Patatas suflé: una exquisitez de origen ferroviario

Patatas suflé. directoalpaladar.com

Todo ocurrió de manera inopinada en la inauguración de una línea ferroviaria, porque el retraso del tren obligó al chef encargado del banquete conmemorativo a improvisar y el resultado fue uno de los bocados más exquisitos que se pueden elaborar con tubérculos: las patatas suflé.

En 1830, el Estado francés aprobó la construcción de una línea ferroviaria entre París Saint-Lazare y Saint-Germain-en-Laye, un popular lugar de paseo a unos 20 kilómetros de la capital. Todo un hito en la modernización del Estado, ya que se trataba del primer trayecto francés dedicado exclusivamente al transporte de pasajeros. Además, representaba un gran paso hacia la creación de la futura Gran Línea Occidental, que conectaría París con Ruán. Así, el 24 de agosto de 1837, con la presencia de la reina Marie-Amélie (aunque no del rey Luis Felipe I de Orleans), se inauguró la línea, 12 años después de que Inglaterra pusiera en servicio su primer transporte de viajeros por ferrocarril entre Stockon y Darlington.

Como colofón del viaje, se había programado un banquete organizado por el célebre chef e innovador de la gastronomía francesa Jean Louis François Collinet, en el Pabellón Henri IV, el restaurante más prestigioso de Saint-Germain. A la hora señalada, comenzó a freír las patatas finamente cortadas que acompañarían a un entrecot. Sin embargo, una parada inesperada del tren en una estación cercana obligó a interrumpir la fritura.

Cuando Collinet, a quien se le atribuye la difusión de la salsa bearnesa, fue informado de que el tren había reanudado la marcha, decidió volver a calentar el aceite e incorporar las patatas que habían quedado a medio hacer. De pronto, ocurrió algo sorprendente: las patatas comenzaron a inflarse. El resultado fue una deliciosa textura ligera, crujiente y dorada por fuera, pero tierna por dentro.

El banquete fue merecedor de los más encendidos elogios y hasta el propio rey Luis Felipe I de Orleans, que no había viajado en el trayecto inaugural por recomendación de sus asesores -preocupados por el impacto de la velocidad de las máquinas de vapor en el cuerpo humano, porque parte del recorrido  se realizaba en túnel, pero sí asistió al ágape, felicitó a Collinet. Este gesto propició que la noticia se difundiera por París en cuestión de horas.

El éxito de la línea fue tal que, en su primer viaje comercial, transportó a 18.000 personas. Sin embargo, la notoriedad de las patatas fue aún mayor. A los pocos días, los mejores restaurantes parisinos ya ofrecían las patatas suflé que había descubierto Collinet, fruto de una de las serendipias ferroviarias más felices de la historia de la gastronomía.

La mirada ferroviaria de Norman Rockwell

Triple Autorretrato, 1960. Wikiart.org

Por sus retratos vívidos y afectuosos de la vida en los Estados Unidos, Norman Percevel Rockwell (Nueva York, 1894 – Massachusetts, 1978), fue galardonado por el presidente Gerald Ford con la Medalla Presidencial de la Libertad en 1977. Sus más de 4.000 obras oscilan entre lo satírico y lo inocente, lo cursi y lo virtuoso, el patriotismo exacerbado y la crítica social, como es el caso de El problema con el que vivimos, en el que aborda la integración racial en las escuelas, o Hobo y perro, en el que retrata a un vagabundo o trabajador temporal que recorre Estados Unidos sin billete, viajando en trenes de mercancías.

Hobo y perro, 1924. Wikiart.org

De formación clásica, sus ilustraciones aparecieron en diversas revistas, entre ellas Boys’ Life, de los Boys Scouts of America, con los que colaboró durante 64 años, y The Saturday Evening Post, donde publicó 323 portadas a lo largo de 47 años. Un ejemplo de su trabajo para esta última revista es Niña observando a una pareja en un tren. En esta obra, una niña pequeña, de rodillas junto a su madre en un abarrotado coche de viajeros del Rutland Railway, observa con cara de circunstancias a un militar y su novia, sentados detrás de ella. Los dos jóvenes, con las cabezas juntas y las piernas entrelazadas sobre una maleta, muestran una actitud cariñosa, mientras el interventor revisa los billetes.

Niña observando a una pareja en un tren, 1944. Wikiart.org

Un caso paradigmático de los retratos vívidos y afectuosos que le valieron su reconocimiento es Union Train Station Chicago, Navidad, cuadro en el que aborda varios de sus motivos favoritos: la Navidad, el regreso a casa, los reencuentros y el amor. Para crearla, Rockwell visitó varias estaciones de tren antes de decidirse por una. Al preguntarle a sus responsables cómo iban a decorarla, le respondieron que aún no lo habían decidido, animándole a pintar para luego adaptar la estación al cuadro. Rockwell seleccionó a militares reales y reclutó a mujeres para posar, entre ellas la pelirroja que aparece en primer plano. Cuando le agradeció por su participación, la mujer le confesó que lamentaba que la sesión no se hubiera prolongado más.

