El legado ferroviario de los Rolling Stones

The Rolling Stones. Deia.eus

La mañana del 17 de octubre de 1961, Mick Jagger y Keith Richards, dos jóvenes que habían perdido el contacto, se reencontraron por casualidad en el andén número 2 de la estación de Dartford, una ciudad dormitorio de Londres. A raíz de ese encuentro, decidieron tocar juntos en la banda liderada por Jagger, la Little Boy Blue and The Blue Boys, que un año después se convertiría en los Rolling Stones. Con tales precedentes y dada la presencia del ferrocarril en la música anglosajona, era inevitable que dejara poso en su obra, lo cual ha ocurrido a través de versiones de temas de Robert Johnson y Chuck Berry, así como de composiciones propias.

Toda la obra de Robert Johnson se resume en 29 canciones grabadas entre 1936 y 1937, pero tan relevantes para la historia de la música, que han sido versionadas innumerables veces. Por ejemplo, sus «Satánicas Majestades» se atrevieron con su Love in Vain y la incluyeron en su disco Let It Bleed, el primero con Mick Taylor como guitarrista. La canción narra la historia de un hombre que acompaña a su pareja a la estación, consciente de que la relación se ha terminado y ella está a punto de  tomar un tren sin ánimo de volver. Expresa, además, lo doloroso que resulta admitir que todo el amor que sintió por ella fue en vano.

Let It Bleed (1969): «Love in Vain». Discogs.com

Si Robert Johnson se refería a un tren que partía, Chuck Berry, que grabó Let It Rock en 1960 y que los Rolling Stones la incluyeron en diferentes ediciones de su disco Sticky Fingers -en España, por ejemplo, porque Sister Morphine no superó la censura franquista-, evoca uno no programado que se  aproxima. La canción cuenta una historia que transcurre en Mobile, Alabama. Preocupado por la integridad física de sus trabajadores, alojados en sus tipis y listos para salir a divertirse después de haber cobrado, el capataz les advierte que un tren especial se encuentra a solo dos millas.

Sticky Fingers (1971): «Let It Rock». Discogs.com

En una banda con un liderazgo tan férreo, las composiciones propias suelen llevar casi siempre la firma del dúo Jagger-Richards. Tal es el caso de All Down The Line, canción que aparece en Exile on Main St, el disco que muchas personas consideran el mejor de los Stones. El tren que menciona la canción puede ser considerado una metáfora de una vida, con su luces, sombras y altibajos, reflejo del momento que vive el protagonista, porque busca la ayuda de una chica virtuosa en un periodo de excesos. Todo ello enmarcado con una serie de referencias ferroviarias: silbatos de locomotoras, líneas férreas, cables telegráficos o motores diesel.

Exile on Main St (1972): «All Down the Line». Discogs.com

Tras Exile on Main St, los Stones publican Goats Head Soup, un álbum con otra de sus controvertidas portadas. Entre sus composiciones se encuentra Silver Train. La canción cuenta la historia de una prostituta que seduce a un cliente con su sonrisa y palabras encantadoras. Tras una experiencia efímera pero inolvidable, el protagonista regresa a casa en un tren plateado, llevando consigo una marca imborrable del encuentro.

Goats Head Soup (1973): «Silver Train». Discogs.com

Las contribuciones de los Stones a la música ferroviaria reflejan la influencia americana en su obra y, en cierta medida, reafirman su célebre (I Can’t Get No) Satisfaction, ya que en ninguna de estas canciones se percibe rastro de amor correspondido. A primera vista, Let It Rock podría parecer una excepción; sin embargo, los versos “Tryin’ to find somebody to take away these blues / She don’t love me…” (Buscando a alguien que me libere de esta tristeza / ella no me quiere…) demuestran lo contrario.