Indagar en la etimología de la expresión heavy metal nos lleva a dos novelas escritas por William Burroughs a principios de la década de 1960, que responden a los títulos The Soft Machine -porque uno de sus personajes tiene por nombre Uranian Willy: The Heavy Metal Kid-, y Nova Express -por el tipo de música que escuchan las personas insecto-.
Si atendemos al uso del término dentro del ámbito musical, conviene remitirse al sociólogo alemán Hartmut Rosa, quien señala en su libro Cantan los ángeles, rugen los monstruos que su primera aparición en una letra de canción se encuentra en Born to Be Wild, de Steppenwolf: «I like smoke and lightning / Heavy metal thunder” (Me gustan el humo y los relámpagos / los truenos del heavy metal).
El heavy metal, una evolución del hard rock, es un género musical transgresor que busca ofrecer una experiencia única, intensa y sensorial. En él abundan las referencias a la fantasía épica y la mitología, la muerte y el oscurantismo, así como a la rebeldía, la libertad y la crítica social. Como señala Andrew O’Neill en La historia del Heavy Metal, el género surge a finales de la década de 1960 gracias a dos bandas originarias de Birmingham (Inglaterra): Black Sabbath y Judas Priest.
Judas Priest, cuyo nombre proviene de una canción de Bob Dylan (The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest), ha sido siempre estandarte de la contundencia del British Steel, la descarga de adrenalina y la celebración de la fuerza sonora. Con estos antecedentes, resulta fácil comprender por qué en su discografía encontramos temas como Bullet Train, cuyos versos describen un avance sin frenos, ignorando el peligro, mientras una fuerza imparable (el tren bala) arrasa con todo a su paso, incluidos la mente y los sentidos.

Judas Priest – Jugulator (1997): «Bullet Train». Discogs.com
Sentadas las bases del heavy metal, comenzaron las desavenencias internas en Black Sabbath, hasta el extremo de que su carismático líder, Ozzy Osbourne, decidió abandonar la banda en 1979 para iniciar su carrera en solitario. Su debut, el mítico Blizzard of Ozz, incluye Crazy Train, una llamada de atención para que los herederos de la Guerra Fría dejemos de vivir como enemigos y no nos comportemos como trenes descontrolados, porque la consecuencia inevitable será la destrucción.

Ozzy Osbourne – Blizzard of Ozz (1981): «Crazy Train». Discogs.com
A finales de la década de 1970, el sonido del heavy metal tradicional, unido a la agresividad punk y al rock que se toca en los pubs, da lugar a la Nueva Ola del Heavy Metal Británico. Su reinado se extenderá hasta mediados de la década de 1980, momento en el que será eclipsado por el trash metal y el glam metal.
Son muchas las bandas que integran la Nueva Ola del Heavy Metal Británico, pero por su influencia es obligado comenzar con Motörhead. Su pasión por el ferrocarril queda patente en Locomotive, canción que se puede entender como una declaración de principios: Motörhead es una locomotora, poder y gloria quemando las vías, y aplastará cualquier cosa en su camino. Pero tal vez sea Ridin’ with the Driver, que incluso menciona a Casey Jones, The Brave Engineer, su composición ferroviaria señera. La canción habla de aceptar el viaje, aunque sea peligroso. No importa si el final es malo: lo importante es ir a toda velocidad, fiel a uno mismo. Es una celebración del riesgo y de la vida intensa.

Motörhead – Orgasmatron (2015): «Ridin’ with the Driver». Discogs.com
Coetánea de Motörhead es Saxon, banda que en Denim and Leather, uno de sus discos más representativos y a la vez definitorios de la estética heavy, incluye toda una declaración de amor a una locomotora. Dicha canción es Princess of the Night, sobre la locomotora de vapor LMS Princess Royal Class, que prestó servicio en diferentes operadores británicos hasta 1962 y que encarna la época dorada del acero, el trabajo y la velocidad.

Saxon – Denin and Leather (1982): «Princess of the Night». Discogs.com
El heavy metal es una transgresión existencial, de actitud desafiante y aura antisistema, que aborda cuestiones oscuras y profundas. Su energía imparable también se encapsula en metáforas ferroviarias, que representan la velocidad, el poder y el desafío de un género que celebra la autenticidad y la pasión sin límites.