La mirada ferroviaria de Lee Miller

Factoría subterránea de fabricación de aviones REIMAHG. Khala, 1945. Leemiller.co.uk

Inteligente, polifacética y de armas tomar, Lee Miller (Nueva York, 1907 – Reino Unido, 1977), comenzó su carrera como modelo en la década de 1920, llegando a protagonizar portadas de Vogue en Nueva York, donde fue considerada el arquetipo de la “chica moderna”. Años después, fiel a su espíritu aventurero, su vida dio giros radicales: abandonó EE. UU., para instalarse en París y sumergirse en el mundo de la fotografía y el surrealismo. De vuelta a EE. UU., ejerció como fotógrafa profesional, para acto seguido regresar de nuevo a Europa y convertirse en corresponsal de guerra durante la Segunda Guerra Mundial y desvelar la dureza de la realidad bélica al mundo.  Finalmente, se reinventó como cocinera gourmet.

Collection for glamour, model Della Oake. Waterloo Railway Station, 1949. Dailymail.co.uk

En 1927 apareció por primera vez en la portada de Vogue, y en los dos años siguientes se convirtió en la modelo favorita de los grandes fotógrafos de moda. En 1929 viajó a París, donde conoció, entre otras personas, a Pablo Picasso, al matrimonio formado por Max Ernst y Dorothea Tanning o al artista Man Ray, de quien fue alumna, amante y musa. Juntos descubrieron y exploraron la técnica de la solarización, un método fotográfico íntimamente ligado al surrealismo. En 1932, regresó a Nueva York y comenzó su etapa como fotógrafa profesional.

Travel light for Whitsun. 1950. Bagdcontext.myblog.arts.ac.uk

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, vivía en Londres. Allí se convirtió en fotógrafa oficial de guerra para la revista Vogue, lo que le llevó a documentar momentos clave del conflicto como el Blitz (los bombardeos nazis sobre Londres), la batalla de Saint-Malo (donde fue testigo del primer uso documentado de napalm, lo que le valió el arresto domiciliario), o la liberación de París. En muchas de estas misiones trabajó con el fotoperiodista estadounidense David E. Scherman, corresponsal de la revista Life. Juntos capturararon imágenes de la batalla de Alsacia y los horrores de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau en abril de 1945.

Soldados estadounidenses examinan un vagón cargado de prisioneros muertos. Dachau, 1945. Leemiller.co.uk

El 28 de abril de 1945, un día antes de la liberación oficial del campo de Dachau, llegó un tren con 3.000 prisioneros evacuados desde Buchenwald. Cuando los soldados abrieron las puertas, encontraron vagones repletos de cadáveres: cuerpos harapientos, cubiertos de sangre y excrementos. Solo una veintena de personas seguía con vida. El hedor y la visión eran tan insoportables que muchos soldados rompieron a llorar o vomitaron. Pero Miller fue capaz de subir a los vagones y llevar al espectador al corazón del horror a través de su cámara.

Médicos estadounidenses observan a un prisionero muerto dentro del Tren de la Muerte. Dachau,1945. Leemiller.co.uk

Con la perspectiva que da el paso del tiempo, uno de los aspectos más impactantes es descubrir que Miller fotografió el Holocausto sin saber exactamente qué estaba documentando, porque desconocía que los nazis pretendían exterminar al pueblo judío sin dejar rastro. Adormecida por el alcohol, su cámara Rolleiflex captó la crudeza de la Shoah con una veracidad brutal. Lo que propició que, en 1945, sus textos e imágenes se publicaran en un número especial de la edición americana de Vogue titulado Victory, con el imperativo título: BELIEVE IT (Créelo).

Edición americana de la revista Vogue. Junio, 1945. Vogue.com

Miller arrastró traumas desde la infancia: fue violada a los siete años por un amigo de la familia que padecía gonorrea y expulsada de casi todos los colegios. Tras la guerra, sufrió episodios graves de depresión, alcoholismo y estrés postraumático. Apenas se preocupó por promocionar su obra fotográfica y parte de su legado se conoce gracias a su hijo, Anthony Penrose, quien en 1985 publicó la biografía Las vidas de Lee Miller, base de la película Lee Miller, dirigida por Ellen Kuras en 2023 y protagonizada por Kate Winslet.

David E. Scherman. Lee Miller en la bañera de Hitler. Prinzregentenplatz 16, Múnich, 1945. Wikiart.org

De todas las vidas de Lee Miller -modelo, fotógrafa, reportera de guerra y cocinera gourmet- sin duda la más fascinante es la de reportera. Sus extraordinarias fotografías de la Segunda Guerra Mundial, como las tomadas en los trenes del Holocausto, ayudaron a destruir el velo de secretismo con el que los nazis intentaron ocultar la “Solución final a la cuestión judía” y borrar las huellas de sus crímenes.

