Jazz ferroviario: ritmo y significado (II/III)

En la primera mitad del siglo XX, el ferrocarril fue uno de los medios de transporte preferidos por los músicos de jazz durante sus giras por Estados Unidos. Con semejante antecedente, parece plausible pensar que los sonidos de locomotoras, vagones y silbatos influyeran en muchas de sus composiciones, entre otras razones porque resultaban ideales para el lucimiento de las secciones de metal de las grandes orquestas.

Ecos de esa influencia los encontramos en el conocidísimo swing Take The ‘A’ Train, considerado una de las cien mejores composiciones americanas de todos los tiempos y pieza fundamental en el repertorio de la big band de Duke Ellington, posiblemente el compositor de jazz más influyente, elegante y refinado. Escrito por Billy Strayhorn en 1939, su título proviene de las instrucciones que le dio el propio Ellington para que, tras su viaje desde Pittsburg, llegase a su casa en Harlem: “Primero, tome el Tren A”.

Duke Ellington & His Famous Orchestra. Take the «A» Train, 1941. Discogs.com

Junto con Duke Ellington, el pianista Count Basie es el otro gran líder de las grandes bandas de jazz de las décadas de 1930 y 1940. Su memorable versión del estándar 9:20 Special, fue registrada tras una noche en tren desde Chicago. El título, al igual que su famoso One O’Clock Jump, hace referencia a la hora en que se completó la grabación. Se trata de un instrumental que evoca a un tren de viajeros que atraviesa la noche a toda velocidad, en el cual los instrumentos de viento representan los silbatos, válvulas y pistones de una locomotora de vapor, mientras que los instrumentos de percusión imitan el traqueteo de los coches.

Count Basie. 9:20 Special,1941. The Essential Count Basie Volume 3. Discogs.com

Aunque su gran talento para la composición y la improvisación son indiscutibles, el pianista Thelonious Monk no resulta tan accesible para el gran público como Duke Ellington o Count Basie, quizás por su inflexibilidad y su inclinación hacia la armonía compleja. No obstante, su importancia es innegable, porque está considerado el fundador del estilo bebop y es el autor, entre otros, de estándares como Round Midnight, uno de los más versionados de la historia del jazz. En 1954, publicaba Blue Monk Vol 2 que incluye el nostálgico Locomotive, el cual reproduce rítmica y melódicamente el movimiento de las locomotoras.  

Thelonious Monk. Locomotive. Blue Monk. Vol 2, 1954. Discogs.com

Inspirándose en parte en las enseñanzas de Thelonious Monk, el saxo tenor John Coltrane editaba en 1958 su segundo disco como líder, Blue Train, considerado uno de los grandes clásicos del hard bop. El disco se abre con el vibrante y conmovedor blues de homónimo título, que juega con dos conceptos muy queridos por la música estadounidense: el tren y la tristeza del blues. Sin embargo, en este caso, al ser su primer disco para Blue Note, también pudiera ser un homenaje al mencionado sello discográfico, que toma su nombre de la nota azul, la misma que distingue al jazz de otras músicas.

John Coltraine. Blue Train. Blue Train, 1958. Wikipedia.org

Aunque en general el jazz exige una escucha activa, pianistas como el canadiense Oscar Peterson logran conectar con todo tipo de personas, porque su virtuosismo no es una barrera. De ascendencia ferroviaria, en 1963 grababa en formato trío Night Train, una composición que acabó dando nombre al disco que lo contenía, uno de los más exitosos de su muy prolífica carrera. Hasta el extremo que su compatriota Diana Krall afirma que es la grabación que despertó su ambición de ser pianista.

The Oscar Peterson Trio. Night Train. Night Train, 1963. Wikipedia.org

Los sonidos, símbolos y metáforas del tren son omnipresentes en la música estadounidense, especialmente en el jazz, un estilo en el que priman la libertad y la improvisación, al que los los trenes han aportado su énfasis percusivo definitivo, según el crítico musical Albert Murray,