Union Train Station, Chicago, Navidad, 1944. Saturdayeveningpost.com

Su perfeccionismo era tal que para pintar Chico en un coche restaurante, solicitó uno del Lake Shore Limited de la compañía New York Central. El que le fue ofrecido inicialmente le pareció demasiado moderno, por lo que, una semana después, la compañía le proporcionó uno más antiguo, junto con un camarero con 28 años de experiencia, quien en el óleo observa a Peter, el hijo de Rockwell, de 10 años, mientras calcula la propina.

Niño en un coche restaurante, 1947. Wikiart.org

Sus cuadros son una fuente de inspiración para escenas cinematográficas. Así, por ejemplo, el film El imperio del Sol recrea Libertad de vivir sin miedo, en el momento que Christian Bale es arropado por sus padres, o Forrest Gump rinde homenaje a La chica del ojo morado, cuando Sally Field visita la escuela de su hijo. También es el punto de partida de la película Breaking Home Ties, basada en una de sus obras más emotivas. En ella, un padre y su hijo, sentados junto a las vías en el exterior de una furgoneta, esperan la llegada de un tren en una estación rural dotada de un banderín rojo y un farol. El joven, que se va a la universidad, mira esperanzado hacia el horizonte, mientras su padre, encorvado y triste, observa en dirección contraria. Las piernas de ambos, que se tocan, simbolizan los fuertes lazos familiares que los unen.

Rompiendo lazos con el hogar, 1954. Wikipedia.org

Rockwell, cuyas ilustraciones ferroviarias coparon varias portadas de la revista The Saturday Evening Post, es un artista paradójico: capaz de pintar la felicidad como pocos, mientras lidiaba con profundas depresiones. Para la crítica es un mero ilustrador que transita entre el idealismo y el realismo; para el gran público, un pintor muy conocido y querido por su capacidad para transmitir optimismo y humor. Y aunque su humildad le llevó a afirmar que nunca pintaría una obra maestra, y en su triple autorretrato se muestra con gafas para subrayar que no se consideraba un visionario, su obra se revaloriza constantemente.

El legado ferroviario de Joaquín Sabina

Joaquín Sabina en directo. Antonio Expósito on X

Joaquín Ramón Martínez Sabina (Úbeda, 1949) ama el ferrocarril. La presencia de metros, tranvías y trenes en general es una constante en su obra y no lo es más porque, como afirma, se refrena. El ferrocarril aparece en canciones, poemarios y puestas en escena. Baste recordar su gira del año 2000, en la que una imagen de la estación de Linares-Baeza decoraba el escenario o la que inició por Latinoamérica en 2011, titulada El penúltimo tren.

Dos ejemplos relevantes de esta presencia se encuentran en su segundo disco, Malas Compañías. El primero es Calle melancolía, una manifestación de la lucha interior entre el deseo de cambio y la resignación, así como una metáfora de su estado emocional. De ahí ese anhelo de escapar hacia el barrio de la alegría, pero siempre que lo intentaba había salido ya el tranvía.

El segundo es Pongamos que hablo de Madrid, una declaración de amor tan llena de reproches como melancólica a una ciudad en la que se respiraba desilusión y soledad. En ella, «las niñas ya no querían ser princesas, a los niños les daba por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra y la vida era un metro a punto de partir».

Joaquín Sabina. Malas compañías, 1980. Discogs.com

Con el disco Ruleta rusa y canciones como Caballo de cartón, anticipa el momento que está a punto de llegar. En este tema, retrato de vida urbana que aúna crítica social con la ilusión de una cita que rompa la monotonía, el Metro de Madrid juega un papel clave y las estaciones de Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal forman parte de un recorrido cotidiano.

Joaquín Sabina. Ruleta rusa, 1984. Discogs.com

Su momento llega con su cuarto disco, Juez y parte, el más rockero hasta entonces, con el que da el salto definitivo a la primera división de la música. Se trata de un álbum en el cual el ferrocarril es el protagonista silente de la autobiográfica Cuando era más joven, una mirada introspectiva y nostálgica al pasado desde la adultez. En ella evoca la libertad y la rebeldía de una juventud marcada por viajes en sucios trenes que iban hacia el norte. Un debate entre la añoranza de un momento en el que «la vida era dura, distinta y feliz», y la aceptación de la madurez.

