Blues ferroviario: melancolía infinita

Íntimamente ligado al ferrocarril, el blues es la música afroamericana por antonomasia. Un género musical que es la base de los estilos más populares del siglo XX y también un vehículo ideal para la transmisión de un estado de ánimo caracterizado por la melancolía y la tristeza.

Sus raíces se encuentran en los espirituales afroamericanos y en las canciones de trabajo que los esclavos de África occidental llevaron al sur de los EE. UU., especialmente al delta del río Misisipi, en el estado de Luisiana. Mientras los espirituales tenían una dimensión religiosa, las canciones de trabajo eran laicas, porque servían tanto para hacer más livianas las duras condiciones laborales como para marcar el ritmo de la actividad, algo que los capataces que participaron en la construcción de los primeros ferrocarriles sabían muy bien.

Aunque los musicólogos suelen fijar el nacimiento del blues alrededor de 1890, el Congreso de EE. UU., declaró el año 2003 como el de su centenario, en honor a W. C. Handy, “The Father of the Blues”. En 1903, mientras esperaba un tren en Tutwiler, en el delta del río Misisipi, escuchó a un joven negro que tocaba la guitarra deslizando un cuchillo sobre sus cuerdas, creando el característico efecto «slide», a la vez que cantaba que su destino era donde el Southern Railroad se cruza con el Yazoo Delta Railroad (Yellow Dog, en argot).

«Where the Southern Crosses the Yellow Dog». wjtv.com

A W. C. Handy, que escribía las canciones que escuchaba y sus notaciones musicales, le cabe el honor de haber sido el autor del primer blues registrado en una partitura. Algunas de dichas notaciones las utilizaría posteriormente en sus propias obras, como es el caso de The Yellow Dog Rag, publicado en 1914 y basado en la canción que escuchó en Tutwiler once años antes.

W. C. Handy. The Yellow Dog Rag, 1914. library.duke.edu

Si The Yellow Dog Rag es considerado un blues seminal, lo mismo  puede decirse de Midnight Special, un tema que cuenta una  leyenda que circulaba por las prisiones del sur de los EE. UU., según la cual quien fuera iluminado por la luz del expreso de medianoche sería el próximo en ser liberado. La canción ha sido grabada infinidad de veces, desde la histórica grabación de Lead Belly en 1934, hasta la de Paul McCartney, pasando por la de Creedence Clearwater Revival, posiblemente la más popular.

Creedence Clearwater. Revival. Midnight Special. Willy and the Poor Boys, 1969. Wikipedia.org

La historia del blues no sería la misma sin el mítico Robert Johnson. Cuenta la leyenda que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos a cambio de ser el mejor intérprete. Su legado es tal que, con motivo del 40.° aniversario del Museo del Blues del Delta, se aprobó una resolución según la cual dicha transacción comercial se produjo en la ciudad de Clarksdale (Misisipi), en la intersección de las Autopistas 49 y 61. Las 29 canciones que compuso han sido versionadas innumerables veces. En 1936 nos brindó el clásico Ramblin’ On My Mind, un tema que ha conocido numerosas interpretaciones, entre las que cabe destacar la de John Mayall & The Bluesbreakers with Eric Clapton, auténticos precursores del blues-rock británico de los años sesenta. La canción narra la historia de un hombre que, incapaz de soportar la confusión mental que le produce un amor no correspondido, se ve obligado a abandonar a su chica y a su hijo, y tomar el tren más rápido para alejarse.

John Mayall & The Bluesbreakers with Eric Clapton. Ramblin’ on My Mind, 1966. Wikipedia.org

Pero no todo el blues es triste y melancólico, como nos demuestra el boogie-woogie, un estilo enérgico, divertido, concebido para bailar, cuyo instrumento de referencia es el piano. Según algunos autores toma su nombre de la palabra inglesa “bogie”, el carretón de ruedas sobre el se asientan los vehículos ferroviarios. En 1927, el pianista de Chicago Meade Lux Lewis grabó uno de los más conocidos: Honky Tonk Train Blues, que 50 años después seguía siendo versionado por artistas como Emerson Lake & Palmer.

