Rock ferroviario europeo: bendita diversidad continental

Es impensable concebir el desarrollo económico de los siglos XIX y XX sin la presencia del ferrocarril, el medio de transporte más eficiente y ecológico para trasladar personas y mercancías por vía terrestre. Aunque nacido en Gran Bretaña -lo que posiblemente sea la causa de la copiosa producción de “railway music” anglosajona-, un recorrido por los países de la Europa continental demuestra que el leitmotiv ferroviario es omnipresente. 

Una de las canciones más celebradas del pop europeo se la debemos a la banda holandesa Shocking Blue, que logró el número uno en diversos países con su celebérrima Never Marry a Railroad Man (Nunca te cases con un ferroviario). Esta composición, en un sentido estricto, expone claramente las implicaciones de casarse con un ferroviario, pero en un sentido más amplio, es toda una advertencia de lo poco aconsejables que pueden ser algunos hombres como parejas estables.

Shocking Blue. Never Marry a Railroad Man. Discogs.com

Más interesados en viajes con encanto que en advertencias, el grupo italiano Pooh narra en Orient Express la historia de una pareja de desconocidos que coinciden en el mencionado tren. Tras una larga conversación, la chica desaparece entre la multitud en la estación de destino y deja perplejo a su interesado compañero de viaje. La canción aparece incluida en su disco Un po’ del nostro tempo migliore, publicado en 1975, el cual, debido a sus delicadas orquestaciones y bellas armonías vocales, coquetea con el rock sinfónico característico de la época.

Pooh. Un po’ del nostro tempo migliore. Discogs.com

Inspirándose también en el Orient Express, el francés Jean Michael Jarre ofrece su particular visión del mítico tren en un vibrante instrumental electrónico de pegadiza melodía. Un perfecto ejemplo de la obra de un artista que sigue encandilando a millones de personas con sus discos y sus espectaculares recitales masivos.

Jean-Michel Jarre. Orient Express. Discogs.com

De la misma forma que Jean Michael Jarre puede congregar a millones de personas, José “Zeca” Afonso movilizó a todo un país con su canción Grândola, Vila Morena, porque fue la señal que dio inicio a la Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974. En su amplio repertorio encontramos No comboio descendente, de su disco Eu vou ser como a toupeira, tema basado en un poema de Fernando Pessoa, que aborda la saudade derivada de la pérdida de la infancia. 

José Afonso. Eu vou ser como a toupeira. Discogs.com

Una revolución mucho más tranquila fue la que lideró el trío A-HA que, a mediados de la década de 1980, proporcionó a Noruega un protagonismo musical hasta entonces desconocido. Su disco de debut, editado en 1985, incluye Train of Thought, un tren de pensamientos basados en textos de Fyodor Dostoevsky, Knut Hamsum y Gunvor Hofmo. A pesar de su complejidad, la canción alcanzó el número 8 en las listas británicas.

A-HA. Train of Thought. Discogs.com

Se suele considerar The Carrollton March, de Arthur Clifton, escrita con motivo de la inauguración de la línea ferroviaria entre Baltimore y Ohio el 4 de julio de 1828, como la composición más antigua de la “railway music”. Es decir, 150 años más antigua que cualquiera de los temas anteriormente analizados, lo que viene a demostrar que el magnetismo del ferrocarril traspasa tiempos, modas y fronteras.