
Aleksandr Deineka (Kursk, 1899 – Moscú, 1969), es uno de los más destacados representantes del realismo socialista, una corriente artística al servicio de la utopía comunista surgida de la Revolución de Octubre de 1917. Su juventud, talento y fe en el naciente orden le convirtieron en el artista por antonomasia de la nueva era y, con el tiempo, en uno de los pilares de la propaganda estalinista. Su obra supuso el final de la vanguardia, por ser considerada elitista y hermética, y, al mismo tiempo, significó la llegada del realismo socialista, en un momento en el que las autoridades consideraban que era necesario enaltecer los logros de la clase trabajadora, los éxitos del ejército y las conquistas del Partido Comunista a través de las artes.
Como ilustrador, destacó por sus carteles. En este sentido cabe mencionar el titulado En el Donbás, que representa la extracción del carbón en la región minera del mismo nombre, situada en la actual Ucrania. En él se evidencia una de las claves de sus primeras obras: la exaltación del trabajo como actividad que dignifica a las personas y no como un castigo.
En sus cuadros, las mujeres desempeñan roles similares a los hombres y realizan las mismas funciones, algo constatable en Construcción de los nuevos talleres. Tras siglos de dominación zarista, la URSS experimentaba una industrialización a marchas forzadas, lo que era motivo de satisfacción, tal como se observa en la mujer de la izquierda. Este enfoque se repite en varias obras, donde la clase trabajadora se muestra entregada a sus labores y feliz con los resultados.

Veintiún años después de Construcción de los nuevos talleres, pinta En la cuenca del Donbás. La temática es similar; no obstante, algunas diferencias son notorias. La calidad artística ha experimentado un gran salto cualitativo y la industrialización del país también, porque sus bases ya están asentadas y ahora se trata de consolidar la condición de superpotencia surgida tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Además de trabajadores entusiastas, en su obra abundan los militares orgullosos de su condición y los jóvenes alegres, vigorosos, saludables, de cuerpos perfectos. En Al mediodía vemos a cinco chicas que corren completamente desnudas por el agua, como alegoría de la libertad, y un tren de fondo, símbolo del desarrollo del país. Este motivo, que repitió en varias ocasiones con jóvenes de ambos sexos, alaba los beneficios del deporte y vincula el futuro del país a la juventud.

Los jóvenes son de nuevo los protagonistas de Los Versos de Mayakovsky, un óleo que representa el viaje de seis de ellos en tren, entre un variopinto grupo de personas. Acaban de comenzar sus vacaciones y en una atmósfera relajada y distendida hablan animadamente de los versos del más destacado poeta de la Revolución de Octubre.

Tras la muerte de Stalin, Aleksander Deineka fue denostado tanto por buena parte de sus compatriotas como por Occidente, obviando que, a pesar de los rígidos esquemas en los que tuvo que moverse, fue un magnífico pintor, de hecho parte de la crítica le considera el Edward Hopper soviético. Un artista que transcendió a la mera exaltación de la cultura, el deporte, la industria y el trabajo en el «paraíso» socialista soviético, y encontró en el ferrocarril un símbolo de la industrialización y el progreso de su país.