Emerson Lake & Palmer. Honky Tonk Train Blues. Works Volume 2, 1977. Wikipedia.org

La relación del blues y el ferrocarril es tan estrecha que gracias a lo que presenció W. C. Handy en la estación de Tutwiler, hoy en día dicha localidad es considerada el lugar donde nació uno de los géneros musicales más influyentes de la historia. Dicha relación se ve reforzada por la afirmación según la cual todo músico de blues que se precie ha grabado una composición sobre el ferrocarril, algo que también tuvieron muy presente los grandes clásicos del género.

El legado ferroviario de los Rolling Stones

The Rolling Stones. Deia.eus

La mañana del 17 de octubre de 1961, Mick Jagger y Keith Richards, dos jóvenes que habían perdido el contacto, se reencontraron por casualidad en el andén número 2 de la estación de Dartford, una ciudad dormitorio de Londres. A raíz de ese encuentro, decidieron tocar juntos en la banda liderada por Jagger, la Little Boy Blue and The Blue Boys, que un año después se convertiría en los Rolling Stones. Con tales precedentes y dada la presencia del ferrocarril en la música anglosajona, era inevitable que dejara poso en su obra, lo cual ha ocurrido a través de versiones de temas de Robert Johnson y Chuck Berry, así como de composiciones propias.

Toda la obra de Robert Johnson se resume en 29 canciones grabadas entre 1936 y 1937, pero tan relevantes para la historia de la música, que han sido versionadas innumerables veces. Por ejemplo, sus «Satánicas Majestades» se atrevieron con su Love in Vain y la incluyeron en su disco Let It Bleed, el primero con Mick Taylor como guitarrista. La canción narra la historia de un hombre que acompaña a su pareja a la estación, consciente de que la relación se ha terminado y ella está a punto de  tomar un tren sin ánimo de volver. Expresa, además, lo doloroso que resulta admitir que todo el amor que sintió por ella fue en vano.

Let It Bleed (1969): «Love in Vain». Discogs.com

Si Robert Johnson se refería a un tren que partía, Chuck Berry, que grabó Let It Rock en 1960 y que los Rolling Stones la incluyeron en diferentes ediciones de su disco Sticky Fingers -en España, por ejemplo, porque Sister Morphine no superó la censura franquista-, evoca uno no programado que se  aproxima. La canción cuenta una historia que transcurre en Mobile, Alabama. Preocupado por la integridad física de sus trabajadores, alojados en sus tipis y listos para salir a divertirse después de haber cobrado, el capataz les advierte que un tren especial se encuentra a solo dos millas.

Sticky Fingers (1971): «Let It Rock». Discogs.com

En una banda con un liderazgo tan férreo, las composiciones propias suelen llevar casi siempre la firma del dúo Jagger-Richards. Tal es el caso de All Down The Line, canción que aparece en Exile on Main St, el disco que muchas personas consideran el mejor de los Stones. El tren que menciona la canción puede ser considerado una metáfora de una vida, con su luces, sombras y altibajos, reflejo del momento que vive el protagonista, porque busca la ayuda de una chica virtuosa en un periodo de excesos. Todo ello enmarcado con una serie de referencias ferroviarias: silbatos de locomotoras, líneas férreas, cables telegráficos o motores diesel.

Exile on Main St (1972): «All Down the Line». Discogs.com

Tras Exile on Main St, los Stones publican Goats Head Soup, un álbum con otra de sus controvertidas portadas. Entre sus composiciones se encuentra Silver Train. La canción cuenta la historia de una prostituta que seduce a un cliente con su sonrisa y palabras encantadoras. Tras una experiencia efímera pero inolvidable, el protagonista regresa a casa en un tren plateado, llevando consigo una marca imborrable del encuentro.

Goats Head Soup (1973): «Silver Train». Discogs.com

Las contribuciones de los Stones a la música ferroviaria reflejan la influencia americana en su obra y, en cierta medida, reafirman su célebre (I Can’t Get No) Satisfaction, ya que en ninguna de estas canciones se percibe rastro de amor correspondido. A primera vista, Let It Rock podría parecer una excepción; sin embargo, los versos “Tryin’ to find somebody to take away these blues / She don’t love me…” (Buscando a alguien que me libere de esta tristeza / ella no me quiere…) demuestran lo contrario.