La mirada ferroviaria de Lionel Walden

Famoso por sus paisajes, marinas y escenas volcánicas, Lionel Walden (1862-1933), es un pintor postimpresionista norteamericano que está considerado el “intérprete supremo de los mares de Hawái”. En 1911, tras ser invitado por el artista local James Austin «Kimo» Wilder, viaja por primera vez al archipiélago, donde cae rendido ante sus colores, su luz, la espectacularidad de los volcanes y la belleza del océano.

Sin embargo, su obra más conocida es probablemente un óleo titulado Los muelles de Cardiff, que es representativo del impulso que los ferrocarriles, los puertos y las minas aportaron a la Revolución Industrial. La pintura muestra un amanecer en la zona portuaria de la capital galesa, cuyo puerto desempeñó un papel fundamental en la exportación de carbón a finales del siglo XIX. En la composición se aprecian unas vías que conducen la mirada hacia los trenes que transportan el mineral procedente de las ciudades mineras, diversas instalaciones fabriles y los mástiles de los barcos atracados, listos para abastecerse.

Los muelles de Cardiff, 1896. Meisterdrucke.es

Nace en Connecticut y se forma como artista en Europa. En su juventud se traslada a París -en aquel momento la capital del arte-, estudia con Carolus-Duran y conoce en profundidad la pintura impresionista y el emergente movimiento postimpresionista. Entre 1893 y 1897 vive en Cornualles y pasa una temporada en Gales, donde pinta grandes vistas marítimas e industriales, como Acerías, Cardiff de noche. De nuevo unas vías en curva guían la mirada hacia un tren que se aproxima y a las acerías, cuyas chimeneas indican que están a pleno rendimiento, en una muestra del proceso de industrialización británico.

Acerías, Cardiff de noche, 1893-1897. Meisterdrucke.es

En este proceso, el ferrocarril de tracción a vapor desempeñó un papel esencial, pues revolucionó el transporte, generó riqueza y contribuyó a vertebrar los territorios. Desempeño que no pasó desapercibido para Walden, quien volvió a otorgarle el protagonismo en Tren de la noche. La obra representa una instalación ferroviaria con varias vías e itinerarios y un puesto de agujas —un edificio técnico desde el cual se modifica la posición de los espadines o carriles móviles para que los trenes circulen por una vía u otra—, donde una persona verifica que el itinerario esté correctamente establecido para un convoy que se aproxima.

Tren de la noche, circa 1890. Meisterdrucke.es

A los 71 años Lionel Walden fallece en Chantilly, en su querida Francia, admirado y respetado, tras haber obtenido medallas en los Salones de París de 1900 y 1903, y ser nombrado Caballero de la Legión de Honor Francesa en 1910. Hoy en día su legado perdura en pinacotecas tan diversas como el Museo de Brooklyn, el Museo Nacional de Cardiff o el Museo de Arte de Honolulu. También se pueden admirar sus cuadros en el Museo del Louvre de Abu Dabi o en el Museo de Orsay, una antigua estación ferroviaria parisina convertida en el templo del impresionismo, de cuya colección permanente forma parte Los muelles de Cardiff.

La mirada ferroviaria de Vincent Van Gogh

WikiArt.org. Autorretrato con sombrero de fieltro gris. 1887

Considerado uno de los artistas más influyentes del arte contemporáneo, el atormentado e hipersensible Vincent Willen Van Gogh (Holanda, 1853 – Francia, 1890), es también uno de los más admirados por el gran público. Su pintura, emocionalmente expresiva, en la que se intuye su necesidad perentoria de pintar, tuvo en las  infraestructuras ferroviarias y en los humeantes trenes de vapor en movimiento, símbolo de progreso y fugacidad del tiempo, un motivo recurrente.

Su obra estuvo muy marcada por los lugares en los que vivió. Después de trabajar como comerciante de arte, estudiar teología, ser misionero en una mina belga y haber estudiado en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, en 1881 se instala en La Haya, donde dibuja con tinta y lápiz una pormenorizada vista de su estación en un día invernal.

