
Steve Reich. Different Trains. amazon.es
El ferrocarril ha sido siempre un motivo recurrente para los músicos minimalistas, compositores vanguardistas de formación clásica que utilizan la repetición como fuerza generadora, buscan la reducción extrema de los recursos musicales y rechazan todo lo innecesario. Aunque el término «minimalismo» nace en EE. UU. a principios de la década de 1960, es una técnica conocida desde el Renacimiento, que ha tenido precedentes en Europa tan famosos como el Bolero de Maurice Ravel.
Considerado el más puro exponente del minimalismo, el norteamericano Steve Reich ganó el Grammy en 1989 a la Mejor Composición Clásica Contemporánea con Different Trains, una obra en tres movimientos para cuarteto de cuerda, inspirada en los viajes que durante la II Guerra Mundial realizó entre Nueva York y Los Ángeles para visitar a sus padres, que estaban separados. En ella se plantea que, de haber estado en Europa en aquella época y dada su condición de judío, podría haber viajado en los trenes de la muerte cuyos destinos eran los campos de concentración nazis.
Otro referente clave de la música de la segunda mitad del siglo XX, aunque más popular y heterodoxo que Reich, es su compatriota Philip Glass. El ferrocarril también está presente en su obra, como en la ópera vanguardista Einstein on the Beach o en la banda sonora del documental sin diálogos Powaqqatsi: Life in Transformation, que incluye el tema Train to Sao Paulo.
En Gran Bretaña, uno de los nombres más representativos del minimalismo es, por razones obvias, Michael Nyman, creador del concepto «música minimal», y autor de célebres bandas sonoras como El Piano. Con motivo de la inauguración del TGV que cubre la línea París-Lille fue comisionado por el Festival de Lille para componer una obra. El resultado fue Musique à Grande Vitesse, una obertura musical concebida como cinco viajes abstractos e imaginarios interconectados, cada uno de los cuales termina con una melodía lenta, que solo se escucha en su forma «genuina» cuando la pieza alcanza su destino.
En la Europa continental, los alemanes Kraftwert representan una de las versiones más influyentes del minimalismo electrónico. Su disco conceptual Trans-Europ Express, considerado uno de los más importantes de la historia del rock, incluye el corte de homónimo título, que evoca un viaje de dicho tren. Durante su recorrido, apreciamos desde su paso por las agujas de las vías hasta el anuncio de varias estaciones.
La música minimalista resulta controvertida para muchas personas, por considerarla demasiado repetitiva y vacía. Sin embargo, gracias a su sonido hipnótico, ha dejado una huella profunda tanto en la música culta (con compositores como Górecki, Ligeti, Pärt o Penderecki), como en la música popular (David Bowie, Robert Fripp, Mike Oldfield o Pink Floyd). Y, sin lugar a dudas, tiene en el ferrocarril un firme aliado, porque ¿acaso existe algo más minimalista que un haz de vías que descansa sobre una serie interminable de traviesas o el ritmo monocorde de un tren que circula a velocidad constante?