son el vehículo perfecto para contarnos aspectos relevantes de las relaciones personales y la historia.