Brief Encounter (Breve encuentro)

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En un momento dado de Breve encuentro -cuarto largometraje de David Lean, que el tiempo ha convertido en uno de los grandes clásicos del cine romántico y modelo de referencia de numerosas películas-, escuchamos: “Que insensata he sido. Me he enamorado. No sabía que a alguien corriente pudiera pasarle algo tan intenso”. Un enamoramiento que comienza cuando a Laura Jesson (Celia Johnson), que está en el andén de la estación de Mildford Junction, se le mete una carbonilla en el ojo al paso de un tren, razón por la que acude a la cantina a solicitar un vaso de agua para limpiárselo, momento en el que se le acerca el médico Alec Harvey (Trevor Howard). Y lo que empieza como una mera casualidad, con el paso de las semanas, tras diversas citas en la cantina de la estación mientras esperan a los trenes que les llevarán a sus respectivos destinos, comidas en un restaurante, visionado de varias películas en el cine y alguna que otra escapada al campo, se convierte en amistad y posteriormente en un amor apasionado.

La película está basada en una obra de teatro del dramaturgo Nöel Coward titulada “Still Life” (Naturaleza muerta), lo que explica en parte la gran importancia que el guion otorga a la ficticia estación de Milford Junction, hasta el extremo de que se puede afirmar objetivamente que es el tercer personaje de una obra en la que dos personas de clase media, ambas casadas y con dos hijos, se ven arrolladas por un amor que les impulsa a vivir un breve, secreto y socialmente inaceptable romance durante siete semanas. Situación que les obligará a elegir entre su felicidad, con el consiguiente dolor para sus familias, o dejar de verse para siempre. Dicha obra de teatro dio lugar a una adaptación televisiva de homónimo título con Sophia Loren y Richard Burton en 1974, y a la película Falling in Love (Enamorarse), una nueva versión, nunca reconocida como tal, protagonizada por Meryl Streep y Robert De Niro en 1984.  

Aunque la acción se sitúa antes de la Segunda Guerra Mundial, la película fue rodada durante la misma, razón por la que se eligió una estación que estuviera alejada del frente y consecuentemente con menores posibilidades de sufrir ataques aéreos. La elegida fue Carnforth, en Lancashire, hoy convertida en lugar de peregrinación para cinéfilos, algo que tanto la ciudad como la estación lucen con orgullo.

Imagen: carnforth.co.uk

Contada como un flashback en la que la voz en off de Laura Jensson, como si de su conciencia se tratara, le explica imaginariamente a su marido lo acontecido durante las siete semanas, Breve encuentro, Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1946, ha pasado a la historia del cine como una de las más delicadas y elegantes historias de amor imposible, y tensión sexual no resuelta. Toda una alegoría del amor prohibido con la que puede identificarse cualquier persona, independientemente de su orientación o identidad sexual. En este sentido, señalar que el propio Nöel Coward (cuya voz se escucha por la megafonía de la estación), era un homosexual en una época en la que la homosexualidad era delito. Baste recordar que, siete años después del estreno de la película, Alan Turing, padre de la computación y uno de los artífices de la derrota de la Alemania Nazi, fue condenado a castración química por dicho motivo.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Brief Encounter (Breve encuentro)
  • Director: David Lean
  • Guión: David Lean, Anthony Havelock-Allan, Ronald Neame
  • Música: Sergei Rachmaninoff
  • Fotografía: Robert Krasker (B&W)
  • Reparto: Celia Johnson, Trevor Howard, Stanley Holloway, Joyce Carey
  • País: Reino Unido       
  • Año: 1945
  • Duración: 85 minutos  
  • Género: drama romántico   

Falling in Love (Enamorarse)

Imagen: amazon.es

La tríada formada por un hombre, una mujer y el ferrocarril es un clásico del mundo cinematográfico, que tiene en Falling in Love (Enamorarse), del director belga Ulu Grosbard, uno de sus ejemplos señeros. Su punto de partida lo enuncia Robert De Niro en los primeros minutos de la película cuando le dice a su íntimo amigo Harvey Keitel: “He conocido a una mujer en el tren”.

Molly Gilmore (Meryl Streep) y Frank Raftis (Robert De Niro) son dos desconocidos que viajan con regularidad en el Metro North Commuter Railroad hasta la Grand Central Terminal en Manhattan. Toman el tren en dos estaciones colaterales, ella en Ardsley-on-Hudson y él en Dobbs Ferry. Molly es una diseñadora casada y sin hijos; Frank, un arquitecto casado y con dos hijos, en cuyos matrimonios la magia desapareció hace tiempo y el compromiso ha sustituido al amor. Un día de Nochebuena coinciden en la famosa librería Rizzoli. Mientras compran los últimos regalos, chocan, los paquetes caen al suelo y al recogerlos dos de ellos cambien de manos. Tres meses después, coinciden de nuevo en el tren. Al bajarse, se reconocen y cuentan divertidos la sorpresa de sus respectivas parejas al abrir los regalos equivocados. Y lo que comienza con un breve encuentro, poco a poco deviene en amistad y, posteriormente, en pasión. Una pasión de dos personas en la treintena que no quieren hacer daño a sus respectivas familias.