La libertad y la rebeldía también están presentes en el otro clásico ferroviario del mismo disco: Balada de Tolito, una oda a las personas que viven al margen de la sociedad. Tolito, un mago, un bohemio, un trotamundos de vida errante, al que se le puede ver en el andén o subiendo o bajando de algún tren. Su vida es una función continua, un «circo que cabe en el  asiento de un vagón», donde transforma la pena en fantasía.  

Joaquín Sabina y Viceversa. Juez y parte, 1985. Discogs.com

El éxito de Juez y parte se consolida con el disco En directo, que incluye Mujeres fatal, una celebración de la mujer en todas sus facetas y un retrato vibrante de su complejidad y diversidad. La canción presenta un desfile de figuras femeninas, desde «mujeres que dicen que sí cuando dicen que no», hasta «mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados», pasando por «mujeres que empiezan la guerra firmando la paz» o «mujeres capaces de hacerle perder la razón» a un artista famoso por su intensa vida sentimental.

Joaquín Sabina y Viceversa, 1986. Discogs.com

Esa fascinación reaparece en Y sin embargo, su canción de amor favorita, incluida en el disco Yo, mí, me, contigo. De nuevo la contradicción como eje central  para reflejar, en este caso, el debate entre el amor profundo y la infidelidad a una mujer a la que engañaría y cambiaría por cualquiera, a pesar de reconocer que «una casa sin ella es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada».

Joaquín Sabina. Yo, mí, me contigo, 1996. Discogs.com

Esta aproximación al legado ferroviario de Sabina culmina con Yo me bajo en Atocha, del disco Enemigos íntimos. Otra demostración de amor a Madrid, a pesar de sus contradicciones e imperfecciones, un recorrido histórico, cultural y sentimental a la ciudad a la que siempre regresa, porque él «se baja en Atocha, se queda en Madrid».  

Sabina y Páez. Enemigos íntimos, 1998. Discogs.com

Colchonero irredento, crápula confeso, Joaquín Sabina, el bardo que ha convertido el ferrocarril en uno de sus recursos metafóricos predilectos, cultiva una poesía sencilla, original y llena de sutiles observaciones sociopolíticas, rebosante de ironía, causticidad y socarronería. Deudor de Francisco de Quevedo y admirador de Jaime Gil de Biedma, desde hace años es merecedor del Premio Cervantes. Que sus señorías no lo demoren.

Joaquín Sabina en la estación de Linares-Baeza. http://www.fernandomarrero.com

El Tren Fantasma

Sorgues. Monumento en memoria de los deportados del Tren Fantasma. wikipedia.org

El Tren Fantasma es una de las historias más trágicas de la Segunda Guerra Mundial. El 3 de julio de 1944, partía de Toulouse con destino al campo de concentración de Dachau, una antigua fábrica de municiones ubicada a 13 kilómetros al norte de Múnich. Lo que inicialmente iba a ser un viaje de 905 kilómetros y 3 días de duración se convirtió en el trayecto más largo de la guerra. Duró casi 2 meses, porque la ruta planificada resultó impracticable debido a los bombardeos de los aliados y los sabotajes de la Resistencia francesa.

El comandante al mando del tren había planeado dirigirse a Dachau a través del oeste de Francia, vía Burdeos, Tours y París. Sin embargo, el convoy fue bombardeado en Parcoul-Médillac, porque los aliados buscaban a toda costa que los trenes alemanes no se unieran al frente de Normandía, donde el desembarco había tenido lugar el 6 de junio de 1944. Este ataque obligó al comandante a retroceder, y, al pasar de nuevo por Toulouse, el tren incrementó su pasaje. Se incorporaron nuevos prisioneros provenientes de la cárcel de Saint-Michel, mujeres de campos cercanos y un numeroso grupo de españoles del campo de Vernet d’Ariège, entre los que se encontraban ocho oficiales del ejército republicano, uno de los cuales había sido profesor de Franco en la Academia de Infantería de Toledo. En total, unos 750 deportados, de los cuales 221 eran españoles.

El recorrido del Train Fantôme. Roquemaure.fr.

Fue denominado el Tren Fantasma, porque no figuraba en los registros oficiales, no se sabía nunca donde estaba y gran parte de su recorrido lo realizaba de noche. Estaba formado por coches de viajeros, ocupados por los 150 policías militares alemanes que lo custodiaban, y una decena de vagones de ganado, donde los prisioneros viajaban hacinados y sufriendo todas las adversidades imaginables: calor extremo, hambre y sed. También, suciedad, piojos y desesperación. Lo que provocó casos de locura y muerte.

Tras el cambio de ruta, el Tren Fantasma continuó su trayecto por el este de Francia, vía Nîmes, Lyon y Nancy. Al llegar a Roquemaure, como las vías estaban cortadas, los prisioneros tuvieron que caminar 17 kilómetros en pleno mes de agosto y bajo un calor abrasador hasta Sorgues. Allí, a pesar de la presencia nazi, parte de la población local se volcó en alimentar a los deportados. Acto seguido tomaron otro tren, que al poco fue bombardeado en Pierrelatte.

