Innumerables yacimientos arqueológicos han salido a la luz como consecuencia de la construcción de infraestructuras ferroviarias. En España, el caso más emblemático es el de Atapuerca. Gracias a la conocida Trinchera del Ferrocarril —abierta durante la construcción del tren minero de la Sierra de la Demanda—, tres yacimientos han cobrado un especial protagonismo en las últimas décadas: la Sima del Elefante, donde se han hallado los restos humanos más antiguos de Europa Occidental, con una antigüedad de 1,3 millones de años; el Complejo Galería, que actuó como trampa natural para los preneandertales hace unos 500.000 años; y la Gran Dolina, habitada hace 850.000 años por el Homo antecessor y, más tarde, hace 350.000 años, por grupos preneandertales.

La Gran Dolina y la Trinchera del Ferrocarril. elcorreodeburgos.com. Raúl Ochoa
A finales del siglo XIX, con el objetivo de impulsar el desarrollo económico de las comarcas más desfavorecidas, España trataba de ampliar su red ferroviaria mediante la construcción de líneas secundarias. Esta política atrajo a empresarios y aventureros en busca de subvenciones. Uno de los proyectos que logró materializarse fue el ferrocarril entre Monterrubio de la Demanda y Villafría, concebido para transportar hulla y mineral de hierro de la Sierra de la Demanda hasta Villafría y desde allí, en asociación con la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, hasta Bizkaia. Su impulsor fue el británico Richard Preece Williams, quien logró comenzar las obras en Costana de Chorruelas el 12 de julio de 1896. Con la participación de cerca de 2.000 trabajadores, se construyeron 65 kilómetros de vía férrea en ancho métrico, cuya ejecución concluyó en el túnel de Manquillo el 8 de marzo de 1900.
Acto seguido, Richard Preece Williams fundó la empresa The Sierra Company Limited en Londres. Se pusieron en circulación cuatro locomotoras: La Inglesa, La Burgalesa, La Serrana y La Vascongada. Sin embargo, la línea tuvo una vida muy corta debido a los altos costes de mantenimiento y transporte. El traslado del mineral desde Villafría hasta Bizkaia dependía de las abusivas tarifas impuestas por la Compañía del Norte, y la baja calidad del carbón de la provincia de Burgos no podía competir con el de las cuencas asturianas o las minas de antracita de León. Dado que se habrían necesitado 400 años para amortizar la inversión, The Sierra Company Limited quebró en 1917.

Tren perteneciente a The Sierra Company Limited. elcorreodeburgos.com
Uno de los aspectos más controvertidos del proyecto fue su trazado. ¿Por qué construir una trinchera —costosa, irracional y prescindible— entre Ibeas de Juarros y Atapuerca, cuando lo más lógico y económico habría sido conectar San Medel con Villafría, sin adentrarse en la Sierra de Atapuerca? Esta decisión, difícil de justificar desde una perspectiva puramente ingenieril, parece responder a una combinación de factores estratégicos, legales, económicos y políticos. La obra ha sido considerada, con razón, como un ejemplo de planificación cuestionable. En su libro El tren minero de Atapuerca, Mario Gastañaga aporta además una posible motivación adicional: «abrir las galerías de las cuevas».

Mario Gastañaga. El tren minero de Atapuerca. llibreriabellart.com
Fuera cual fuera la verdadera motivación del trazado, lo cierto es que la construcción del tren minero permitió el acceso a rellenos fósiles de cavidades interiores hasta entonces inaccesibles del complejo de Atapuerca. Gracias a ello, hoy este enclave es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una referencia mundial en el estudio de la evolución humana. Además, desde el año 2003 foma parte del Camino Natural de la Vía Verde Sierra de la Demanda, un itinerario de 54 kilómetros entre Arlanzón y Monterrubio de la Demanda.
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
- Autor: Mario Gastañaga Ugarte
- Título: El tren minero de Atapuerca
- Editorial: Librería Cervantes – Salamanca
- Año de edición: 1999
- Páginas: 96




