Train to Busan

Train to Busan. Yeon Sang-ho, 2016. sensacine.com

El estreno mundial de la hipnótica Train to Busan en el Festival de Cannes de 2016 supuso un soplo de aire fresco para el subgénero de las películas de zombis. Una de sus singularidades radica en que la mayoría de la acción transcurre a bordo de un tren bala del Korea Railroad (Korail), que cubre el trayecto entre Seúl y Busan.

Todo comienza con la fuga de un virus en la empresa YS Biotech que tiene efectos devastadores tanto en animales como en personas, a las cuales convierte en zombis extremadamente violentos, agresivos y ruidosos. Además de hacer que propaguen su condición a mordiscos y se muevan con gran rapidez a la luz del día. Una de las personas infectadas es una joven que accede al Korea Train eXpress (KTX) 101 en la estación de Seúl y provoca el contagio de una parte considerable del pasaje.

El protagonismo recae en Seok-Woo (Goon You), un arrogante gestor de fondos de inversión, cínico y adicto al trabajo, inmerso en un tenso divorcio y con poca conexión y empatía con su hija pequeña, a la que debe acompañar desde Seúl hasta Busan para entregársela a su exmujer.  Y lo que prometía ser un tranquilo viaje a lo largo de 453 km, se convierte en una lucha sin cuartel por la supervivencia en un convoy que no puede detenerse hasta destino, debido a que, como consecuencia de los violentos disturbios provocados por los zombis, se ha declarado el estado de emergencia.

En esta tesitura, el KTX 101 -un tren bala basado en el TGV francés-, se convierte en un microcosmos, muy en la línea del tren de Snowpiercer (Rompenieves), otro filme surcoreano distópico, que le permite al director Yeon Sang-ho realizar una reflexión sobre la condición humana en situaciones extremas. Así, vemos cómo personas normales y corrientes sacan a relucir lo mejor y lo peor de sí mismas, desde el altruismo más generoso al egoísmo más cerril. Todo tiene cabida a la hora de salvaguardar o destruir la integridad física propia o ajena, según sea el caso: heroísmo y egoísmo, solidaridad y mezquindad.

Train to Busan es una película de ritmo trepidante, que combina el drama familiar y social con la angustia del cine de terror y la espectacularidad de los filmes de catástrofes. Logró atraer a más de 11 millones de surcoreanos al cine y puede entenderse también como una crítica al capitalismo que se devora a sí mismo, porque tanto Seok-Woo como su ayudante son dos accionistas de YS Biotech, y, al igual que el resto de los inversores, deciden vender sus acciones cuando las primeras fugas ya se han producido y una potencial catástrofe está en ciernes.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Train to Busan
  • Director: Yeon Sang-ho   
  • Guion: Yeon Sang-ho, Park Joo-suk
  • Música: Young-gyu Jang
  • Fotografía: Lee Hyung-deok
  • Reparto: Gong Yoo, Ma Dong-seok, Ahn So-hee, Kim Soo-an, Jung Yu-mi, Kim Eui-sung, Choi Woo-sik, Shim Eun-kyung
  • País: Corea del Sur     
  • Año: 2016
  • Duración: 118 minutos  
  • Género: Drama, terror

Snowpiercer (Rompenieves)

Imagen: SensaCine.com

En el mes de julio de 2014, como consecuencia de un experimento fallido para solucionar el calentamiento global, la Tierra comenzó una era glacial que acabó con casi toda forma de vida. Desde entonces, las únicas personas supervivientes viajan en el último tren, el Snowpiercer, perteneciente al magnate y divino guardián de la máquina, Wilford (Ed Harris). Se trata de un tren autopropulsado de gran velocidad, con un ecosistema cerrado, que nunca se detiene. Su finalidad es recorrer constantemente los 438.000 kilómetros que forman la red ferroviaria que permanece en activo, resultado de unir diversos ferrocarriles de lujo repartidos por todo el mundo, para lo cual invierte un año.

En el Snowpiercer, una suerte de Arca de Noé ferroviaria, los pasajeros ocupan un lugar determinado y predeterminado: en los vagones de cola se amontona la clase explotada, sufriendo hambre y frío, a la cual se manipula y controla mediante la ansiedad, el miedo, el caos y el horror; y en los de cabeza viaja la clase poderosa con todo tipo de privilegios y excesos. Semejante desigualdad social da lugar, en 2031, a la enésima rebelión, encabezada en esta ocasión por el líder revolucionario de la sección de cola (Chris Evans), durante la cual descubrirá todos los secretos del tren y de la propia condición humana.

El origen de la película es la novela gráfica francesa “Le Transperceneige”, del guionista Jacques Lob y del dibujante Jean-Marc Rochette, publicada en 1982. En España fue inicialmente editada por la revista Tótem bajo el título “El Transglacial” y posteriormente publicada por Bang Ediciones en dos volúmenes, con el título genérico de “Rompenieves”, el primero de los cuales incluía «El fugitivo», que es la base del largometraje.

Ganador de la Palma de Oro en Cannes con “Parásitos” en 2019, el coreano Bong Joon-ho nos presenta en «Snowpiercer» una sociedad ficticia indeseable, una distopía, que le permite reflexionar sobre el impacto del ser humano sobre el medioambiente, las desigualdades sociales y la conservación del poder. Una película de gran crudeza visual, ritmo trepidante y humor negro, que flirtea con la ciencia ficción apocalíptica y la crítica social, para lo cual contó con un generoso presupuesto, un reparto de lujo y acabó siendo seleccionada para la 64 edición del Festival de Berlín.

FICHA TÉCNICA:

  • Título: Snowpiercer (Rompenieves)
  • Director: Bong Joon-ho
  • Guion: Bong Joon-ho, Kelly Masterson
  • Música: Marco Beltrami
  • Fotografía: Kyung-Pyo Hong
  • Reparto: Chris Evans, Tilda Swinton, John Hurt, Ed Harris, Octavia Spencer, Song Kang-ho, Jamie Bell
  • País: Corea del Sur
  • Año: 2013
  • Duración: 126 min
  • Género: Acción, drama, ciencia ficción