El Tren Fantasma, uno de los últimos trenes de la muerte, también se vio favorecido por la extensa red ferroviaria europea, que tanto facilitó la evacuación de prisioneros hacia los campos de concentración durante la invasión nazi de los países ocupados. Y así, tras recorrer 1.400 kilómetros, llegó finalmente a Dachau el 28 de agosto de 1944, 57 días después de haber partido de Toulouse. Aunque 160 personas lograron escapar durante el trayecto, 536 fueron trasladadas directamente del «tren del infierno» al campo de exterminio.

Una pregunta recurrente es ¿cómo un tren que fue bombardeado por los aliados y saboteado por la Resistencia francesa pudo llegar a su destino en un momento en el que los alemanes se retiraban de Francia y las fuerzas aliadas avanzaban sin cesar? Según el documental Été 44, un train pour l’enfer (Verano del 44, un tren para el infierno) de Pierre Belet, varias son las razones que explican este hecho: la determinación implacable de los nazis para exterminar judíos, deportados, opositores políticos, miembros de la Resistencia y algunos grupos étnicos; la colaboración del Régimen de Vichy, encabezado por el mariscal Pétain; el apoyo logístico de responsables de la SNCF, que facturó todo el recorrido del tren; y la sádica inteligencia del oberleutnant Baümgartner que comandaba el tren.

Été 44, un train pour l’enfer. Pierre Belet, 2021. senscritique.com

FICHA TÉCNICA: ÉTÉ 44, UN TRAIN POUR L’ENFER

  • Título: Été 44, un train pour l’enfer
  • Director: Pierre Belet
  • País: Francia     
  • Año: 2021
  • Duración: 65 minutos
  • Género: documental histórico

La Madona de los coches cama

Maurice Dekobra. La Madona de los coches cama. Casadellibro.com

La madona de los coches cama, novela publicada por Maurice Dekobra en 1925, es una obra desinhibida, trepidante y escrita con gran suntuosidad. Su trama, que se desarrolla tras la Gran Guerra, en la elegante y frívola década de 1920, mezcla protagonistas de las altas esferas, viajes de lujo en el Orient Express e intrigas geoestratégicas. También, espías, psicoanálisis y mujeres sexualmente liberadas, como la noble británica que da título al libro, quien afirma que, durante sus peregrinaciones por las vías férreas del continente, experimentó todas las alegrías carnales o mentales que una mujer puede llegar a vivir.

Es difícil desligar la vida de algunos personajes de las novelas de Dekobra de la propia vida del autor, una figura que podría describirse como una mezcla entre el Gran Gastby y James Bond. Un bon vivant que se movió en círculos de alta sociedad, ejerció de reportero y viajó por todo el mundo, lo que permitió vivir apasionantes peripecias, atraer a un sinfín de mujeres -entre ellas a Rita Hayworth-, y servir de inspiración a Hergé para crear el personaje de Tintín.

La protagonista de La Madona de los coches cama es la deliciosa casquivana lady Diana Wynham, que tiene por aureola el círculo vicioso de sus caprichos; y, por capilla, las habitaciones de lujo de los grandes palacios. Una noble acostumbrada a escandalizar a la sociedad británica con sus aventuras amorosas y su extraordinario listado de amantes, que se encuentra al borde de la ruina tras años de derroche continuo. La única esperanza que le queda es una serie de pozos petrolíferos rusos heredados de su difunto esposo, embajador del Reino Unido en San Petersburgo en tiempos del zar Nicolás II, los cuales han sido nacionalizados por los bolcheviques. En esta tesitura, su secretario particular, el príncipe Gérard Séliman emprende un viaje hasta Berlín para tomar el Orient Express hasta Constantinopla y, desde allí, desplazarse en barco hasta a Georgia, a fin de conseguir los permisos necesarios para la explotación de los pozos.

Durante el viaje, el príncipe, un hombre culto, encantador y maestro en el uso de la ironía, se cruzará con espías soviéticos, descubrirá a Irina Muravieva, la “marquesa de Sade de la Rusia Roja”, vivirá noches de pasión y conocerá de primera mano las sombrías cárceles y las criminales checas bolcheviques. Estas experiencias, sumadas a las cínicas y mordaces explicaciones que le proporciona en Berlín el camarada Leonid Varichkin, el mismo que le facilita la documentación para entrar en Rusia, le permitirán tener una amplia visión de la Revolución de Octubre de 1917 y de la nueva realidad poszarista.

