La mirada ferroviaria de Norman Rockwell

Triple Autorretrato, 1960. Wikiart.org

Por sus retratos vívidos y afectuosos de la vida en los Estados Unidos, Norman Percevel Rockwell (Nueva York, 1894 – Massachusetts, 1978), fue galardonado por el presidente Gerald Ford con la Medalla Presidencial de la Libertad en 1977. Sus más de 4.000 obras oscilan entre lo satírico y lo inocente, lo cursi y lo virtuoso, el patriotismo exacerbado y la crítica social, como es el caso de El problema con el que vivimos, en el que aborda la integración racial en las escuelas, o Hobo y perro, en el que retrata a un vagabundo o trabajador temporal que recorre Estados Unidos sin billete, viajando en trenes de mercancías.

Hobo y perro, 1924. Wikiart.org

De formación clásica, sus ilustraciones aparecieron en diversas revistas, entre ellas Boys’ Life, de los Boys Scouts of America, con los que colaboró durante 64 años, y The Saturday Evening Post, donde publicó 323 portadas a lo largo de 47 años. Un ejemplo de su trabajo para esta última revista es Niña observando a una pareja en un tren. En esta obra, una niña pequeña, de rodillas junto a su madre en un abarrotado coche de viajeros del Rutland Railway, observa con cara de circunstancias a un militar y su novia, sentados detrás de ella. Los dos jóvenes, con las cabezas juntas y las piernas entrelazadas sobre una maleta, muestran una actitud cariñosa, mientras el interventor revisa los billetes.

Niña observando a una pareja en un tren, 1944. Wikiart.org

Un caso paradigmático de los retratos vívidos y afectuosos que le valieron su reconocimiento es Union Train Station Chicago, Navidad, cuadro en el que aborda varios de sus motivos favoritos: la Navidad, el regreso a casa, los reencuentros y el amor. Para crearla, Rockwell visitó varias estaciones de tren antes de decidirse por una. Al preguntarle a sus responsables cómo iban a decorarla, le respondieron que aún no lo habían decidido, animándole a pintar para luego adaptar la estación al cuadro. Rockwell seleccionó a militares reales y reclutó a mujeres para posar, entre ellas la pelirroja que aparece en primer plano. Cuando le agradeció por su participación, la mujer le confesó que lamentaba que la sesión no se hubiera prolongado más.

Union Train Station, Chicago, Navidad, 1944. Saturdayeveningpost.com

Su perfeccionismo era tal que para pintar Chico en un coche restaurante, solicitó uno del Lake Shore Limited de la compañía New York Central. El que le fue ofrecido inicialmente le pareció demasiado moderno, por lo que, una semana después, la compañía le proporcionó uno más antiguo, junto con un camarero con 28 años de experiencia, quien en el óleo observa a Peter, el hijo de Rockwell, de 10 años, mientras calcula la propina.

Niño en un coche restaurante, 1947. Wikiart.org

Sus cuadros son una fuente de inspiración para escenas cinematográficas. Así, por ejemplo, el film El imperio del Sol recrea Libertad de vivir sin miedo, en el momento que Christian Bale es arropado por sus padres, o Forrest Gump rinde homenaje a La chica del ojo morado, cuando Sally Field visita la escuela de su hijo. También es el punto de partida de la película Breaking Home Ties, basada en una de sus obras más emotivas. En ella, un padre y su hijo, sentados junto a las vías en el exterior de una furgoneta, esperan la llegada de un tren en una estación rural dotada de un banderín rojo y un farol. El joven, que se va a la universidad, mira esperanzado hacia el horizonte, mientras su padre, encorvado y triste, observa en dirección contraria. Las piernas de ambos, que se tocan, simbolizan los fuertes lazos familiares que los unen.

Rompiendo lazos con el hogar, 1954. Wikipedia.org

Rockwell, cuyas ilustraciones ferroviarias coparon varias portadas de la revista The Saturday Evening Post, es un artista paradójico: capaz de pintar la felicidad como pocos, mientras lidiaba con profundas depresiones. Para la crítica es un mero ilustrador que transita entre el idealismo y el realismo; para el gran público, un pintor muy conocido y querido por su capacidad para transmitir optimismo y humor. Y aunque su humildad le llevó a afirmar que nunca pintaría una obra maestra, y en su triple autorretrato se muestra con gafas para subrayar que no se consideraba un visionario, su obra se revaloriza constantemente.