Hard rock ferroviario: detonación sonora

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Es un lugar común afirmar que “You Really Got Me”, grabada por el grupo británico The Kinks en 1964, es la primera canción de hard rock o rock duro de la historia. Y también que son Deep Purple y Led Zeppelin las bandas que realmente consolidan un estilo cuyas señas de identidad suelen ser una guitarra espectacular, una voz portentosa, un bajo contundente y una batería vigoréxica. 

Paradigma de lo anterior fue el grupo de Michigan Grand Funk Railroad, que tomó su nombre de un ferrocarril que operaba en EE. UU. y Canadá, el Grand Trunk Railway. Frecuentaron las listas de ventas americanas desde 1969 hasta 1974, gracias a una música más resultona que técnica y a una imagen que emanaba furia y virilidad. Sin embargo, su último número uno fue una canción de corte infantil sobre un nuevo baile en línea, “The Loco-Motion”, que simulaba la conducción y formación de un tren.

Mucho más sofisticada fue la propuesta de la esotérica y críptica banda neoyorkina del culto a la ostra azul, es decir, la Blue Öyster Cult, que llamó la atención desde el primer momento por sus apabullantes directos. Su segundo disco, “Tyranny and Mutation”, editado en 1973, incluye el clásico “Hot Rails to Hell, cuyo Expreso 1277 atrapa en su hechizo al protagonista. Y éste no es otro que su bajista (Joe Bouchard), que cuenta sus experiencias en el Metro de Nueva York, tras un concierto de un saxofonista experimental, en el cual viaja acompañado del artista Bill Gawlik, autor de las dos primeras e icónicas portadas de los discos del grupo y su famoso logo, una cruz ganchuda que en realidad es una modificación del símbolo de Cronos.

Dejamos EE. UU. y nos acercamos a Escocia, donde encontramos a Nazareth, el grupo que sentó las bases de la balada rock con su memorable versión del clásico del country “Love Hurts”. Afortunadamente sus méritos no terminan ahí, porque está considerado como uno de los grupos que contribuyó a definir el hard rock en los años setenta. En 1977 publicaba “Expect No Mercy”, disco del cual se extrajo como sencillo “Gone Dead Train”, un tren muerto que es el vehículo para una historia de calenturas y frustraciones.

Pero para calenturas, Bon Jovi, una banda a medio camino entre el heavy metal y el rock orientado al público adulto (AOR). En 1988 editaba el álbum que suele considerarse el más representativo de su carrera, “New Jersey”, cuyo título coincide con la ciudad de la que procede. En dicho disco aparece “Homebound Train”, canción ambigua que tanto puede ser entendida como puro sexo («no tomes el avión, toma el tren, porque me gusta despacio», sugiere una mujer), o la historia de un hombre que tras simpatizar con el diablo y haber vivido numerosas historias de amor, decide regresar a casa y sentar la cabeza con la mujer antes citada.

Dada su carga erótica, la temperatura se mantiene igual de alta en “Rock and Roll Train”,  canción que los eléctricos AC/DC publicaban en 2008 como primer sencillo de su decimosexto disco de estudio, “Black Ice”. Se les ha acusado de repetitivos, pero lo que para unas personas es inmovilismo para otras es fidelidad a unos principios, algo que les permite presumir de contar con el segundo disco más vendido de la historia, “Back in Black”, solo superado por el “Thriller” de Michael Jackson.

Desde finales de los años 60 del siglo pasado hasta la llegada del punk, en la segunda mitad de los años 70, el hard rock, evolución natural del blues-rock, vivió su momento de gloria. El ferrocarril estuvo presente en canciones que fueron número 1, el primer sencillo editado cuando el LP era el formato de referencia o en composiciones que hoy constituyen parte del acervo ferroviario. Posteriormente, y en líneas generales, se puede afirmar que unos artistas permanecieron fieles al estilo, otros optaron por el AOR y el resto por el heavy metal.