Considerada el primer best-seller del siglo XX, La Madona de los coches cama destaca por ser una de las primeras novelas de espías modernas y por situar al Orient Express como un elemento central de la trama, antecediendo obras como El misterio del tren azul de Agatha Christie (1928) o El tren de Estambul de Graham Greene (1932). La combinación de lujo, erotismo, aventura y contexto histórico convierte esta novela en un reflejo de la Europa de entreguerras y en una obra pionera del género de viajes y espionaje.

Fix-Masseau. Madonna. VSOE, 1981. retours.eu

DATOS BIBLIOGRÁFICOS

  • Autor: Maurice Dekobra
  • Título: La Madona de los coches cama
  • Editorial: Impedimenta
  • Año: 2018
  • Páginas: 304

La mirada ferroviaria de Pierre Fix-Masseau

Pierre Fix-Masseau. de.wikipedia.org

El diseñador francés Pierre Fix-Masseau (París, 1905 – París, 1994) es uno de los creadores más destacados de carteles ferroviarios del período Art Decó. Su inconfundible estilo se caracteriza por ser sencillo, directo y utilizar un lenguaje universal. En 1928, se une al estudio de A. M. Cassandre y durante seis meses aprende composición, precisión y rigor. Muy influenciado por su mentor, en 1929 crea su primer cartel ferroviario, que tiene por objeto el Côte d’Azur Pullman-Express, un tren de lujo diurno que unía París y Ventimiglia, y estaba gestionado por las compañías Wagons-Lits y PLM (París-Lyon-Méditerranée), cuyos nombres aparecen mencionados en los bordes del cartel.

Fix-Masseau. Côte d’Azur Pullman-Express, 1929. retours.eu

Su obra más conocida es Exactitude, un cartel de 1932 creado para ETAT, los Chemins de Fer de l’État. En él se puede ver un tren de vapor en la topera, con el maquinista que se asoma desde la locomotora. El geometrismo del cartel resalta la potencia de la locomotora mientras que el reloj de la estación al fondo sugiere que el tren ha llegado puntual. Todo ello enfatiza la fiabilidad del transporte ferroviario operado por el Estado francés. En la década de 1930, ETAT adoptó como lema Exactitude, Vitesse, Confort, que tuvo su traslación en otros tantos carteles: el mencionado de Fix-Masseau, Vitesse, de Adolf Hildenbrand, y Confort, de André Nivault.

Fix-Masseau. Exactitude. 1932. retours.eu

Tras cuarenta años trabajando para promocionar algunas de las más conocidas marcas europeas, en 1973 recibe el encargo de diseñar los carteles para la reactivación del prestigioso Simplon Orient-Express, que el empresario angloamericano James Sherwood lleva a cabo mediante la restauración de vagones de lujo anteriores a la guerra. El nuevo tren pasa a denominarse Venice Simplon Orient-Express (VSOE). Comienza a circular en 1982 y conecta Londres, París y Venecia. Sin embargo, por razones prácticas, en su camino hacia Venecia circula por Zúrich y Austria, pero no cruza el túnel suizo de Simplon.

Fix-Masseau. The Alps. VSOE, 1979. retours.eu

En los quince carteles que diseña para el VSOE, resalta algunos de los lugares más emblemáticos del recorrido y crea una serie de elegantes escenas interiores con pasajeros y personal de servicio en los coches restaurante y coches cama. El más popular de ellos muestra a una mujer en negligé dentro del compartimento de un coche cama, conocido como La Madonna, en honor a la heroína de la novela de Maurice Dekobra La Madona de los coches cama, adaptada al cine por Marco de Gastayne y Maurice Gleize en 1928.

Fix-Masseau. Madonna. VSOE, 1981. retours.eu

Tras los carteles del VSOE, elabora el de la conmemoración del centenario del Orient-Express (1883-1993). La obra resultante presenta una imagen borrosa de un coche de Wagons-Lits, que acentúa la sensación de velocidad, en el que destaca el incónico escudo de bronce de la compañía fundadora y operadora del Orient-Express, tren de lujo que conectó París y Estambul desde 1883 hasta 2009. En 1919, se puso en servicio la variante del Simplon Orient-Express, que circuló hasta 1977, con sus característicos vagones de acero azul marino, utilizados más tarde por el VSOE.

Fix-Masseau. Centenaire de L’Orient-Express. VSOE, 1983. retours.eu

A diferencia de A.M. Cassandre, Fix-Masseau nunca abandonó el cartelismo y mantuvo un ritmo constante de creación durante seis décadas. El éxito de la serie del VSOE renovó el interés por su obra ferroviaria, en la que la emoción de viajar, el glamur y la velocidad ocuparon un lugar preponderante. Así, en 1986, diseñó un nuevo cartel ferroviario, en esta ocasión para la revista francesa La Vie du Rail, que es todo un homenaje a la tecnología. En primer plano, destaca un TGV de color naranja y unas vías brillantes, mientras que de fondo asoma una locomotora de vapor, lo cual crea una clara síntesis entre el presente y el pasado.

