
Durante el siglo XIX, una red clandestina de caminos y refugios secretos ayudó a huir a unos 100.000 esclavos de las plantaciones del sur de los Estados Unidos. Con la colaboración de abolicionistas blancos que actuaban al margen de la ley y ponían en riesgo sus propias vidas, este entramado recibió el nombre de ferrocarril subterráneo. Su funcionamiento se apoyaba en una terminología ferroviaria: los revisores y maquinistas eran quienes guiaban o auxiliaban a los fugitivos; las estaciones, los lugares seguros donde podían ocultarse durante el día; los pasajeros, los propios esclavos; los carriles, las rutas de escape; y el destino, los estados del Norte o Canadá. El ferrocarril subterráneo operó hasta el estallido de la Guerra de Secesión (1861–1865) y es considerado el primer gran movimiento organizado contra la esclavitud y en defensa de los derechos humanos en Estados Unidos.
Partiendo de este dramático episodio histórico, Colson Whitehead escribió El ferrocarril subterráneo, novela con la que obtuvo el National Book Award en 2016 y el Premio Pulitzer en 2017, un doble reconocimiento reservado a unos pocos autores, como William Faulkner o John Updike, y que además cosechó un notable éxito de crítica y público. En esta obra, Whitehead rinde homenaje a sus ancestros y reafirma su interés por el ferrocarril, ya presente en John Henry Days, (2002), novela inspirada en el legendario obrero negro que perdió la vida compitiendo contra la máquina destinada a sustituirlo en la construcción de una vía férrea.
Aunque la expresión ferrocarril subterráneo nació como una metáfora, Whitehead la transforma en una realidad tangible. De este modo, el lector recorre sus túneles de la mano de Cora, una joven nacida en una plantación de algodón de Georgia, nieta de Ajarry —capturada en África— e hija de Mabel, que logró escapar respetando los dos principios básicos de toda huida: una noche sin luna y el seguimiento de la estrella Polar. Cora no es una heroína clásica: tiene miedo, duda, se equivoca y sobrevive más por resistencia que por épica. Esta caracterización refuerza la idea de que, en un sistema deshumanizador, la mera supervivencia ya constituye un acto de heroísmo. Su lucha no consiste solo en huir, sino en afirmar su dignidad como persona.
El contrapunto lo encarna Arnold Ridgeway, un implacable cazador de esclavos que la persigue con saña por no haber logrado capturar a su madre. Ridgeway representa la ideología del destino manifiesto, la creencia en el progreso blanco como ley natural y la violencia entendida como orden moral. No es únicamente un villano individual, sino la personificación de un sistema que persigue, captura y legitima la esclavitud.
Novela de gran carga moral, que desmitifica la supuesta sumisión de los cuatro millones de norteamericanos esclavizados, en la cual las dantescas atrocidades no son inventadas por el autor, sino fiel reflejo de la realidad, por lo que es tanto una bajada a los infiernos de la condición humana, como una reivindicación de la fuerza interior para cambiar el destino, por muy trágico que sea este. Su adaptación televisiva, en once episodios, ha sido realizada por el director de la multioscarizada Moonlight, Barry Jenkins.
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
- Autor: Colson Whitehead
- Título: El ferrocarril subterráneo
- Editorial: Literatura Random House
- Año de publicación: 2016
- Páginas: 320