
Charles Miller. El tren lunático. amazon.es
En un momento en el que las reivindicaciones se multiplican tanto en África como en Europa, para que Alemania gestione el fin de su herencia colonial en Namibia, Bélgica en el Congo y Gran Bretaña en Kenia, por sus políticas racistas que provocaron millones de muertos, la publicación en España de El tren lunático, de Charles Miller, cinco décadas después de su llegada al mercado anglosajón, resulta de lo más oportuna.
Tomando como referencia la construcción del ferrocarril que unió Mombasa, en el océano Índico, con Kisumu, en el lago Victoria, a principios del siglo XX, el autor analiza el inicio del imperialismo británico en el África Oriental. Un recorrido histórico que va desde la conquista de Zanzíbar por los portugueses en el siglo XVI, hasta los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, con los colonos británicos asentados en las Tierras Altas de Kenia.
Entre 1896 y 1901, la empresa British East Africa Company construyó un ferrocarril de 930 kilómetros que recibió el nombre de Uganda Railway. Considerado como el ferrocarril más audaz del mundo, discurría por un territorio en gran parte sin explorar, porque después de Mombasa había un desierto, seguido de una vasta área que ascendía hacia una región volcánica dividida por el Valle del Rift, para terminar con un lodazal de casi 200 kilómetros.
La que pretendía ser una obra de referencia comenzó siendo un fiasco económico, de ahí su nombre de tren lunático, porque costó 5 millones de libras esterlinas, el doble de lo presupuestado. Para la obras fueron contratados 32.000 indios, de los cuales 2.600 murieron y 6.000 quedaron incapacitados. Su construcción fue cruenta debido a los enfrentamientos con las tribus kikuyu, masai y nandi, que provocaron el derramamiento de mucha sangre; dramática, por el centenar largo de personas que fueron devoradas por los leones de Tsavo, así como las bajas mortales sufridas por malaria y las picaduras de las moscas tsé-tsé; y muy dolorosa, por las heridas causadas por los durísimos espinos de las bomas y los efectos de la altas temperaturas en los elementos metálicos, como los carriles, que abrasaban las manos de los trabajadores.
Entró en funcionamiento en 1903 y sigue en activo, aunque con algunas modificaciones en su trazado y trenes chinos entre Mombasa y Nairobi. Su construcción se debió a un cúmulo de razones, desde la necesidad del Imperio Británico de controlar Egipto, las fuentes del Nilo y el Canal de Suez, hasta abrir nuevas rutas comerciales y acabar con la esclavitud, pasando por el complejo del salvador blanco y la obligación moral de llevar la Pax Britannica a unos nativos sin civilizar.
Considerado un clásico de la literatura de viajes, El tren lunático se inscribe en el contexto del Reparto de África, es decir, la rivalidad entre las potencias europeas por el dominio territorial del continente, el control estratégico de rutas y cuencas fluviales, así como la explotación de sus recursos. En él, Miller reconoce que los intrusos blancos, movidos a la vez por el coraje y la avaricia, impusieron su presencia a pueblos que nunca la reclamaron. Y, pese a admitir ciertos excesos, termina por justificarla al considerarla beneficiosa para todas las partes implicadas.
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
- Autor: Charles Miller
- Título: El tren lunático (The Lunatic Express)
- Editorial: Ediciones del Viento
- Año de publicación: 2019
- Páginas: 768