Fix-Masseau. La Vie du Rail, 1986. retours.eu

Dark of the Sun (Último tren a Katanga)

Dark of the Sun. Jack Cardiff, 1968. Filmaffinity.com

Tras décadas de cruento y brutal colonialismo, Bélgica concedió la independencia a la República Democrática del Congo en 1960. Sin embargo, pocos días después dos de sus regiones más ricas, Kasai del Sur y Katanga, se sublevaron contra el gobierno central, iniciando la llamada Crisis del Congo. Dicha Crisis, que provocó  la muerte de unas 100.000 personas, fue el marco elegido por el director Jack Cardiff para rodar Último tren a Katanga (Dark of the Sun), una película de violencia extrema para la época, basada en la novela El lado oscuro del Sol de Wilbur Smith.

Último tren a Katanga es un viaje al corazón de las tinieblas, en el que un grupo de militares privados, en una misión de vida o muerte, dispone de tres días para rescatar a 300 civiles atrapados en Port Reprieve, una zona controlada por la tribu Simba, y recuperar unos diamantes de una mina belga valorados en 50 millones de dólares, los cuales resultan indispensables para que el gobierno congoleño consiga ayuda internacional. Para esta misión, que es tanto la última esperanza para el gobierno como para los civiles atrapados, el presidente del Congo recurre al capitán Curry (Rod Taylor), un mercenario violento, cínico y con un peculiar sentido del honor. En su viaje en un tren de los Chemins de Fer du Congo, le acompaña su mano derecha, el sargento Ruffo (Jim Brown), un congoleño educado en Estados Unidos, que lucha por la libertad de su país y su lugar en el mundo; además de un médico y un grupo de 40 soldados de fortuna dirigidos por un antiguo oficial nazi.

Durante las 300 millas que el tren debe recorrer hasta Port Reprieve, la película muestra el polvorín en el que se había convertido la República Democrática del Congo tras su independencia. En el corazón de África convergían una guerra de secesión, luchas anticoloniales, enfrentamientos tribales, la intervención de las Naciones Unidas y las tensiones de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Esta compleja realidad geopolítica queda patente en un comentario del capitán Curry tras el asesinato del médico de la expedición: “El rifle es chino, pagado con rublos rusos. El acero con el que se ha fabricado es de la Alemania del Este y se compró con francos franceses. Ha viajado hasta aquí en una línea aérea sudafricana subvencionada por una empresa estadounidense”.

Rodada en Jamaica, en la línea férrea que une Frankfield con Albany, Último tren a Katanga es una película de culto que goza de la admiración de personalidades tan relevantes como Arturo Pérez Reverte, quien la incluye entre las 10 mejores películas de la historia, o Martin Scorsese, que la considera un placer culpable. Por su parte, Quentin Tarantino la homenajeó explícitamente en Malditos bastados (Inglourious Basterds), al otorgar el papel de Winston Churchill a Rod Taylor o utilizar parte de su banda sonora. Desde una perspectiva actual, el film se revela como una obra premonitoria, porque en 1968 reclamaba ya la atención sobre la situación de un país en el que, tras su independencia, se han sucedido varias guerras que han cobrado la vida de millones de personas

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Dark of the Sun (Último tren a Katanga)
  • Director: Jack Cardiff
  • Guion: Ranald MacDougall, Adrian Spies
  • Música: Jacques Loussier
  • Fotografía: Edward Scaife
  • Reparto: Rod Taylor, Jim Brown, Yvette Mimieux, Peter Carsen, Andrè Morell, Olivier Despax, Bloke Modisane, Kenneth More
  • País: Reino Unido y Estados Unidos
  • Año: 1968
  • Duración: 100 minutos
  • Género: Bélico

El legado ferroviario de Cat Stevens

Cat Stevens, 1971. Wikipedia.com

Con sus composiciones introspectivas sobre el amor y la espiritualidad, la paz y la búsqueda de un mundo más justo, Cat Stevens, el esteta de la sensibilidad, ha cautivado a millones de personas en todo el mundo. Nacido como Steven Demetre Georgiou, comenzó su carrera artística como Steven Adams, pero una novia le dijo que tenía ojos de gato, lo que le indujo a adoptar el nombre con el finalmente que se haría famoso.  

Su carrera se puede dividir en tres etapas. La primera comprende desde sus inicios adolescentes hasta 1970 y está jalonada por dos hitos, su álbum de debut y una enfermedad. El primer hito tiene lugar en 1967, año en el que edita su exitoso primer disco Matthew and Son. La composición más destacada es la canción de pop-rock, con arreglos de cuerda y metal, que da título al disco. Está inspirada en una novia que tenía que soportar una gran carga de trabajo en su empresa y es una crítica a la explotación laboral, en este caso representada por una persona cuya jornada comienza a primera hora de la mañana esperando un tren en el andén. El segundo hito ocurre a principios de 1968, momento en el que contrae una tuberculosis, la cual le mantiene alejado de la música durante todo el año, acentúa su espiritualidad y le impulsa a dar un giro a su carrera.