Deportados muertos al lado de la vía. Dachau, 1945. Leemiller.co.uk

El Tren Fantasma

Sorgues. Monumento en memoria de los deportados del Tren Fantasma. wikipedia.org

El Tren Fantasma es una de las historias más trágicas de la Segunda Guerra Mundial. El 3 de julio de 1944, partía de Toulouse con destino al campo de concentración de Dachau, una antigua fábrica de municiones ubicada a 13 kilómetros al norte de Múnich. Lo que inicialmente iba a ser un viaje de 905 kilómetros y 3 días de duración se convirtió en el trayecto más largo de la guerra. Duró casi 2 meses, porque la ruta planificada resultó impracticable debido a los bombardeos de los aliados y los sabotajes de la Resistencia francesa.

El comandante al mando del tren había planeado dirigirse a Dachau a través del oeste de Francia, vía Burdeos, Tours y París. Sin embargo, el convoy fue bombardeado en Parcoul-Médillac, porque los aliados buscaban a toda costa que los trenes alemanes no se unieran al frente de Normandía, donde el desembarco había tenido lugar el 6 de junio de 1944. Este ataque obligó al comandante a retroceder, y, al pasar de nuevo por Toulouse, el tren incrementó su pasaje. Se incorporaron nuevos prisioneros provenientes de la cárcel de Saint-Michel, mujeres de campos cercanos y un numeroso grupo de españoles del campo de Vernet d’Ariège, entre los que se encontraban ocho oficiales del ejército republicano, uno de los cuales había sido profesor de Franco en la Academia de Infantería de Toledo. En total, unos 750 deportados, de los cuales 221 eran españoles.

El recorrido del Train Fantôme. Roquemaure.fr.

Fue denominado el Tren Fantasma, porque no figuraba en los registros oficiales, no se sabía nunca donde estaba y gran parte de su recorrido lo realizaba de noche. Estaba formado por coches de viajeros, ocupados por los 150 policías militares alemanes que lo custodiaban, y una decena de vagones de ganado, donde los prisioneros viajaban hacinados y sufriendo todas las adversidades imaginables: calor extremo, hambre y sed. También, suciedad, piojos y desesperación. Lo que provocó casos de locura y muerte.

Tras el cambio de ruta, el Tren Fantasma continuó su trayecto por el este de Francia, vía Nîmes, Lyon y Nancy. Al llegar a Roquemaure, como las vías estaban cortadas, los prisioneros tuvieron que caminar 17 kilómetros en pleno mes de agosto y bajo un calor abrasador hasta Sorgues. Allí, a pesar de la presencia nazi, parte de la población local se volcó en alimentar a los deportados. Acto seguido tomaron otro tren, que al poco fue bombardeado en Pierrelatte.

El Tren Fantasma, uno de los últimos trenes de la muerte, también se vio favorecido por la extensa red ferroviaria europea, que tanto facilitó la evacuación de prisioneros hacia los campos de concentración durante la invasión nazi de los países ocupados. Y así, tras recorrer 1.400 kilómetros, llegó finalmente a Dachau el 28 de agosto de 1944, 57 días después de haber partido de Toulouse. Aunque 160 personas lograron escapar durante el trayecto, 536 fueron trasladadas directamente del «tren del infierno» al campo de exterminio.

Una pregunta recurrente es ¿cómo un tren que fue bombardeado por los aliados y saboteado por la Resistencia francesa pudo llegar a su destino en un momento en el que los alemanes se retiraban de Francia y las fuerzas aliadas avanzaban sin cesar? Según el documental Été 44, un train pour l’enfer (Verano del 44, un tren para el infierno) de Pierre Belet, varias son las razones que explican este hecho: la determinación implacable de los nazis para exterminar judíos, deportados, opositores políticos, miembros de la Resistencia y algunos grupos étnicos; la colaboración del Régimen de Vichy, encabezado por el mariscal Pétain; el apoyo logístico de responsables de la SNCF, que facturó todo el recorrido del tren; y la sádica inteligencia del oberleutnant Baümgartner que comandaba el tren.

Été 44, un train pour l’enfer. Pierre Belet, 2021. senscritique.com

FICHA TÉCNICA: ÉTÉ 44, UN TRAIN POUR L’ENFER

  • Título: Été 44, un train pour l’enfer
  • Director: Pierre Belet
  • País: Francia     
  • Año: 2021
  • Duración: 65 minutos
  • Género: documental histórico