
Clarence Clemons & Bruce Springsteen. viajesrockyfotos.com
En 1974, la CBS seguía presentando a Bruce Springsteen como el nuevo Dylan, pero todo cambió a raíz de un recital en el Harvard Square Theater de Boston, al que asistió el prestigioso periodista de rock Jon Landau. Tras el espectáculo, Landau escribió: “vi el futuro del rock and roll y su nombre es Bruce Springsteen”. Acto seguido, la CBS modificó su estrategia, publicó Born to Run y nada volvió a ser igual. Con el paso de los años, hemos comprobado que sus palabras han resultado proféticas, ya que hoy en día sigue siendo el mejor embajador del rock, al que ha dotado de épica y resiliencia. Y lo ha conseguido gracias a su vitalidad y creatividad; con canciones pobladas de personas que viajan en busca de un futuro, huyen de la realidad o intentan curar sus heridas internas, en las que el tren, en sentido literal o figurado, desempeña un papel relevante.
Con más de cinco décadas de trayectoria, Springsteen ha demostrado su talento en múltiples facetas. Como poeta urbano y cronista del reverso del sueño americano, es imposible pasar por alto New York City Serenade. La composición relata la historia de un joven adicto a la heroína y su novia, quien lucha por no ser arrastrada al abismo. A lo largo de la composición, el tren simboliza la droga y las vías, las venas, tejiendo una poderosa metáfora de desesperación y redención en el paisaje nocturno de la ciudad.

New York City Serenade. The Wilde, the Innocent & The E Street Shuffle, 1973. Discogs.com
Asimismo, es inevitable traer a colación Black Cowboys, porque la canción cuenta la historia de Rainey Williams, un joven de Mott Haven, uno de los barrios más empobrecidos del Bronx. Rainey mantiene una estrecha relación con su madre, quien se esfuerza por protegerlo de las pandillas y los peligros de la calle. Sin embargo, todo cambia cuando ella se enamora de la persona equivocada y cae en la adicción. Finalmente, Rainey toma las riendas de su destino: roba 500 dólares a su «padrastro», coge el tren y huye en busca de un futuro mejor.

Black Cowboys. Devils & Dust, 2005. Discogs. com
El interés por las historias cotidianas es una constante en su obra. Un ejemplo emblemático es Downbound Train, del icónico Born in the U.S.A. En este tema, narra la derrota vital de Joe, un hombre que lo ha perdido todo: trabajo, amor, libertad y esperanza. Su desolación lo deja a la deriva, como un jinete atrapado en un tren que avanza sin rumbo, reflejando la fragilidad de los sueños y la crudeza de la realidad.

Downbound Train. Born in the USA, 1984. Discogs.com
La sensación de pérdida recorre igualmente Leavin’ Train, una canción grabada durante las sesiones de Human Touch pero finalmente incluida en Tracks, el recopilatorio de 66 descartes publicado en 1998. En esta canción conocemos a un joven que enfrenta el dolor de un amor no correspondido, porque cada vez que mira a los ojos de su chica, siente que la está perdiendo, como quien ve partir un tren sin poder detenerlo.

Leavin’ Train. Tracks, 1998. Discogs.com
Cabe destacar también su apego por la clase trabajadora, que lo ha convertido en uno de los principales exponentes del heartland rock, algo apreciable en Tucson Train. En ella, nos relata la historia de un hombre que trabaja en la construcción y que viaja desde San Francisco a Tucson, Arizona, con la ilusión de empezar una nueva vida. Aunque la relación con su novia en California no era muy sólida, espera con ilusión su llegada en el tren de las 5:15.

Tucson Train. Western Stars, 2019. Discogs.com
El compromiso y la emotividad, tan característicos en sus composiciones, se entrelazan en The Last Carnival, donde rinde un conmovedor homenaje a su teclista Danny Federici, fallecido en 2008. La canción se convierte en un tributo personal y colectivo, reflejado en versos como “tomaremos el tren sin ti esta noche”, una despedida cargada de melancolía que simboliza la ausencia irreparable de su amigo y compañero de banda.

The Last Carnival. Working on a Dream, 2009. Discogs. com
En ocasiones se erige en portavoz de la esperanza, como demostró con su disco The Rising, editado al año siguiente del ataque a las Torres Gemelas, o en canciones como Land of Hope and Dreams, que ha sido el punto final de numerosos recitales. En el tren de las grandes ruedas, los sueños no se verán frustrados y la fe será recompensada. Todo el mundo será bienvenido, santos y pecadores, ganadores y perdedores, prostitutas y jugadores, locos y reyes…, en su viaje a la tierra de esperanza y sueños, al sueño americano.

Land of Hope and Dreams. Wrecking Ball, 2012. Discogs.com
Springsteen, símbolo de honestidad y entrega inagotable en sus maratonianos recitales, es admirado e imitado en todo el mundo. Su música conecta profundamente con el público, que ve reflejadas sus propias vivencias y emociones en las canciones. Paradójicamente, esta cercanía lo ha convertido en uno de los artistas con mayor número de discos piratas, entre los que destaca el muy ferroviario Railroad Tracks.

Bruce Springsteen. Railroad Tracks, 1996. Discogs.com