
Cuando el ingeniero inglés Isambard Kingdom Brunel creó la línea de ferrocarril Great Western, difícilmente podía imaginar que, 120 años después de su inauguración, una de sus infraestructuras, la estación término de Paddington, aparecería en uno de los discos de referencia del rock progresivo: Crime of the Century de la banda británica Supertramp.
En 1974, Supertramp atravesaba un periodo convulso; sus dos primeros discos habían fracasado y su mecenas había puesto fin al patrocinio. Lejos de amilanarse, los dos miembros fundadores reformaron el grupo y editaron Crime of the Century (El crimen del siglo), que les granjeó el reconocimiento de crítica y público. Visto en perspectiva, es como si se hubieran aplicado la famosa sentencia de Guerra y paz en la que Leon Tolstoi afirma «Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar«. Dicha frase también aparece en un verso de la canción Rudy, en la que se escucha la megafonía de la estación de Paddington. La canción narra la historia de un hombre escéptico y desilusionado que no está seguro de haber adoptado las decisiones correctas en su vida, y viaja en un tren con destino a ninguna parte.
Indagar en los orígenes del rock progresivo nos lleva a Pink Floyd, una banda pionera de rock espacial que actuó en la inauguración del mítico The Roundhouse, un antiguo depósito ferroviario londinense convertido en recinto para conciertos y espectáculos. En 1975, publicaba Wish You Were Here (Ojalá estuvieras aquí), dedicada a su miembro fundador Syd Barret. El disco incluye una despiadada crítica a la industria discográfica, personalizada en el hipócrita y avaricioso ejecutivo de Have a Cigar (Fuma un cigarro), en cuyo estribillo podemos oír el modismo americano “riding the gravy train”, que alude a la habilidad para ganar mucho dinero con la mínima inversión de esfuerzo, tiempo o recursos.
Otro grupo que ha coqueteado con el rock espacial es Tangerine Dream, la influyente banda alemana con más de 50 años de carrera artística y más de 70 discos en el mercado. Sus grabaciones abarcan también ambient, new age y, como pioneros en el uso de sintetizadores, música electrónica. Un ejemplo notable es el hipnótico instrumental Love on a Real Train, compuesto para la banda sonora de la película Risky Business.
El rock progresivo, además de inspirarse en el rock espacial, bebe de muchas fuentes, como demuestra, con su mezcla de rock, folk, blues y jazz, Jethro Tull, el grupo escocés que en 1971 editaba su disco más celebrado, Aqualung, que incorpora una de sus composiciones más representativas, Locomotive Breath (El aliento de la locomotora). En ella, su protagonista, Charlie, un hombre al borde del suicidio que reprocha a Dios su suerte, es comparado con una locomotora sin frenos, porque su esposa le engaña con su mejor amigo y sus hijos le han abandonado.
Más ejemplos de la diversidad del rock progresivo los encontramos en el grupo canadiense Rush, que alcanzó la fama al fusionarlo con el rock duro. En su disco 2112, publicado en 1976, aparece A Passage to Bangkok, que habla de algunos de los lugares más famosos del mundo por el cultivo de drogas, de ahí la necesidad de un billete a Bangkok en el Thailand Express.
Aunque el rock progresivo vivió su momento de gloria entre 1970 y 1975, en 1991 Genesis seguía incluyendo en sus discos composiciones memorables como Driving the Last Spike. Esta canción, que toma su título del acto ceremonioso de colocar el último tirafondo que ponía fin a la construcción de una infraestructura ferroviaria, es un ejemplo del altísimo coste humano que supuso la construcción de los primeros ferrocarriles británicos y las penosas condiciones en las que trabajaban los “navvies”, los zapadores de pico y pala.
El rock progresivo nació como un intento de dotar al rock mayor calidad artística, razón por la cual las bandas, generalmente integradas por brillantes instrumentistas de sólida formación musical, optaron por la experimentación a través de largos y complejos desarrollos instrumentales. Dado que las composiciones resultantes superaban ampliamente los tres minutos de rigor, hasta el extremo de que muchas eran auténticas suites, el LP desplazó al single. Y aunque en muchas ocasiones fijó su atención en enrevesadas historias de ciencia ficción, mundos fantásticos o leyendas medievales, el ferrocarril también logró hacerse un hueco.