Matthew and Son (1967): «Matthew and Son». Discogs.com

Con la publicación del disco Mona Bone Jakon comienza su segunda etapa, que abarca hasta finales de 1977. Es la más brillante, la que le consagra como uno de los cantautores más destacados de la décadaosde 1970. El cambio es radical, tanto en el diseño gráfico de las portadas de los discos, como en el carácter intimista y personal de las composiciones, así como en la preciosista y liviana producción de Paul Samwell-Smith.

Asentado su nuevo sonido, edita también el disco Tea for the Tillerman, cuyo primer corte es Where Do the Children Play?, una crítica a la tecnología y al progreso sin freno, representada por aviones gigantes, trenes cósmicos, camiones con consumos desorbitados o rascacielos cada vez más altos que destruyen la naturaleza. Todo lo cual le lleva a poner en duda estos avances y preguntar ¿dónde juegan los niños?

Tea for the Tillerman (1970): «Where Do the Children Play». Discogs.com

Al rotundo éxito de Tea for the Tillerman, le sucede el no menos exitoso Teaser and the Firecat, que incluye el celebérrimo Peace Train, escrito durante un viaje en tren mientras evocaba los que veía en las películas de Alfred Hitchcock. Se trata de un himno pacifista en plena Guerra de Vietnam, que es toda una invitación a subirse al tren de la paz al objeto de estimular un sentimiento de unión.

Teaser and the Firecat (1971): «Peace Train». Discogs.com

El 23 de diciembre de 1977, Cat Stevens se convierte al Islam y adopta el nombre de Yusuf Islam, hecho que marca el inicio de su tercera etapa, la cual llega hasta el presente. En esta fase protagoniza una intensa polémica por sus controvertidas palabras sobre Salman Rusdhie, tras la publicación de la novela Los versos satánicos; edita discos infantiles y religiosos, así como  trabajos más orientados al rock; y su nombre es incluido en el Salón de la Fama del Rock & Roll. En 2023, publica King of a Land, un álbum muy meditado y de fuerte contenido social, en el que colabora de nuevo con Paul Samwell-Smith y retoma las portadas coloristas de corte infantil. Como en discos precedentes, el primer tema es de inspiración ferroviaria. Lleva por título Train on a Hill y versa sobre un tren encadenado e inmóvil que simboliza la injusticia en el mundo.

King of a Land (2023): «Train on a Hill». Discogs.com

Dentro de un repertorio plagado de canciones  atemporales y llenas de significado, algunas de las cuales han sido grandes éxitos en las voces de artistas tan diversos como Sheryl Crow, Rod Stewart o The Tremeloes, Cat Stevens se ha valido del ferrocarril para abordar asuntos como los abusos laborales, la ecología, la búsqueda de la paz o la lucha contra las injusticias.

La asombrosa tienda de la señora Yeom

La asombrosa tienda de la señora Yeom. Kim Ho-yeon. txalaparta.eus

Tras un error en el quirófano que le cuesta la vida a un paciente, la vida de un exitoso cirujano plástico se derrumba. Cae en el alcoholismo y lo pierde todo: familia, identidad, memoria, y acaba convertido en uno de los numerosos indigentes que moran en la Estación Central de Seúl. Sin embargo, su existencia da un vuelco tras recuperar, en dicha terminal, una cartera robada a la señora Yeom, una profesora de historia jubilada y propietaria de la tienda de 24 horas Always, a la que la demencia está llamando a su puerta.

La devolución de la cartera marca un punto de inflexión en la vida del indigente, de nombre Dokgo, porque en agradecimiento la señora Yeom le ofrece comer gratis en su establecimiento cuantas veces quiera. Además, como gracias a su dilatada experiencia en el trato con el alumnado la señora Yeom percibe en Dokgo inteligencia, sensatez y empatía, acaba ofreciéndole el turno de noche.

Con el tiempo la tienda de conveniencia Always deviene en un lugar en el que Dokgo, cuyo nombre significa soledad o vida solitaria, interactúa con sus compañeros y clientes que, en algunos casos, también buscan su lugar en el mundo. Esto propicia la recuperación de su autoestima y las ganas de vivir. Además, una tienda de conveniencia poco conveniente, por su escasa variedad de productos y descuentos, acaba convirtiéndose en un establecimiento mucho más atractivo.