WikiArt.org. Estación de La Haya. 1882

Entre 1883 y 1885 reside en Neuen (Holanda) y Amberes (Bélgica). Alentado por su hermano Theo, marchante de arte y gran apoyo a lo largo de toda su vida, comienza su carrera artística con sus predecesores holandeses como referencia. La paleta es apagada y poco variada, tal como se puede observar en La vieja estación de Eindhoven, un cuadro en el cual importa más la impresión del invierno que los detalles y en el que se adivina una pasión que le acompañará toda vida: el plenairismo o pintar al aire libre.

WikiArt.org. La vieja estación de Eindhoven. 1885

Desde 1886 a 1888 se instala en París y entra en contacto con los impresionistas. No comparte todos sus postulados, pero su pincelada se vuelve más corta y su paleta más luminosa. Un buen ejemplo de esta etapa es Puentes sobre el Sena en Asnières, en el que un tren de vapor corona una obra bañada por la bella luz de un atardecer estival en la que el agua es una explosión de reflejos.

WikiArt.org. Puentes sobre el Sena en Asnières. 1887

Atraído por la cálida luz meridional y el color del Mediterráneo, en 1888 deja París y se va a vivir a la Provenza. Es su etapa postimpresionista, las más prolífica y conocida de su carrera. Representa la vida cotidiana con colores mucho más intensos que la realidad, algo apreciable en Viaducto de Arlés, en el cual, en otro soleado atardecer, observamos un parque que había cerca de su casa, con plátanos de sombra en primer plano y un tren al fondo.

WikiArt.org. Viaducto de Arlés. 1888

Otro ejemplo de la intensidad cromática lo encontramos en Vagones de ferrocarril, cuadro en el que utiliza la realidad para plasmar su imaginación no para reproducirla. El deslumbramiento producido por la luz de la Provenza unido a su temperamento exaltado y a los conocimientos que los impresionistas le habían enseñado sobre los colores básicos y sus complementarios, dio como resultado una obra en la que destacan el verde esmeralda del cielo y el tono rojizo de los vagones.

WikiArt.org. Vagones de ferrocarril. 1888

Los puentes, una construcción  arquitectónica presente en numerosas de sus obras, siguieron reclamando su atención en la Provenza, como se evidencia en Puente de ferrocarril sobre la Avenida Montmajou, un cuadro de luz otoñal y gran profundidad, gracias a sus marcadas diagonales que guían la mirada en diferentes direcciones.

WikiArt.org. Puente de ferrocarril sobre la Avenida Montmajour. 1888

Su frenética actividad le provocará tal fatiga mental que, unida a la sífilis y al consumo de absenta, le harán ingresar voluntariamente en un hospital psiquiátrico durante casi un año. A su salida y de acuerdo con su hermano Theo se establece en Auvers-sur-Oise, al norte de París. De esta última etapa procede Paisaje con carro y tren, que representa una vuelta a la luz septentrional. En una perspectiva panorámica con disposición en horizontal, vemos los cultivos en vertical, lo cual proporciona sensación de gran profundidad, con la carreta y el tren como puntos de referencia. A los colores fríos como los verdes, azules y grises, contrapone el color rojo de las casas y la carreta. 

WikiArt. Paisaje con carro y tren. 1890

Van Gogh –Loving Vincent para alguno de sus allegados y El Loco del pelo rojo para sus vecinos de la Provenza-, fue un pintor en constante evolución, que interiorizó las enseñanzas de sus predecesores holandeses y las de los impresionistas franceses. Ha pasado a la historia como el postimpresionista de referencia y precursor del expresionismo y del fauvismo. Se suicidó a los 37 años tras legarnos 900 cuadros y 1.600 dibujos. Y aunque a la hora de pensar en su obra, seguramente lo primero que se nos viene a la cabeza son girasoles, noches estrelladas y campos de trigo, el ferrocarril fue una constante a lo largo de todas sus etapas.