
Salvador Dalí. Place de Catalogne. Perpignan. lindependant.fr
Profundamente influido por el psicoanálisis; creador de un universo propio de símbolos, obsesiones y visiones oníricas, Salvador Dalí (Figueres, 1904 – 1989) es uno de los artistas surrealistas más populares y una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo. Dotado de una imaginación desbordante, desarrolla el llamado método paranoico-crítico, inspirado en las teorías de Sigmund Freud sobre la interpretación de los sueños. Este método propone que una imagen —o la asociación de varias— puede ser interpretada a través de múltiples lecturas simultáneas.
Durante sus años de formación, experimenta con el cubismo y el dadaísmo, al tiempo que entabla amistad con el poeta Federico García Lorca y el cineasta Luis Buñuel. Con este último coescribe los guiones de las películas Un perro andaluz y La edad de oro. Paralelamente, amplía su actividad a otros ámbitos como la escultura, el diseño gráfico o la publicidad.
En 1934 contrae matrimonio con Gala, quien será desde entonces su esposa, musa y colaboradora. Considerado un hombre asexual, su supuesta impotencia ha sido relacionada con la recurrente fascinación por las formas blandas y flácidas que aparecen en muchas de sus obras.
Las formas blandas y los elementos oníricos aparecen, por ejemplo, en Osificación prematura de una estación de ferrocarril, una obra de 1930 en la que Dalí yuxtapone imágenes aparentemente inconexas. En un paisaje desértico se distingue una línea férrea que conduce hacia una estación distante y desintegrada, situada casi a la altura de unos escarpados acantilados. En primer plano aparece una figura humana contorsionada e incompleta que sostiene un reloj derretido. La escena evoca el subconsciente y también las ideas de decadencia y desolación.

Osificación prematura de una estación de ferrocarril, 1930. Wikiart.org
Una década más tarde, Dalí y Gala emigran a Estados Unidos, donde el artista es recibido con entusiasmo. Sin embargo, en 1948 regresan a España y se instalan en Port Lligat, cerca de Cadaqués. Desde allí envían sus obras al resto de Europa desde la estación de Perpignan, un lugar que acaba adquiriendo para Dalí un significado casi místico. Con el tiempo, comienza a experimentar en ese espacio lo que describe como una especie de “éxtasis cosmogónico”, que intensifica su capacidad imaginativa. Fascinado por esa experiencia, en el mes de agosto de 1965 declara que la estación de Perpignan es el centro del mundo.

Gare de Perpignan. El centre del món. Artprice.com
Ese mismo año materializa esta idea en el óleo Estación de tren de Perpignan. En él aparecen representados el propio Dalí —por partida doble—, Gala, un vagón de ferrocarril y una referencia explícita a El Angelus de Jean-François Millet, un cuadro que ejerció una profunda influencia en su obra. Su obsesión con esta pintura le llevó a sostener que la escena central no representaba simplemente el rezo del mediodía y a solicitar al Museo del Louvre que el cuadro fuera analizado. Su insistencia llevó finalmente a la pinacoteca parisina a someter a la obra a un examen mediante rayos X, que reveló que, antes del cesto de patatas visible en la versión final, Millet había pintado una caja oscura que podría corresponder al ataúd de una criatura.

Estación de tren de Perpignan, 1965. Wikipedia.org
En 1969 para internacionalizar la marca Chupa Chups, diseña su logotipo y la compañía ferroviaria francesa SNCF le encarga una serie de carteles promocionales destinados a fomentar el turismo en tren por distintas regiones de Francia. El resultado es una colección de imágenes surrealistas que invitan a viajar a lugares como los Alpes, Alsacia, Auvernia, Normandía, París o el Rosellón.

Chemins de Fer Français. Roussillon, 1969. Daliparis.com
Diez años después vuelve a motivos ferroviarios con Vive la gare de Perpignan. Viva Figueres, una composición en blanco y negro en la que una figura central parece manipular algún tipo de herramienta o arma, mientras que otra figura más pequeña, situada al fondo, adopta una postura dinámica y jubilosa, como si celebrara simultáneamente la estación francesa y la ciudad natal del artista.

Vive la gare de Perpignan. Viva Figueres, 1979. Wikiart.org
Gracias a su detallismo, a su naturalismo inspirado en Rafael o Velázquez, y a su fascinación por la ciencia, el simbolismo y las asociaciones mentales más delirantes, Dalí, el artista que declaró «El surrealismo soy yo», es una de las figuras más singulares del arte del siglo XX. Entre sus múltiples obsesiones destaca una especialmente insólita: la estación de Perpignan, el centro místico de su universo creativo.






















