El escritor Kim Ho-yeon (Seúl, 1974), novelista, dramaturgo y escritor de cómics, nos proporciona una novela en la que nos relata cómo un acto caritativo puede cambiar una vida. Toda una apuesta por valores como la bondad, la solidaridad y las segundas oportunidades, en un país extremadamente competitivo y con uno de los índices de suicidios más altos del mundo, que progresa a gran velocidad, pero que, obviamente, no siempre es capaz de integrar a todas las personas que, por diferentes razones, han sufrido importantes reveses. De hecho, los indigentes de la Estación Central de Seúl, que pueden ser entendidos como el reverso de una sociedad exitosa, juegan también un papel muy relevante, en su condición de zombis, en la película de animación de terror Seoul Station, precuela de Train to Busan del director Yeon Sang-ho.

La asombrosa tienda de la señora Yeom ha sido traducida a más de veinte idiomas y superado el millón de ejemplares vendidos en su país de origen. Se inscribe dentro de la llamada healing fiction (ficción sanadora) coreana, caracterizada por ofrecer lecturas que actúan como refugios emocionales, en los que predomina la ternura, la delicadeza y los conflictos se resuelven con empatía y comprensión. Una historia esperanzadora y reconfortante que comienza con la señora Yeom viajando en un KTX (Korean Train eXpress) de Seúl a Busan, y concluye con Dokgo en otro tren rumbo a Daegu, en el que mientras cruza el puente sobre el río Han, concluye que los puentes están hechos para atravesarlos, no para saltar desde ellos.

DATOS BIBLIOGRÁFICOS

  • Autor: Kim Ho-yeon
  • Título: La asombrosa tienda de la señora Yeom
  • Editorial: Duomo Ediciones
  • Año de publicación: 2023
  • Páginas: 256

kobo.com

Train to Busan

Train to Busan. Yeon Sang-ho, 2016. sensacine.com

El estreno mundial de la hipnótica Train to Busan en el Festival de Cannes de 2016 supuso un soplo de aire fresco para el subgénero de las películas de zombis. Una de sus singularidades radica en que la mayoría de la acción transcurre a bordo de un tren bala del Korea Railroad (Korail), que cubre el trayecto entre Seúl y Busan.

Todo comienza con la fuga de un virus en la empresa YS Biotech que tiene efectos devastadores tanto en animales como en personas, a las cuales convierte en zombis extremadamente violentos, agresivos y ruidosos. Además de hacer que propaguen su condición a mordiscos y se muevan con gran rapidez a la luz del día. Una de las personas infectadas es una joven que accede al Korea Train eXpress (KTX) 101 en la estación de Seúl y provoca el contagio de una parte considerable del pasaje.

El protagonismo recae en Seok-Woo (Goon You), un arrogante gestor de fondos de inversión, cínico y adicto al trabajo, inmerso en un tenso divorcio y con poca conexión y empatía con su hija pequeña, a la que debe acompañar desde Seúl hasta Busan para entregársela a su exmujer.  Y lo que prometía ser un tranquilo viaje a lo largo de 453 km, se convierte en una lucha sin cuartel por la supervivencia en un convoy que no puede detenerse hasta destino, debido a que, como consecuencia de los violentos disturbios provocados por los zombis, se ha declarado el estado de emergencia.

En esta tesitura, el KTX 101 -un tren bala basado en el TGV francés-, se convierte en un microcosmos, muy en la línea del tren de Snowpiercer (Rompenieves), otro filme surcoreano distópico, que le permite al director Yeon Sang-ho realizar una reflexión sobre la condición humana en situaciones extremas. Así, vemos cómo personas normales y corrientes sacan a relucir lo mejor y lo peor de sí mismas, desde el altruismo más generoso al egoísmo más cerril. Todo tiene cabida a la hora de salvaguardar o destruir la integridad física propia o ajena, según sea el caso: heroísmo y egoísmo, solidaridad y mezquindad.

Train to Busan es una película de ritmo trepidante, que combina el drama familiar y social con la angustia del cine de terror y la espectacularidad de los filmes de catástrofes. Logró atraer a más de 11 millones de surcoreanos al cine y puede entenderse también como una crítica al capitalismo que se devora a sí mismo, porque tanto Seok-Woo como su ayudante son dos accionistas de YS Biotech, y, al igual que el resto de los inversores, deciden vender sus acciones cuando las primeras fugas ya se han producido y una potencial catástrofe está en ciernes.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Train to Busan
  • Director: Yeon Sang-ho   
  • Guion: Yeon Sang-ho, Park Joo-suk
  • Música: Young-gyu Jang
  • Fotografía: Lee Hyung-deok
  • Reparto: Gong Yoo, Ma Dong-seok, Ahn So-hee, Kim Soo-an, Jung Yu-mi, Kim Eui-sung, Choi Woo-sik, Shim Eun-kyung
  • País: Corea del Sur     
  • Año: 2016
  • Duración: 118 minutos  
  • Género: Drama, terror