Se suele afirmar que “Enamorarse” es una nueva versión de Brief Encounter (Breve encuentro), la película que David Lean estrenó en 1945, en la que dos personas casadas se conocían en la británica estación de Milford Junction. Con el tiempo, su relación se convertía en una romántica historia de amor que les alejaba de sus vidas rutinarias y acababa obligándoles a tomar la decisión de dejar de verse o romper con sus cónyuges para seguir juntos. Pero las similitudes no acaban ahí, porque si en Breve Encuentro el protagonismo se lo repartían Celia Johnson, Trevor Howard y la estación de Milford Junction, en Enamorarse el protagonismo lo comparten Meryl Streep, Robert De Niro y el muy cinematográfico Metro North Commuter Railroad, omnipresente durante todo el metraje, al igual que la Grand Central Terminal, porque propician sus citas y les permiten vivir momentos intensos.

Es bien sabido que el amor no entiende de edades, estados civiles o convenciones sociales y Enamorarse lo corrobora por enésima vez. Una excelente película romántica en la que el poder taumatúrgico de estaciones y trenes contribuye a que dos personas casadas, con sus respectivas responsabilidades familiares, acaben rendidamente enamoradas la una de la otra y abocadas al eterno dilema de decidir si ponen fin a sus matrimonios o a su relación, porque terceras vías suelen ser profundamente insatisfactorias.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Falling in Love (Enamorarse)
  • Director: Ulu Grosbard
  • Guión: Michael Cristofer
  • Música: Dave Grusin
  • Fotografía: Peter Suschitzky
  • Reparto: Robert De Niro, Meryl Streep, Dianne West, Harvey Keitel, David Clennon, Jane Kaczmarek, George Martin
  • País: Estados Unidos     
  • Año: 1984
  • Duración: 102 minutos  
  • Género: drama romántico  

The Girl on the Train (La chica del tren)

The Girl on the Train. Filmaffinity.com

En La ventana indiscreta, Alfred Hitchcock nos presentó una de las historias de voyerismo más conocidas del cine. La de un fotógrafo interpretado por James Stewart que, postrado en una silla de ruedas con una pierna escayolada y dotado de una cámara y unos prismáticos, observa a los vecinos con los que comparte patio interior, lo que a la postre le llevaba a ser testigo de un crimen. Sesenta años después, en 2015, con un punto de partida muy similar, la británica Paula Hawkins alcanzó un gran éxito de ventas con la novela La chica del tren, con la que, solo en los primeros meses, vendió más de cinco millones de copias.

Rachel Watson (Emily Blunt) es una chica que viaja todos los días en el mismo tren y plaza, desde Ardsley-on-Hudson hasta la Gran Terminal Central de Manhattan. Desde su “ventanilla indiscreta”, observa el paisaje urbano, su antigua casa -donde vive su exmarido (Justin Theroux) con su nueva esposa (Rebecca Ferguson)-. También, una casa casi contigua donde reside la pareja formada por Scott (Luke Evans) y Megan (Haley Bennett), cuya vida imagina perfecta, al contrario de la suya, divorciada atormentada, alcohólica y con graves problemas de memoria. Sin embargo, un día presencia algo impactante en el jardín de la idílica pareja, hecho que le obsesionará hasta el extremo de verse implicada en una trama en la que acabará descubriendo un misterio criminal.

Aunque en la novela la acción transcurre en Londres, en la película ha sido trasladada a Nueva York. El ferrocarril elegido es el Metro North Commuter Railroad, que parte de la Grand Central Terminal de Manhattan, cruza Harlem, el Bronx y acaba discurriendo junto a los barrios residenciales del  río Hudson. Este cambio de ubicación añade un magnetismo cinematográfico, ya visto en otras películas como Falling in Love (Enamorarse) o Unfaithful (Infiel). Mención especial merece también la Grand Central Terminal, en la que se puede ver un cameo de la propia Paula Hawkins, y su famoso Oyster Bar Restaurant, donde tiene lugar una escena clave de la película.

La adaptación de la novela a la gran pantalla ha sido dirigida por Tate Taylor, director especialmente dotado para el retrato psicológico femenino, como evidenció en Criadas y señoras y vuelve a demostrar en este thriller psicológico de soledad y adición, pasión y voyerismo. En él comprobamos cómo los mayores horrores pueden esconderse hasta en las impolutas urbanizaciones residenciales, porque en ocasiones el infierno reside dentro de nosotros.

 FICHA TÉCNICA:

  • Título: The Girl on the Train (La chica del tren)
  • Director: Tate Taylor
  • Guión: Erin Cressida Wilson
  • Música: Danny Elfman
  • Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
  • Reparto: Emily Blunt, Allison Janney, Haley Bennett, Rebecca Ferguson, Justin Theroux, Luke Evans, Édgar Ramírez
  • País: Estados Unidos   
  • Año: 2016
  • Duración: 111  minutos  
  • Género: Thriller psicológico