La plasticidad del ferrocarril como metáfora de la vida, su movimiento constante y su capacidad para condensar emociones humanas hacen que, no por casualidad, sea uno de los símbolos más recurrentes del soul. Lento o vertiginoso, pero siempre bailable, este género es heredero directo del rhythm and blues y del fervor espiritual del gospel. Sus intérpretes se distinguen por la maestría con la que dramatizan dilemas amorosos y los convierten en relatos universales. Pueden hacerlo desde la contención o desde el desgarro, pero lo esencial es la credibilidad: transformar los sentimientos en interpretaciones profundas que conmuevan desde la primera nota.
Cuando hablamos de soul, resulta inevitable comenzar por su reina indiscutible, Aretha Franklin. Cantante, pianista y activista, deslumbró al mundo en 1961, con solo dieciocho años, al alcanzar el número siete de las listas de rhythm and blues con Won’t Be Long. En esta canción, un himno al poder del amor, la esperanza y la fidelidad, la protagonista aguarda con anhelo el regreso de su chico y ruega al maquinista del tren 503 que no retrase la llegada. Sin él —dice— la vida pierde todo sentido.

Aretha Franklin – Aretha (1961): «Won’t Be Long». Wikipedia.org
Otra gran dama del soul es Dionne Warwick, sobrina de Cissy Houston —madre de Whitney— y musa del mítico tándem formado por Burt Bacharach y Hal David. Entre 1963 y 1971 logró colarse treinta y tres veces en las listas de éxitos estadounidenses, un hito al alcance de muy pocas personas. Entre esas canciones figura Trains and Boats and Planes, inspirada en la historia personal del propio Bacharach y la actriz Angie Dickinson durante sus primeros años de matrimonio. Sus constantes viajes separados convertían trenes, barcos y aviones en responsables de la distancia, pero también en vehículos de esperanza para el reencuentro.

Dionne Warwick – Here Where There Is Love (1966): «Trains and Boats and Planes». Wikipedia.org
Diana Ross, leyenda del soul por derecho propio, también forma parte de esta constelación. Con The Supremes consiguió doce números uno, a los que sumó seis más en su carrera en solitario. Dotada de una voz de soprano y una imagen glamourosa que definió la estética Motown, ha vendido más de cien millones de discos a lo largo de seis décadas. En 1968, junto a The Supremes, grabó How Long Has That Evening Train Been Gone, una pieza en la que una mujer se pregunta cuánto tiempo ha pasado desde que el tren nocturno se llevó al chico que representaba todos sus planes y esperanzas.

Diana Ross and The Supremes – Love Child (1968): «How Long Has That Evening Train Been Gone». Wikipedia.org
Conocida como la Emperatriz del Soul, Gladys Knight es otra de las figuras esenciales. Alcanzó uno de sus mayores éxitos junto a The Pips en 1973 con la que muchos consideran la versión definitiva de Midnight Train to Georgia. El tema, originalmente titulado Midnight Plane to Houston, fue transformado por Cissy Houston —quien lo había grabado antes— para dotarlo de un aire más próximo al rhythm and blues: cambió el avión por el tren y Houston por Georgia. La canción narra el regreso de un hombre a su tierra natal después de fracasar en su sueño de triunfar en Los Ángeles. En ese viaje nocturno lo acompaña su pareja, que renuncia a su vida estable en California para seguir juntos, porque a veces el amor pesa más que cualquier ambición.

Gladys Knight & The Pips – Imagination (1973): «Night Train to Georgia». Wikipedia.org
El soul y el ferrocarril conforman, uno de los binomios más potentes e icónicos de la historia de la música popular. No es extraño que tantas composiciones recurran al tren como símbolo de tránsito, despedida y renacimiento. Canciones que abarcan una paleta emocional amplísima —amor y esperanza, pérdida y reencuentro, dolor y anhelo— y exigen intérpretes con una enorme capacidad vocal, capaces de transmitir toda la intensidad llevan dentro.