El sello discográfico Motown definió el soul como «el sonido de la joven América», y difícilmente pudo estar más acertado. El nuevo estilo, surgido de la tradición del rhythm and blues y el góspel, logró seducir tanto a la comunidad negra como a la blanca, convirtiéndose en un lenguaje musical compartido. Fue tal su impacto que, pocos años después de su nacimiento, apareció el llamado blue-eyed soul o soul de ojos azules, por parte de artistas blancos profundamente influenciados por aquel sonido.
En algunos casos, el mimetismo llegó a tal extremo que estos músicos fueron fichados por sellos especializados en soul. Un ejemplo paradigmático es el del grupo de Detroit Rare Earth, cuyo disco de debut para Motown incluye una imponente versión de veintiún minutos de Get Ready, del grupo The Temptations, además de Train to Nowhere, un tema de clara inspiración ferroviaria que plantea la idea de que viajar en un tren hacia ninguna parte equivale a vivir sin propósito, dejándose arrastrar por la vida en lugar de conducirla.

Rare Earth. Get Ready. Train to Nowhere, 1969. Wikipedia.org
De otro tren que tampoco conduce a destino alguno nos habla Van Morrison en Fast Train, aunque en este caso la metáfora remite al desmoronamiento emocional provocado por una ruptura sentimental. La canción cierra Down the Road, el álbum que publicó en 2002, cuya portada —dedicada a la memorabilia— refleja fielmente su contenido: una mirada nostálgica a la música de las décadas de 1950 y 1960, reinterpretada por un artista de voz profunda que, a lo largo de una carrera prolífica, ha transitado con naturalidad por el folk, el blues, el jazz, el rock, el country y, por supuesto, el soul.

Van Morrison. Down the Road. Fast Train, 2002. Discogs.com
Y si para Van Morrison el tren avanza demasiado rápido, para el protagonista de The Letter no lo hace con la suficiente velocidad. Tras recibir una carta de su primer amor, decide tomar un avión y regresar junto a ella, porque la emoción, no la reflexión, manda. La canción alcanzó el número uno en Estados Unidos con la banda de Memphis The Box Tops y ha conocido versiones tan destacadas como la de Joe Cocker, un artista de voz rasgada y aguardentosa, cargada de emoción soul, que se hizo célebre por sus reinterpretaciones desde su debut en 1968 con With a Little Help from My Friends.

The Box Tops. The Letter/Neon Rainbow. The Letter, 1967. Wikipedia.org
Seguramente la afinidad musical tuvo mucho que ver con la participación de Steve Winwood en el primer disco de Joe Cocker. Winwood, cantante de vocación soul, multiinstrumentista e integrante de varias superbandas, publicó en 1980 Arc of a Diver, uno de los trabajos más representativos de su carrera en solitario. El álbum incluye Night Train, un largo y melancólico viaje interior, en el que la soledad aparece como algo casi necesario para comprenderse mejor, no como un castigo.

Steve Winwood. Arc of a Driver. Night Train, 1980. Wikipedia.org
En este breve periplo por el blue-eyed soul no podía faltar Simply Red y, en particular, su vocalista Mike Hucknall, reconocido tanto por su característica melena pelirroja como por su voz prodigiosa. Toda su trayectoria ha sido una declaración de amor al soul, ya sea a través de composiciones propias o de versiones memorables. Por si quedaba alguna duda, en 2019 editó el álbum Blue Eyed Soul, que incluye Riding on a Train, una canción sobre el regreso a casa tras una larga ausencia.

Simply Red. Blue Eyed Soul. Riding on a Train, 2019. Wikipedia.org
El soul, nacido como una evolución más sofisticada del rhythm and blues, otorgó a la comunidad negra una visibilidad musical que hasta entonces le había sido esquiva, gracias en gran medida a sellos como Motown, Atlantic o Stax. Además, reforzó el orgullo racial, algo que James Brown dejó grabado para la historia en Say It Loud – I’m Black and I’m Proud (Dilo alto, soy negro y estoy orgulloso). Sin embargo, el soul no ha quedado restringido a la comunidad negra: muchos artistas de ojos azules lo han hecho suyo con respeto y autenticidad. Y entre unos y otros, nos han legado composiciones memorables —con el ferrocarril como metáfora recurrente— que hoy forman parte indiscutible de la historia de la música popular.